Persona mostrando un teléfono y un estafador con un ordenador detrás y muchos títulos de "50 euros".
Fraude telefónico de los 50 euros.

Vuelve la estafa de la llamada perdida, la OCU informa de como consiguen robarte hasta 50 euros en solo unos minutos

No devuelvas esa llamada: el fraude telefónico que está arruinando a miles de usuarios en España

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Cada vez más sofisticadas y difíciles de detectar, las ciberestafas telefónicas se han convertido en uno de los delitos con mayor crecimiento en los últimos tiempos en España.

Según advierte la Guardia Civil, los delincuentes están perfeccionando sus métodos para engañar a las víctimas, utilizando estrategias que explotan la confianza en instituciones públicas o desde la simple curiosidad ante una llamada perdida.

Entre ellas, la llamada “estafa de la llamada perdida” está experimentando un preocupante auge y resurgimir, afectando tanto a usuarios particulares como a empresas.

El mecanismo de esta estafa es aparentemente sencillo, pero sumamente eficaz. Los delincuentes realizan una llamada muy breve desde un número desconocido, muchas veces de apariencia internacional o de tarificación especial.

La llamada se corta antes de que el receptor pueda responder. El objetivo es despertar la curiosidad de la víctima para que devuelva la llamada. En ese momento, se activa el fraude: el número pertenece a una línea de tarificación adicional, que puede llegar a costar varios euros por minuto.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha alertado de que este tipo de engaños no solo persisten, sino que se están diversificando.

Los estafadores aprovechan las nuevas tecnologías para suplantar números y servicios oficiales, presentándose como organismos públicos o empresas reconocidas. Uno de los casos más recientes es la suplantación del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Los delincuentes manipulan los resultados de los buscadores en Internet para que su número fraudulento aparezca entre los primeros resultados cuando los usuarios buscan el contacto del SEPE.

Una vez que la víctima llama al número falso, los estafadores simulan ser empleados del servicio y le solicitan algunos datos personales para “verificar la identidad”.

Tras un breve intercambio, le indican que debe contactar con otro “departamento” y le facilitan un nuevo número, que en realidad corresponde a una línea de pago, normalmente comenzando por 807. Desde ese momento, comienza el verdadero negocio del fraude.

En esa segunda llamada, los delincuentes hacen todo lo posible para prolongar la conversación. Mantienen al usuario en espera, le inventan supuestos problemas informáticos o le prometen resolver su consulta “en unos minutos”.

Durante todo ese tiempo, el contador económico sigue corriendo.

Según la OCU, estas líneas pueden llegar a cobrar entre 1 y 3 euros por minuto, lo que en una llamada de 15 a 20 minutos puede suponer un coste cercano a los 50 euros.

Una vez completada la estafa, muchos delincuentes intentan que la víctima vuelva a llamar, utilizando argumentos como “la llamada se cortó antes de finalizar el trámite” o “necesitamos verificar un último dato”.

Así, pueden repetir el fraude varias veces con la misma persona, multiplicando sus beneficios.

Recomendación de la OCU y la Guardia Civil

La Guardia Civil recomienda extremar la precaución ante llamadas de números desconocidos o que comiencen con prefijos sospechosos.

También aconseja evitar devolver llamadas perdidas sin verificar previamente su procedencia, especialmente si son de numeraciones extranjeras o de tarificación adicional.

Se recuerda que ninguna institución pública solicita pagos, datos bancarios o llamadas a números de coste elevado.

Para evitar caer en este tipo de engaños, los expertos sugieren comprobar siempre los números de contacto oficiales en las páginas web institucionales y desconfiar de cualquier número que no aparezca en los canales verificados.

También conviene informar de estos casos a la Oficina de Seguridad del Internauta (OSI) o a las propias fuerzas de seguridad, con el fin de ayudar a rastrear y desmantelar las redes de fraude telefónico.

El auge de estas estafas demuestra cómo los ciberdelincuentes adaptan constantemente sus métodos para aprovechar las vulnerabilidades del usuario común.

Ante este escenario, la prevención y la educación digital se consolidan como las herramientas más efectivas para frenar el avance de este tipo de delitos.