Recreación de una persona por los pasadizos de los Sforza en Milán.

Descubren un pasadizo oculto bajo el castillo de los Sforza que podría haber diseñado Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci y el misterio subterráneo del castillo de los Sforza: un hallazgo que reescribe la historia de Milán

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En el centro de la ciudad italiana de Milán, bajo los cimientos del impresionante Castello Sforzesco, un hallazgo arqueológico encendió el interés por una de las figuras más fascinantes del Renacimiento como es Leonardo da Vinci, un genio que atesoraba muchos secretos.

Lo que comenzó como una investigación técnica utilizado elementos como georradares y escáneres láser ha terminado revelando una red de pasadizos secretos que podrían haber sido diseñados, al menos en parte, por el propio genio florentino.

La hipótesis, que no es, ni mucho menos, concluyente, viene a combinar Historia, arte e ingeniería en una trama que parece salida de una novela, pero que hoy tiene base científica.

El castillo de los míticos Sforza, una de las estructuras más emblemáticas del poder ducal milanés, tiene su origen en 1360, cuando Galeazzo II Visconti ordenó levantar una fortaleza defensiva.

Sería su sucesor, Francesco Sforza, quien en 1450 la transformaría en una majestuosa residencia que reflejaba el esplendor de su linaje.

Con sus torres en las esquinas, su foso y su imponente patio interior, el castillo se convirtió en el epicentro político y militar del norte de Italia.

A lo largo de los siglos, pasó de residencia aristocrática a cuartel, y hoy alberga museos y colecciones de arte que conservan parte del legado renacentista de la ciudad.

Sin embargo, su relevancia no se limita a su superficie visible. Debajo de los ladrillos y pasillos transitados por turistas se oculta una historia que podría reescribir la relación entre la arquitectura militar y la mente más brillante del Renacimiento.

En el año 1482, Ludovico Sforza, conocido como il Moro, recibió en su corte a Leonardo da Vinci, quien llegaba desde Florencia con una carta en la que ofrecía sus servicios como ingeniero, inventor y artista.

Durante los años siguientes, Leonardo trabajó en proyectos que iban desde espectáculos teatrales hasta innovaciones bélicas, diseñando sistemas defensivos, fortificaciones y estructuras hidráulicas que desafiaban las convenciones de su tiempo.

Uno de los legados más visibles de Leonardo en el castillo es la Sala delle Asse, un espacio situado en la torre noreste.

En el año 1498, Ludovico encargó al maestro su decoración, y Leonardo transformó el lugar en un espectáculo de naturaleza simbólica muy impactante como es un fresco envolvente de ramas y hojas entrelazadas que parecen fundir el arte con la ingeniería óptica.

Esta sala, destinada a las reuniones políticas más importantes, podría haber tenido, según los investigadores, una conexión con los túneles recientemente descubiertos.

Pasajes ocultos diseñados por Leonardo da Vinci

La proximidad entre la Sala delle Asse y una de las entradas subterráneas ha hecho que muchos expertos consideren plausible que Leonardo participara en el diseño de esos pasajes ocultos.

La investigación fue llevada a cabo por un equipo del Politécnico de Milán en colaboración con la empresa Codevintec, utilizando georradares y escáneres láser de última generación.

Estas tecnologías permiten analizar las irregularidades del terreno sin excavar, generando modelos tridimensionales que revelan estructuras ocultas.

Los resultados fueron sorprendentes ya que determinaron que bajo el castillo se detectó una red de túneles que conectan diferentes zonas, algunos de ellos extendiéndose hacia sectores estratégicos de la antigua ciudad.

Aunque las pruebas directas que vinculen a Leonardo con estos pasadizos aún no existen, las coincidencias son notables.

En los códices de Leonardo, se encuentran bocetos que muestran sistemas de drenaje, túneles y pasajes secretos diseñados para fines militares o de escape.

Su obsesión por la ingeniería subterránea, junto a su estrecha relación con Ludovico, refuerza la posibilidad de que el artista haya tenido algo que ver con el plan original de estas galerías.

La finalidad de los túneles, por su parte, continúa siendo objeto de debate. Algunos historiadores sostienen que su función principal era militar, permitiendo a los soldados desplazarse sin ser vistos durante asedios o ataques.

Otros defienden un uso privado, vinculado a la familia Sforza. Ludovico, por ejemplo, pudo haberlos utilizado para visitar discretamente la tumba de su esposa Beatrice d’Este en la basílica de Santa Maria delle Grazie, o como vía de escape ante amenazas políticas.

El hallazgo, más allá de su valor técnico, ha abierto una nueva ventana al estudio del Renacimiento.

Si se confirmara la participación de Leonardo, estaríamos ante una muestra más de su genio polifacético pues era un hombre capaz de convertir la piedra y el subsuelo en una extensión de su mente visionaria.

En las profundidades del castillo de los Sforza puede que se tenga el vestigio de ese ingenio que parece seguir vivo, recordándonos que bajo cada obra de arte puede latir también un misterio de ingeniería.

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