El Apophis en aproximación a la Tierra. Recreación.
Recreación del asteroide Apophis.

El asteroide Apophis pasará tan cerca de la Tierra que será visible a simple vista en 2029

Apophis, el “Dios del Caos”: el asteroide que podría rozar la Tierra y preocupa a la NASA

Actualizado:

El asteroide Apophis, nombrado en honor al mítico y terrible Dios egipcio del Caos, mantiene en vilo a la comunidad científica internacional. Su próxima visita a la Tierra, prevista para el día 13 de abril de 2029, será tan cercana que podrá observarse a simple vista desde partes de Europa, África y Asia.

Con un diámetro estimado de unos 375 metros y una masa de 20 millones de toneladas, su paso rozando nuestro planeta a apenas 32.000 kilómetros de distancia —menos de lo que supone que la altitud de muchos satélites geoestacionarios— representa una oportunidad única para la Ciencia así como un motivo de inquietud para muchos expertos.

El asteroide fue descubierto en el año 2004 por astrónomos del Observatorio Nacional de Kitt Peak (en EE. UU.), generando en sus primeros cálculos una alarma real: se estimaba una probabilidad del 2,7 % de impacto con la Tierra en el año 2029.

Posteriores observaciones refinadas descartaron ese riesgo, si bien es cierto que abrieron otro escenario preocupante: la posibilidad de que, tras su paso tan cercano, la gravedad terrestre altere su órbita y aumente la probabilidad de colisión futura, particularmente en el año 2068.

Apophis y una misión para vigilar al “Dios del Caos”

La Agencia Espacial Europea (ESA), en colaboración con científicos del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, presentó la Misión Rapid Apophis para la Seguridad Espacial.

Se trata de una iniciativa que busca acompañar al asteroide en su trayecto cercano y analizar en tiempo real cómo la gravedad terrestre podría modificar su estructura y trayectoria.

La sonda espacial RAMSES será lanzada en abril del año 2028, llegando a Apophis unos dos meses antes del sobrevuelo. Su objetivo: estudiar con precisión la forma, densidad, composición y campo gravitacional del cuerpo celeste.

Estos datos permitirán a los científicos el poder refinar modelos predictivos sobre asteroides potencialmente peligrosos y ensayar futuros protocolos de defensa planetaria.

Durante su paso, unos 2.000 millones de personas podrían observar el fenómeno a simple vista, convirtiendo el evento en un espectáculo sin precedentes, pero también en un recordatorio de nuestra vulnerabilidad cósmica.

¿Qué pasaría si Apophis impactara con la Tierra?

Aunque la probabilidad actual de impacto es extremadamente baja, un choque de un objeto del tamaño de Apophis sería catastrófico. Según cálculos de la NASA, liberaría una energía superior a 1.000 megatones, esto es el equivalente a decenas de miles de bombas nucleares.

Un impacto en tierra firme devastaría una región del tamaño de una gran metrópolis, generando incendios así como diversas ondas expansivas y alteraciones atmosféricas. Si cayera en el océano, provocaría tsunamis de cientos de metros.

Los modelos sugieren que un asteroide de ese tamaño podría alterar el clima global durante muchos meses y causar severos daños económicos y ambientales, aunque no un evento destructivode extinción masiva como el que acabó con los dinosaurios hace 66 millones de años.

Otros asteroides bajo vigilancia

Apophis no es el único visitante del espacio potencialmente peligroso. La NASA y la ESA mantienen bajo observación a más de 30.000 objetos cercanos a la Tierra (NEOs). Entre ellos destacan, por ejemplo:

Bennu, que tiene unos 490 metros, estudiado por la misión OSIRIS-REx. Tiene una probabilidad de impacto de 1 en 2.700 hacia finales del siglo XXII.

1950 DA, un asteroide grande, de 1,3 kilómetros de diámetro, cuya trayectoria podría cruzarse con la terrestre en el año 2880.

99942 Apophis, nuestro protagonista, que encabeza esa inquietante lista de prioridades de monitoreo.

La Agencia de Defensa Planetaria de la NASA desarrolla tecnologías como DART (Double Asteroid Redirection Test), cuya prueba exitosa en el año 2022 demostró que es posible desviar un asteroide alterando su órbita mediante el impacto controlado de una nave.