Cepillado de dientes de un perro.

Ni premios ni golosina, esto es lo que realmente ayuda a limpiar los dientes de tu perro

La acumulación de placa y sarro no solo afecta a los dientes: puede provocar infecciones y enfermedades en otros órganos si no se trata a tiempo

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La salud bucodental de los perros sigue siendo una de las grandes olvidadas en muchos hogares, pese a que sus consecuencias van mucho más allá del mal aliento.

Veterinarios y especialistas en nutrición animal advierten de que la acumulación de placa bacteriana y sarro puede derivar en infecciones, pérdida de piezas dentales y problemas que terminan afectando a órganos como el corazón, el hígado o los riñones.

Según los expertos, tres de cada cuatro perros desarrollan algún tipo de problema dental a lo largo de su vida por la falta de una higiene adecuada.

La veterinaria y nutricionista Mikki Koot, de Edgard & Cooper, insiste en que el error más frecuente es pensar que los perros no necesitan lavarse los dientes.

No obstante, el proceso que deteriora la dentadura canina es prácticamente idéntico al que afecta a las personas. Tras cada comida se forma una capa de placa compuesta por bacterias, restos de alimentos y líquidos que se adhiere a la superficie dental. Con el paso del tiempo, esa placa se endurece y se convierte en sarro.

Cuando no existe una rutina de limpieza, las bacterias terminan dañando las encías y favoreciendo enfermedades como la gingivitis o la periodontitis. En los casos más avanzados, la infección puede extenderse por el organismo y afectar a otros sistemas vitales.

La higiene diaria sigue siendo la medida más eficaz

Los especialistas coinciden en que el cepillado regular es la herramienta más importante para prevenir problemas dentales en los perros. La recomendación es realizarlo a diario o, al menos, varias veces por semana para evitar la acumulación de placa.

Crear una rutina estable suele facilitar el proceso, especialmente en animales jóvenes. Muchos veterinarios aconsejan asociar el cepillado a momentos cotidianos, como la mañana o después de las comidas, para que el perro lo incorpore con normalidad.

También recuerdan que deben utilizarse cepillos y pastas dentales formuladas específicamente para mascotas, ya que los productos destinados a personas pueden resultar perjudiciales.

La falta de higiene no solo provoca mal aliento. Entre los síntomas más frecuentes de enfermedad dental aparecen también la pérdida de apetito, molestias al masticar, sangrado de encías, apatía o rechazo a determinados alimentos.

En ocasiones, los problemas pasan desapercibidos durante meses porque los perros continúan comiendo con normalidad aunque tengan dolor.

Los controles veterinarios periódicos son otra parte esencial de la prevención. Las revisiones permiten detectar infecciones, acumulación excesiva de sarro o piezas dañadas antes de que el problema avance y requiera tratamientos más complejos.

Los snacks dentales ayudan, pero no sustituyen al cepillo

Además del cepillado, muchos propietarios recurren a sticks o snacks dentales diseñados para favorecer la limpieza de la boca mientras el perro mastica. Los veterinarios aclaran que estos productos pueden ser útiles como complemento, aunque no reemplazan una higiene dental adecuada.

Su funcionamiento se basa en la masticación prolongada. Al morder el stick, el perro genera más saliva y esta ayuda a reducir parte de las bacterias presentes en la boca, dificultando que la placa se transforme en sarro.

Para que tengan efecto, los especialistas recomiendan administrarlos una vez al día y elegir el tamaño adecuado según el peso y la forma de masticar del animal.

Los perros pequeños suelen necesitar sticks más reducidos, mientras que los de gran tamaño requieren piezas más resistentes y duraderas. Si el snack desaparece en pocos segundos, apenas cumple función mecánica sobre los dientes. Por eso, los veterinarios recomiendan optar por productos que obliguen al perro a masticar durante más tiempo.

También existen limitaciones importantes. Los snacks dentales no están indicados para cachorros que todavía conservan dientes de leche ni para perros muy mayores que hayan perdido gran parte de la dentadura. En esos casos, la textura puede resultar inadecuada o provocar molestias.

Otro aspecto que los especialistas aconsejan vigilar es el contenido calórico. Algunos sticks están formulados con ingredientes vegetales y bajos en grasas para evitar un aumento de peso asociado al consumo diario.

También recomiendan evitar productos excesivamente ricos en carne o pensados como golosinas, ya que su objetivo principal debe ser la higiene y no la alimentación.

Los veterinarios recuerdan que ninguna medida es infalible por sí sola. La combinación de cepillado, revisiones periódicas y productos complementarios puede reducir significativamente el riesgo de enfermedad periodontal y sus complicaciones asociadas.

Detectar a tiempo señales como mal aliento persistente, inflamación de encías o dificultad al comer sigue siendo clave para evitar problemas de salud más graves.

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