Médico musulmán, de Al-Ándalus, haciendo pócimas.
Médicos de Al-Ándalus.

Como revolucionó Al-Ándalus la medicina: el modelo que cambió hospitales y cirugía

La medicina desarrollada en Al-Ándalus combinó el legado científico de la Antigüedad con los principios del islam

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La historia de la medicina en Al-Ándalus refleja el encuentro entre diferentes y distintas tradiciones científicas así como culturales.

Durante siglos, los médicos musulmanes desarrollaron un modelo sanitario que integró todos -o la mayor parte- de los conocimientos heredados de la medicina griega, persa e hindú con las enseñanzas del Corán, dando lugar a una práctica médica que evolucionó de forma constante.

En ese contexto surgieron figuras como Abulcasis, instituciones pioneras así como sistemas de formación que situaron a los territorios andalusíes entre los principales centros de conocimiento del mundo medieval.

Medicina: la salud como equilibrio entre ciencia y tradición religiosa

La concepción islámica de la enfermedad partía de la idea de que se trataba de una circunstancia natural de la existencia humana, con posibilidad de recuperación o de un desenlace fatal.

Los tratados médicos de la época abordaban tanto los tratamientos destinados a curar como aquellos dirigidos a aliviar el sufrimiento de los pacientes.

Gran parte de las explicaciones sobre el origen de las enfermedades procedían de la medicina galénica, ampliamente difundida en el mundo islámico tras la traducción de numerosos textos clásicos al árabe.

Según esta tradición, la salud dependía del equilibrio de los cuatro humores corporales, mientras que la enfermedad aparecía cuando ese equilibrio se rompía.

A esa base científica se sumaban las normas recogidas en el Corán relacionadas con la higiene y la salud. La alimentación, la lactancia materna durante los primeros años de vida, la circuncisión o el ayuno del Ramadán formaban parte de un conjunto de recomendaciones que tenían una dimensión religiosa, pero también influían en los hábitos cotidianos de la población musulmana.

La expansión del islam facilitó además el intercambio de conocimientos entre distintos territorios. Los saberes médicos circularon desde Oriente hasta la península ibérica, enriqueciendo una disciplina que incorporó aportaciones de muy diversas culturas.

Córdoba y Granada, grandes centros del conocimiento médico

El desarrollo de la medicina andalusí estuvo estrechamente ligado a la creación de espacios dedicados a la enseñanza. Ciudades como Córdoba y Granada albergaron importantes escuelas donde se formaron médicos que alcanzaron un notable prestigio.

Uno de los primeros hitos fue la obra de Ibn Habib en el siglo IX, considerada el primer gran compendio médico escrito en territorio hispano. En ella convivían los principios de la medicina greco-helenística con elementos de la llamada medicina del Profeta, reflejando el carácter integrador del conocimiento de la época.

La formación de un médico exigía mucho más que el dominio de la práctica clínica. Los aspirantes debían adquirir conocimientos en distintas disciplinas y, cuando disponían de recursos económicos, completar su aprendizaje mediante viajes de estudio a Oriente, donde podían entrar en contacto con algunos de los principales focos intelectuales del mundo islámico.

A partir del siglo X, el acceso al ejercicio profesional quedó sujeto a un proceso reglado. Los candidatos realizaban prácticas hospitalarias, respondían a exámenes sobre enfermedades y especialidades médicas y, tras superar las pruebas, obtenían la autorización oficial para ejercer.

Ese permiso se concedía después de prestar el juramento hipocrático ante una comisión supervisada por los muhtasib, funcionarios encargados de velar por el cumplimiento de determinadas normas públicas.

El nacimiento de los hospitales y el impulso de Abulcasis a la cirugía

Otro de los grandes avances fue la creación de hospitales organizados siguiendo modelos que ya existían en otras regiones del mundo islámico. El primer hospital de la España musulmana se estableció en el reino nazarí de Granada durante el siglo XIV, inspirado en los maristanes del norte de África.

El edificio fue concebido inicialmente como una institución benéfica destinada a atender a la población más vulnerable. Contaba con salas separadas para hombres y mujeres, patios interiores, agua corriente, almacenes, consultas médicas y espacios reservados para la enseñanza de médicos y aprendices.

Con el paso del tiempo amplió su actividad para incluir también la atención a personas con enfermedades mentales, un hecho poco frecuente en la Europa medieval.

La cirugía también experimentó una profunda transformación gracias al trabajo del médico cordobés Abulcasis, considerado una de las figuras más influyentes de la medicina medieval. Frente a la tradicional separación entre médicos y cirujanos, defendió que ambas disciplinas debían integrarse plenamente.

Su obra, el Tasrif, reunió conocimientos quirúrgicos de enorme relevancia y describió nuevas técnicas e instrumentos que contribuyeron a modernizar la práctica de la cirugía.

Su influencia trascendió el ámbito islámico y convirtió sus tratados en obras de referencia durante siglos, consolidando el prestigio alcanzado por la medicina desarrollada en Al-Ándalus y su aportación a la evolución del conocimiento médico europeo.