Pizza con queso, tomate y bacon.

Ni barbacoa ni cuatro quesos, la OCU revela cuáles son las pizzas precocinadas menos perjudiciales

La OCU señala las únicas dos pizzas precocinadas que aprueban su escala saludable tras analizar 62 productos

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Las pizzas precocinadas siguen siendo uno de los productos más consumidos en muchos hogares españoles cuando falta tiempo o ganas de cocinar. Sin embargo, un análisis reciente de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) pone cifras a una realidad conocida: la mayoría de estas pizzas tienen una composición nutricional poco recomendable.

El informe compara 62 productos vendidos en supermercados españoles y concluye que solo dos alcanzan la categoría de “elección aceptable” dentro de la Escala Saludable OCU, un sistema propio que evalúa calidad nutricional y grado de procesamiento.

El estudio incluye pizzas de distintas marcas y cadenas de distribución, entre ellas referencias de Eroski y Mercadona, y analiza variedades de jamón y queso, queso, barbacoa y vegetarianas.

La evaluación no se limita únicamente a calorías o grasas, sino que incorpora también la presencia de aditivos y el nivel de ultraprocesado.

Cómo funciona la Escala Saludable de la OCU

Para elaborar la clasificación, la OCU utilizó una puntuación del 0 al 100 denominada Escala Saludable OCU. Este sistema valora distintos factores nutricionales, como la cantidad de grasas saturadas, sal, fibra o azúcares, además del grado de procesamiento industrial del producto.

Según la nota obtenida, cada alimento queda situado en una de cinco categorías. Los productos que superan los 80 puntos se consideran una “muy buena elección”, mientras que los situados entre 60 y 79 entran en la categoría de “buena elección”.

Entre 40 y 59 puntos se clasifican como “elección aceptable”, una franja en la que solo han entrado dos pizzas del análisis. Por debajo de ese nivel aparecen las categorías “mala elección” y “muy mala elección”.

La organización explica que este sistema pretende ir más allá del conocido Nutriscore, el etiquetado frontal presente en muchos alimentos. Según la OCU, Nutriscore no tiene en cuenta algunos elementos relevantes, como los aditivos o el nivel de transformación industrial del producto, dos factores habituales en los alimentos ultraprocesados.

Del total de pizzas estudiadas, 26 eran de jamón y queso, 20 de queso, 13 barbacoas y tres vegetarianas. Además, diez de las 17 marcas incluidas en el análisis correspondían a marcas blancas de supermercados.

Las dos únicas pizzas que logran una valoración aceptable

La pizza que obtiene la mejor puntuación del estudio es la pizza de jamón y queso de Eroski, con 44 puntos sobre 100. Aunque lidera la clasificación, la nota sigue lejos de lo que la OCU considera una opción saludable.

En segunda posición aparece la pizza Prosciutto de Hacendado, la marca de Mercadona, con 41 puntos. Ambas son las únicas referencias que consiguen entrar en la categoría de “elección aceptable”. El resto de productos evaluados quedan por debajo de ese nivel.

El informe señala varios motivos que explican las bajas puntuaciones generales. El principal es el contenido elevado de grasas saturadas, especialmente por la cantidad de queso utilizada en muchas recetas. A eso se suma un exceso de sal y el uso frecuente de harinas refinadas de baja calidad nutricional.

Las pizzas de tipo barbacoa son algunas de las peor valoradas del estudio, debido a su mayor presencia de salsas, embutidos procesados y niveles superiores de sodio y grasas. Incluso las opciones vegetarianas analizadas obtienen resultados discretos por el alto grado de procesamiento y la composición de sus ingredientes.

La recomendación de la OCU para consumir este producto

La organización insiste en que las pizzas precocinadas no deberían formar parte habitual de la dieta. Aunque reconoce que son un recurso frecuente por comodidad y precio, recomienda reservar su consumo para ocasiones puntuales.

Además, la OCU advierte de que este tipo de producto no debería tomarse como plato único. Su recomendación pasa por limitar la cantidad a uno o dos trozos y acompañarlos con ensalada, verduras u otros alimentos frescos que ayuden a equilibrar la comida.

El informe también recuerda que preparar pizza casera permite controlar mejor ingredientes como la cantidad de queso, la calidad de la masa o el nivel de sal.

Pese a ello, la organización admite que el consumo de pizzas industriales sigue creciendo, especialmente entre jóvenes y hogares unipersonales, donde los productos rápidos y listos para hornear tienen cada vez más peso en la cesta de la compra.

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