Ciudad española de Ceuta.

Ceuta y Melilla ya estaban bajo soberanía ibérica siglos antes de la independencia de Marruecos: por qué las reclama

La cronología de Ceuta y Melilla muestra un recorrido mucho más antiguo que el actual Estado marroquí

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La soberanía de Ceuta y Melilla vuelve periódicamente al centro de las relaciones entre España y Marruecos. Rabat considera ambas ciudades parte de su territorio y mantiene una reclamación que ha defendido también ante Naciones Unidas desde su independencia.

Madrid sostiene exactamente lo contrario: las considera parte integrante de España y descarta negociar su soberanía. La disputa tiene una particularidad histórica difícil de ignorar: la presencia ibérica en las dos ciudades comenzó varios siglos antes de que Marruecos alcanzara su independencia en 1956 y tuviera identidad nacional.

Ceuta entró en la órbita portuguesa en 1415

La historia de Ceuta obliga a retroceder más de seis siglos. El 21 de agosto de 1415, el rey Juan I de Portugal conquistó la ciudad. La fecha está documentada por el propio Archivo de la Ciudad Autónoma y marcó el inicio de una prolongada etapa portuguesa.

Eso ocurrió 77 años antes del primer viaje de Cristóbal Colón a América, en 1492. Ceuta permaneció vinculada a Portugal durante más de dos siglos, aunque el escenario cambió después de la crisis dinástica portuguesa y de la unión de las coronas ibéricas.

Cuando Portugal recuperó su independencia en 1640, Ceuta mantuvo su vinculación con la Monarquía Hispánica. El Tratado de Lisboa de 1668, por el que España reconoció la independencia portuguesa, consolidó definitivamente aquella separación. Desde entonces, la trayectoria política de la ciudad quedó ligada a España.

Ese pasado portugués continúa siendo visible. La bandera ceutí procede de la de Lisboa y su escudo conserva una estrecha relación con las armas portuguesas. Son vestigios de una etapa histórica que comenzó mucho antes de la configuración de las fronteras contemporáneas del norte de África.

Melilla quedó incorporada a la Corona de Castilla en 1497

El caso de Melilla siguió otro camino. El 17 de septiembre de 1497, una expedición dirigida por Pedro de Estopiñán y vinculada al duque de Medina Sidonia tomó la plaza norteafricana. Fuentes del Ministerio de Defensa sitúan en esa fecha el comienzo de la presencia española estable.

La documentación histórica indica que la expedición se instaló dentro de las fortificaciones medievales existentes. Al año siguiente, los Reyes Católicos regularon la guarnición de la plaza y su defensa, afianzando una presencia que terminaría integrándose directamente en la Corona.

La fecha permanece incorporada a la identidad institucional de la ciudad. Melilla celebra el 17 de septiembre su día oficial y su escudo es el de la Casa de Medina Sidonia, un vínculo directo con los acontecimientos de finales del siglo XV.

La antigüedad de la soberanía no resuelve por sí sola la disputa

Ceuta y Melilla son españolas porque pasaron a formar parte de la soberanía de España hace más de cinco siglos, mucho antes de que existiera el Estado moderno de Marruecos. Hay razones de peso:

1º.- Antigüedad al Estado marroquí: Pertenecen a España desde siglos antes de la independencia de Marruecos en 1956.

2º.- Derecho internacional: No están consideradas como colonias por las Naciones Unidas ni por la legislación internacional.

3º.- Constitución Española: La Constitución Española de 1978 las define como ciudades autónomas, integrándolas plenamente dentro del territorio nacional del Estado.

La reclamación marroquí no se basa simplemente en determinar qué Estado moderno llegó antes. Marruecos plantea la cuestión desde una interpretación territorial e histórica según la cual Ceuta y Melilla forman parte del espacio que considera propio y cuya soberanía debería recuperar.

Ya en los debates de Naciones Unidas posteriores a la independencia marroquí, sus representantes defendieron esa posición y solicitaron negociaciones con España.

España mantiene una doctrina opuesta. En una comunicación registrada por Naciones Unidas en 2008 afirmó que Ceuta y Melilla son partes integrantes del Reino de España y que ejerce sobre ellas plena soberanía. Además, las dos ciudades no figuran en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas sometidos a procesos de descolonización.

La cuestión, por tanto, no se explica únicamente contando años. Marruecos formula una reivindicación territorial que España no reconoce, mientras Madrid se apoya en siglos de continuidad histórica, en su ordenamiento constitucional y en el ejercicio efectivo de la soberanía.

La paradoja cronológica permanece: cuando Marruecos alcanzó la independencia en 1956, Ceuta llevaba siglos vinculada primero a Portugal y después a España, y la presencia castellana en Melilla se remontaba ya a 1497. Lo cierto es que Ceuta y Melilla no se negocian ni se prestan a diálogos, son españolas.

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