Ni el pan más caro ni el de panadería tiene por qué ser mejor, cómo elegir uno de calidad
La Asociación Española de Consumidores publica una guía con motivo del Día Mundial del Pan y analiza siete productos de Lidl, Mercadona, Carrefour, Alcampo y Aldi para explicar qué aspectos conviene revisar antes de comprar
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Comprar un buen pan no depende necesariamente de cuánto cuesta ni de dónde se vende. La Asociación Española de Consumidores ha aprovechado la celebración del Día Mundial del Pan, este 16 de octubre, para publicar una guía que ayuda a distinguir los productos de calidad entre la amplia oferta de los supermercados.
El documento pone el foco en los ingredientes, las harinas, la fermentación y los procesos de elaboración, y desmonta algunas creencias habituales sobre el pan industrial, el artesanal y las variedades integrales.
Las siete preguntas que debes hacerte antes de comprar pan
La organización considera que el consumidor debe prestar más atención a la composición del producto que a determinados mensajes comerciales. Términos como masa madre, artesano, multicereal o recién horneado pueden resultar atractivos, pero no garantizan por sí mismos una calidad superior.
Para facilitar la elección, la guía establece siete cuestiones fundamentales que conviene revisar.
La primera es identificar el tipo de harina utilizada. No basta con que aparezca el nombre de un cereal en el envase: también interesa conocer su proporción y comprobar si se trata de harina refinada o integral.
La segunda consiste en examinar los ingredientes. Una lista extensa no implica necesariamente peor calidad, aunque debe permitir comprender qué contiene el producto.
La tercera es comprobar que la denominación comercial coincide con la composición. Un pan oscuro no tiene por qué ser integral, igual que uno con semillas no necesariamente está elaborado con harinas integrales.
También recomienda informarse sobre la fermentación, seguir las instrucciones de conservación, observar las características de la corteza y la miga y comparar el precio por kilogramo.
Este último detalle resulta especialmente útil cuando se enfrentan productos de diferentes tamaños y formatos.
Los siete panes de supermercado utilizados como referencia
Para trasladar estas recomendaciones a situaciones cotidianas, la asociación ha seleccionado siete referencias comercializadas por distintas cadenas de distribución.
Entre ellas figura el Pan Cristallino Precortado de Europastry, elaborado con masa madre, aceite de oliva virgen extra y doble fermentación.
En Lidl, la guía recoge los panecillos 100 % integrales de Panadería Milagros Díaz, mientras que en Mercadona destaca como ejemplo el pan 100 % Integral Cristal de Europastry, que combina harina integral y alta hidratación.
La selección también incluye la media hogaza de centeno 60 % de Carrefour, elaborada por Ruipan con harinas de centeno y trigo y masa madre de centeno.
En Alcampo aparecen dos referencias de Panamar Bakery: una hogaza 100 % integral de trigo y una barra de cereales con diferentes semillas.
Completa la relación la hogaza 100 % trigo de espelta de Aldi, producida por Europastry.
La organización insiste en que estos productos no forman una clasificación de mejores panes ni constituyen recomendaciones comerciales. Su inclusión responde a la posibilidad de explicar características diferentes mediante ejemplos disponibles en supermercados.
Por qué el pan congelado no tiene que ser de peor calidad
Otro de los aspectos que aborda la guía es el uso de la tecnología del frío durante la fabricación y distribución del pan.
La asociación rechaza que la congelación o la conservación a temperaturas controladas impliquen automáticamente una pérdida de calidad.
Estas técnicas permiten conservar las características obtenidas durante la elaboración y completar posteriormente el horneado. También facilitan que los establecimientos ajusten la producción a la demanda y reduzcan las unidades que quedan sin vender.
No obstante, su eficacia depende de que los ingredientes y el proceso previo sean adecuados.
El presidente de la asociación, Miguel Ángel Ruiz, recuerda que el consumidor dispone de numerosas variedades y denominaciones que pueden dificultar la comparación.
Por ello, recomienda valorar conjuntamente la composición, el peso, el formato y las características del producto antes de decidir.
La guía también recuerda que cada variedad presenta una textura diferente: los panes de alta hidratación suelen tener una miga más abierta, mientras que los integrales o elaborados con centeno pueden resultar más compactos. Ninguna de estas características determina, por sí sola, que un pan sea mejor que otro.