Frutas y verduras separadas por colores, del verde, al amarillo, rojo, anaranjado y morado.
Gradación de frutas y verduras por colores.

El color de las frutas y verduras que eliges puede decir mucho de tu salud

El color de las frutas y verduras puede ser la clave para mejorar la calidad de tu alimentación

Actualizado:
Añadir Cádiz Directo en

Síguenos en Google

Especialistas en nutrición recuerdan que hacer una buena combinación de alimentos vegetales de distintos colores favorece una dieta más variada y ayuda también, enormemente, incorporar una mayor diversidad de vitaminas, minerales y compuestos naturales beneficiosos.

Elegir frutas, verduras y hortalizas por su color puede parecer una cuestión más bien estética, pero detrás de esa diferencia visual existe una composición nutricional distinta.

Desde hace años, especialistas en alimentación coinciden en que aumentar la variedad de colores en el plato contribuye y constituye una forma sencilla de diversificar la ingesta de nutrientes, siempre dentro de una dieta equilibrada y sin atribuir propiedades milagrosas a ningún alimento en particular.

Aunque la recomendación de consumir varias raciones de frutas y verduras al día sigue siendo la principal prioridad, el saber utilizar el color como referencia práctica facilita incorporar alimentos diferentes a lo largo de la semana. Esa diversidad permite ampliar el abanico de vitaminas, minerales, fibra y compuestos bioactivos presentes de forma natural en los vegetales.

Cada color de la fruta o verdura aporta compuestos diferentes

Los pigmentos que proporcionan el color característico a frutas y verduras también reflejan diferencias en su composición. Los vegetales de hoja verde, como espinacas, acelgas o brócoli, destacan por su contenido en folatos, vitamina K, fibra y minerales.

En el grupo de los alimentos rojos se encuentran tomates, fresas, sandías o pimientos, mientras que los tonos naranjas y amarillos incluyen zanahorias, calabaza, melocotones o albaricoques, conocidos por contener distintos carotenoides relacionados con la vitamina A.

Las frutas y verduras de color morado o azul, como las berenjenas, arándanos o uvas negras, aportan antocianinas, pigmentos naturales ampliamente estudiados por su actividad antioxidante.

Por su parte, alimentos blancos como ajo, cebolla, puerro, champiñones o coliflor también contienen compuestos característicos que forman parte de una alimentación saludable.

Los especialistas recuerdan que ningún grupo sustituye a otro y que la recomendación pasa precisamente por combinarlos para aprovechar la diversidad nutricional que ofrecen.

Más variedad suele traducirse en una dieta de mayor calidad

Diversos estudios científicos han relacionado una mayor variedad en el consumo de frutas y verduras con una alimentación globalmente más equilibrada. Quienes incorporan distintos tipos de vegetales suelen alcanzar con mayor facilidad las recomendaciones de fibra, vitaminas y minerales esenciales.

Esta estrategia no implica elaborar menús complicados ni seguir dietas específicas. Basta con evitar consumir siempre los mismos alimentos y aprovechar la oferta de productos de temporada para introducir nuevos colores y sabores a lo largo del año.

Los profesionales de la nutrición consideran que este planteamiento también facilita mantener una alimentación saludable en el tiempo, ya que aumenta la variedad culinaria y reduce la monotonía en los menús diarios.

Una herramienta sencilla, pero sin efectos milagrosos

Los expertos insisten en que utilizar el color como guía no sustituye las recomendaciones habituales sobre alimentación saludable. El beneficio aparece cuando esta práctica forma parte de un estilo de vida que incluye actividad física, descanso adecuado y un consumo limitado de productos ultraprocesados.

También recuerdan que ningún alimento concreto previene enfermedades por sí solo ni existen colores "más saludables" que otros. La clave continúa siendo mantener una dieta variada en la que frutas, verduras y hortalizas tengan un papel protagonista cada día.

La denominada regla de los colores pretende simplificar una recomendación nutricional ampliamente respaldada por la evidencia científica: cuantos más tipos de alimentos vegetales diferentes formen parte de la alimentación habitual, mayor será la probabilidad de obtener un perfil nutricional completo.

Más que buscar un ingrediente concreto o específico, el objetivo final consiste en construir platos que sean variados en el que los distintos colores reflejen una alimentación rica en lo que son nutrientes y adaptada a las recomendaciones actuales de salud pública.