Recreación del "Stonehenge" danés.

Descubren en Dinamarca un 'Stonehenge' oculto que podría reescribir la Historia de Europa

El misterioso “Stonehenge de Dinamarca” que reescribe la historia prehistórica de Europa

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La arqueología vuelve a desafiar nuestra comprensión del pasado. En Aars, en la región de Jutlandia del Norte, en Dinamarca, un grupo de investigadores del Vesthimmerlands Museum ha desenterrado una monumental estructura circular de madera que tiene más de 4.000 años de antigüedad.

Este hallazgo, descrito por los expertos como un posible “woodhenge”, podría estar estrechamente vinculado con los enigmáticos complejos de Stonehenge y Woodhenge, en Inglaterra, lo que sugiere la existencia de un entramado cultural y ritual que resulta mucho más extenso de lo que se pensaba en la Europa prehistórica.

El descubrimiento se produjo durante excavaciones preventivas previas a la construcción de lo que debe ser un nuevo barrio. Lo que parecía una simple alineación de agujeros resultó ser la base de un círculo de unos 30 metros de diámetro, formado por 45 postes de madera.

El análisis preliminar indica que la estructura fue erigida entre 2600 y 1600 a.C., viniendo a coincidir con la época en que Stonehenge alcanzaba su esplendor.

Los investigadores, liderados por Sidsel Wåhlin y Andreas Bo Nielsen, reconocen que se trata de una de las estructuras rituales que son las más completas halladas en el país. “Sabíamos que Dinamarca tenía pequeños recintos circulares, pero nunca habíamos visto algo de esta magnitud y conservación”, detalló Wåhlin.

Los primeros estudios apuntan a que el círculo pudo tener una función ceremonial, más que posiblemente vinculada al calendario solar, los ciclos agrícolas o el culto a divinidades asociadas al sol y la fertilidad.

Los arqueólogos sospechan que el lugar formaba parte de un paisaje ritual más amplio, ya que en los alrededores se han identificado túmulos de tipo funerarios y evidencias de asentamientos contemporáneos.

Ecos de Stonehenge: una conexión europea

El rasgo más llamativo del llamado “woodhenge de Aars” es su orientación que es astronómica, que coincide con la de Stonehenge y otros círculos rituales del Reino Unido.

Esta coincidencia ha llevado a los investigadores a plantear una hipótesis fascinante como es que las antiguas comunidades del norte de Europa compartían conocimientos sobre astronomía y prácticas religiosas comunes.

Para verificar esta teoría, el equipo planea realizar análisis de ADN en restos de madera y materiales orgánicos hallados en el sitio. Si se detectan las oportunas similitudes genéticas entre las poblaciones de Dinamarca y las de las Islas Británicas, se podría demostrar la existencia de intercambios humanos y culturales entre ambas regiones hace más de cuatro milenios.

La posibilidad de un flujo constante de ideas y tecnologías durante el Neolítico y la Edad del Bronce encaja muy bien con estudios recientes que documentan migraciones desde el continente europeo hacia las islas británicas, responsables de introducir innovaciones agrícolas, metalúrgicas y religiosas.

La construcción de este círculo de madera requirió un nivel notable de planificación y trabajo en común. Los postes —probablemente de madera de roble— fueron cortados, transportados y dispuestos con una precisión geométrica que evidencia la sofisticación técnica de sus constructores.

Igualmente los arqueólogos buscan depósitos rituales enterrados deliberadamente: armas, herramientas o restos de alimentos, como los hallados en otros santuarios similares del continente.

Este hallazgo amplía la visión tradicional sobre la prehistoria europea. Hasta el momento, Stonehenge era considerado un caso aislado, pero la aparición de estructuras semejantes en Escandinavia sugiere que la cosmovisión solar y ceremonial fue un fenómeno extendido.

El “woodhenge” de DInamarca refuerza la idea de una Europa interconectada mucho antes del surgimiento de los estados y las lenguas modernas.

Las excavaciones continúan en Jutlandia, y el equipo espera obtener nuevos datos mediante el análisis de polen y carbón fosilizado, que permitirán reconstruir el entorno ecológico y determinar si se practicaban rituales de fuego.

Los resultados se compartirán con expertos de Reino Unido y Alemania a fin de poder trazar un mapa común de los monumentos circulares europeos.

Aunque el círculo de Aars aún guarda muchos más secretos, su hallazgo ya ha transformado la forma en que entendemos la espiritualidad y la cooperación entre las comunidades prehistóricas.

La historia del “Stonehenge de Dinamarca” apenas comienza a escribirse, pero promete cambiar para parte de la Historia los orígenes culturales del continente.

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