Cafetera llenando dos tazas de café.

Ni la inflación frena el consumo de café, cada español toma 1,5 tazas al día, según la OCU

El debate sobre los efectos del café en la salud ha acompañado a esta bebida durante muchas décadas

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“Sin mi café no soy persona” suele ser una frase muy repetida en hogares y oficinas, parece reflejar fielmente la realidad de un país donde el consumo de café no deja de subir, incluso cuando su precio se ha disparado.

Según datos recientes, en España se beben más de 67 millones de tazas cada día, bien sea en casa, en bares o en cafeterías. Esto implica que cada ciudadano toma, de media, una taza y media diaria -aunque realmente es más pues hay personas que no toman café-.

Lo sorprendente es que este hábito se ha mantenido pese a que el precio del café se ha encarecido notablemente: un 54% en los últimos años.

Conforme a la información de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), es de uno de los productos que más ha subido en la cesta de la compra. Aun así, los españoles parecen poco dispuestos a renunciar a esta costumbre que consideran esencial en su día a día.

El café no solo es una bebida de consumo habitual o cotidiano; también es un símbolo cultural. La llamada “moda de los cafés climáticos”, que viene desde Reino Unido, busca concienciar sobre el impacto ambiental de su producción y consumo.

Es una tendencia que comienza a ganar espacio en España, si bien todavía no tiene el mismo protagonismo que en otros países europeos.

Beneficios respaldados por la ciencia

El debate sobre los efectos del café en la salud ha acompañado a esta bebida durante muchas décadas. Durante mucho tiempo se sospechó que podía ser perjudicial, especialmente por su contenido en cafeína. Aunque nuevas investigaciones apuntan a que, consumido con moderación, podría tener un efecto protector en diversos órganos.

Un estudio de la Universidad de Southampton, realizado teniendo más 200.000 participantes, revela que cada taza adicional de café al día reduce en un 16% el riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica.

Igualmente varios trabajos científicos coinciden en que esta bebida puede contribuir a disminuir la probabilidad de sufrir enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o la diabetes tipo 2.

La nutricionista Sandra Moñino señala que el café también aporta beneficios como la mejora de la concentración, el aumento de la energía y la aceleración del metabolismo, lo que puede favorecer la pérdida de grasa.

Destaca su función antioxidante gracias a los polifenoles ayudando a mantener un equilibrio saludable en la microbiota intestinal.

El lado menos amable: riesgos del exceso

No todo son ventajas pues el consumo elevado de café puede tener consecuencias negativas, sobre todo cuando se superan los 400 miligramos de cafeína diarios, el equivalente a unas cuatro tazas.

Entre los efectos adversos más comunes están algunos como la ansiedad, el insomnio, el nerviosismo y el aumento de la presión arterial.

La reacción a la cafeína varía notablemente de una persona a otra así que mientras algunos toleran dosis elevadas sin problema, otros experimentan síntomas con cantidades reducidas.

Los expertos recomiendan escuchar al propio cuerpo y ajustar la ingesta en función de la sensibilidad individual.

Moñino advierte además sobre un hábito cada vez más extendido como es el añadir edulcorantes de forma sistemática al café. Aunque muchos consumidores los perciben como una alternativa más saludable al azúcar, su consumo continuado no aporta unos beneficios que estén claros y puede tener efectos contraproducentes a largo plazo.

El aumento de precios ha tenido un impacto directo en los bolsillos aunque no ha cambiado la fidelidad de los consumidores. España se afianza como uno de los países europeos con mayor apego al café, en el que forma parte tanto de las rutinas personales como de la vida social.

A corto plazo, la tendencia apunta a un consumo estable y a un crecimiento moderado impulsado por la diversificación de la oferta que van desde cápsulas, cafés de especialidad, alternativas sostenibles y propuestas adaptadas a los nuevos gustos que surge en el consumidor.

El café, hoy día, sigue siendo mucho más que una bebida, para muchos es un ritual, un punto de encuentro y, para otros, una necesidad.

Ni la inflación ni las advertencias sobre sus riesgos han logrado desplazarlo de la mesa de los españoles, que cada día encuentran en su taza una dosis de energía, sabor y, en muchos casos, bienestar.

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