Bol de yogur griego con fresas, frutas del bosque y miel.
Yogur griego con fruta y miel.

Sorprendente resultado del estudio de la OCU, este yogur griego barato de 2026 supera a las grandes marcas

El yogur griego, entre la tradición y la evidencia: la OCU revela cuáles son los mejores del supermercado

Actualizado:

El yogur griego es uno de los pilares de la dieta mediterránea de estos últimos año, apreciado tanto por su sabor como por su enorme aporte nutricional así como su adaptabilidad a cualquier momento del día.

Su textura muy cremosa y su versatilidad en desayunos, meriendas o postres lo han convertido en un producto habitual en millones de hogares, para disfrute de mayores y pequeños.

No obstante, la creciente variedad de marcas y formatos disponibles en los supermercados plantea una pregunta muy frecuente: ¿Cuál es realmente el mejor yogur griego del mercado?

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha tratado de resolver esta cuestión mediante un estudio detallado que ha evaluado una docena de yogures griegos de diferentes cadenas.

El informe, elaborado por un equipo multidisciplinar de expertos —entre ellos están los profesionales de la salud, ingenieros alimentarios y economistas—, ofrece conclusiones que redefinen la percepción del consumidor sobre este alimento tradicional.

La composición nutricional, clave en su calidad según la OCU

El yogur griego auténtico se elabora a través de un proceso de filtrado que elimina el suero lácteo, reduciendo el contenido en lactosa, el azúcar natural presente en la leche. Este método no solo le otorga su característica textura espesa, sino también un sabor más intenso y agrio.

No obstante, muchos productos industriales incorporan nata en su receta, lo que eleva su contenido graso en torno a un 10% respecto al yogur tradicional.

Este incremento repercute directamente en el valor energético: mientras el yogur natural aporta unas 85 kcal por cada 100 gramos, el griego asciende a 143 kcal, es decir, un 68% más.

A pesar de ello, su perfil nutricional sigue siendo equilibrado. El yogur griego concentra unos 150 mg de calcio y 4,2 g de proteínas por cada 100 gramos, además de carecer de aditivos en la mayoría de sus versiones.

Estas propiedades lo convierten en un alimento ideal para la recuperación muscular, la fortaleza ósea y el equilibrio del sistema digestivo, especialmente en personas con intolerancia a la lactosa. Además, su aporte en probióticos refuerza el sistema inmunitario y contribuye al bienestar intestinal.

El dominio de las marcas blancas

En el mercado español, las marcas blancas acaparan cerca del 70% de las ventas de yogures griegos. Su éxito se debe, en gran parte, a su estrategia de precios competitivos y a formatos familiares más amplios.

Frente a los envases de cuatro unidades que suelen ofrecer las grandes marcas, las enseñas de distribución apuestan por packs de seis unidades de 125 gramos, lo que reduce los costes por kilo y mejora su accesibilidad.

Según la OCU, el precio medio de los yogures de marca blanca se sitúa en torno a 2,18 euros por kilo, mientras que las marcas líderes alcanzan los 4,93 euros, más del doble.

Esta diferencia económica no se traduce necesariamente en una brecha de calidad: los análisis comparativos muestran que los perfiles nutricionales son muy similares, lo que refuerza la idea de que la buena calidad no siempre depende del precio.

Los mejores yogures griegos del supermercado

El estudio de la OCU finaliza que tres productos sobresalen por su equilibrio entre sabor, textura y composición de entre todos los demás.

En esa privilegiada lista tenemos primer lugar se encuentra Carrefour Extra, con un precio de 2,07 euros por kilogramo, seguido por Oikos de Danone, que alcanza los 6,68 euros, y Alipende de Ahorramás, también con 2,07 euros por kilo.

Estos yogures destacan por su calidad sensorial así como por por cumplir los requisitos técnicos y sanitarios que garantizan un producto de confianza: contienen la cantidad adecuada de probióticos activos, presentan un nivel de acidez óptimo y respetan las normas de etiquetado e higiene establecidas por la legislación española y europea.

El análisis viene a reafirmar que el yogur griego sigue siendo un alimento esencial en una dieta equilibrada, y que las opciones de marca blanca no solo compiten en precio, sino también en excelencia nutricional. E

Saber elegir bien, más allá de la etiqueta, puede marcar la diferencia entre un simple postre o tener a un buen un aliado real para la salud.