Recipiente con patatas fritas y un bol de tomate, de ketchup.
Cuenco con patatas fritas.

Probamos las patatas fritas congeladas de supermercado, este fue el resultado donde destaca Mercadona y Alcampo

La batalla por las mejores patatas fritas congeladas: McCain vs marcas blancas

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Corte fino, ondulado, grueso o en gajos. En los lineales de los supermercados, la variedad de patatas fritas precocinadas y congeladas de ha multiplicado. Este producto, que nació como una alternativa rápida para quienes no tienen mucho tiempo de freír patatas frescas, se ha consolidado como un básico en la cesta de la compra.

Su enorme versatilidad y facilidad de preparación han hecho que millones de hogares las adopten como un acompañamiento perfecto para carnes, pescados o platos combinados.

Aunque el sabor y la textura de una patata frita casera siguen siendo insuperables, las opciones congeladas ofrecen una ventaja fundamental como es que están listas en pocos minutos. Basta con freírlas directamente desde el congelador o introducirlas en el horno a fin de obtener un resultado crujiente y dorado.

El gigante canadiense McCain domina el mercado mundial con, más o menos, un tercio de la producción global de patatas fritas congeladas. Su presencia en supermercados de todo el planeta ha convertido su nombre en sinónimo de calidad industrial en el segmento de las patatas prefritas.

No obstante detrás de esta marca se esconde una competencia feroz: decenas de empresas europeas y norteamericanas producen tanto para sus propias marcas como para las marcas blancas de las grandes cadenas de distribución.

En Europa, los Países Bajos y Bélgica son dos de los mayores centros de producción de patata industrial. De allí proceden muchos de los fabricantes más importantes del continente, que surten tanto a compañías multinacionales como a cadenas de supermercados en España.

Las opciones de patatas más populares en los supermercados españoles

Entre las referencias más vendidas, las patatas corte fino Hacendado de Mercadona se han posicionado como una de las más mejores y más demandadas.

Prefritas en aceite de girasol y fabricadas por Lamb Weston Meijer, una compañía neerlandesa de origen estadounidense, se comercializan en paquetes o bolsas de 1 kg a un precio de 1,15 euros. Su textura ligera y su cocción rápida las han convertido en una de las preferidas por todos los consumidores.

Otra cadena que apuesta fuerte por este producto es La Sirena, que ofrece unas patatas prefritas onduladas también han sido elaboradas con aceite de girasol. Su principal atractivo radica en la posibilidad de prepararlas al horno, minimizando así el aporte calórico sin perder sabor. Se venden en bolsas de 600 gramos a 1,19 euros.

En Lidl, la marca Harvest Basket comercializa unas patatas tipo “dippers”, cortadas en forma de gajos, que son ideales para acompañar salsas o servir como aperitivo. Su precio es de 1,99 euros por 600 gramos.

Alcampo mantiene una opción más clásica con las patatas prefritas ultracongeladas de corte tradicional, hechas en aceite de girasol. Son una de las alternativas más económicas del mercado, con un precio de 0,98 euros por bolsa de 1 kg.

El líder mundial, McCain, no se queda atrás y ha lanzado una versión más elaborada como son las patatas bravas ultracongeladas, con corte en dados e incluyendo un sobre de salsa brava. Su precio, 2,34 euros por 750 gramos, las posiciona en una gama más alta.

Por último, El Corte Inglés ofrece sus patatas de corte tradicional, que están fabricadas en Burgos por Eurofrits. Estas también se fríen en aceite de girasol y se venden a 1,15 euros por kilo, manteniendo la línea de precio dentro del segmento medio.

El consumo de patatas fritas congeladas ha crecido de forma notable en España durante los últimos años. La búsqueda de comodidad, el menor tiempo de cocción y la amplia variedad de cortes y formatos explican su expansión.

También las marcas han mejorado sus procesos de prefritura, reduciendo el contenido de grasa y adaptándose a consumidores que buscan opciones más saludables.

En un mercado en el que el precio y la calidad compiten al milímetro, las marcas blancas ganan mucho terreno frente a los gigantes industriales. Pero si algo está claro, es que las patatas fritas congeladas ya no son un producto para salir del "paso" sino que se han convertido en un imprescindible del congelador español.