Recreación de Flagstones, en Dorset.
Reconstrucción del Círculo de Dorset.

El círculo neolítico oculto bajo una carretera en Dorset que resulta más antiguo que Stonehenge

Flagstones, el círculo neolítico que podría reescribir la historia de Stonehenge

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Entre las colinas verdes de Dorset, al suroeste de Inglaterra, yace un monumento que durante décadas permaneció en el olvido. Se trata de Flagstones, un círculo de piedra levantado hace más de 5.000 años, que estaba oculto bajo una carretera y parte de la antigua residencia de Thomas Hardy, el célebre novelista británico.

No obstante, una nueva investigación ha devuelto a este enclave al centro del debate arqueológico ya que recientes análisis han revelado que Flagstones es más antiguo que Stonehenge, lo que podría alterar la comprensión de los orígenes de los monumentos circulares en las Islas Británicas.

El descubrimiento del sitio ocurrió por accidente, durante las obras del bypass de Dorchester en la década del 1980. Los obreros toparon con una serie de fosos conectados que formaban un gran círculo de unos 100 metros de diámetro.

La mitad quedó sepultada bajo el asfalto; la otra, bajo Max Gate, la casa donde Hardy escribió en su obra Tess of the d’Urbervilles. Aquello que parecía un simple resto de actividad humana neolítica terminó revelando una compleja estructura ceremonial con restos humanos, huesos de animales y materiales orgánicos quemados.

Una cronología que cambia el mapa del Neolítico británico

El avance tecnológico ha permitido una reevaluación sin precedentes del sitio. Un equipo de la Universidad de Exeter y Historic England ha empleado lo que son nuevas técnicas de datación por radiocarbono sobre 23 muestras orgánicas halladas en las fosas.

Los resultados sitúan la construcción de Flagstones alrededor del 3200 a.C., unos dos siglos antes de lo estimado con anterioridad. Esto lo convierte en uno de los primeros grandes recintos circulares de Gran Bretaña, anterior incluso a la primera fase de Stonehenge (del 2900 a.C.).

Los arqueólogos señalan que este hallazgo obliga a reconsiderar la dirección del desarrollo cultural en el Neolítico británico. Hasta este momento, se creía que los grandes círculos rituales habían surgido en el sur de Inglaterra y se habían expandido hacia otras regiones. Pero la antigüedad de Flagstones sugiere que Dorset pudo haber sido uno de los focos originales de esta tradición arquitectónica y ceremonial.

Las excavaciones iniciales ya habían mostrado que Flagstones este no era un simple círculo de tierra. En sus fosos aparecieron enterramientos humanos, incluyendo los restos cremados de un adulto y los cuerpos de tres niños.

Siglos más tarde, un joven fue inhumado bajo un gran bloque de piedra sarsen, lo que indica que el lugar continuó siendo empleado durante generaciones.

Estos rituales reflejan un periodo de transición en las creencias funerarias del Neolítico. Mientras que en fases anteriores predominaban los entierros de tipo colectivos en túmulos cerrados, los recintos circulares como Flagstones y Stonehenge muestran un cambio hacia espacios abiertos de culto, posiblemente relacionados a una nueva concepción de la muerte y de la comunidad.

¿El eslabón perdido de Stonehenge?

Las similitudes estructurales entre Flagstones y Stonehenge son innegables puesto que en ambos presentan zanjas segmentadas, depósitos funerarios y organización circular. Aunque no existen pruebas directas de que los constructores de Wiltshire se inspiraran en Dorset, el parecido sugiere una red cultural compartida entre comunidades distantes.

De hecho, el diseño de Flagstones también guarda afinidad con el recinto de Llandygái ‘Henge’ A en Gales y con varios otros monumentos irlandeses del mismo periodo.

Según los investigadores, esta conexión apunta a una tradición común que unía las islas británicas en torno a todo lo que son rituales colectivos y construcciones simbólicas, probablemente asociadas al ciclo solar, la fertilidad y el recuerdo de los ancestros.

Pese a su relevancia, Flagstones sigue siendo un monumento invisible para el público. La carretera moderna así como la ausencia de estructuras visibles han relegado su fama al ámbito académico. Pero su reciente datación ha renovado el interés por este enclave y podría situarlo, por derecho propio, como una pieza clave en la evolución de la arquitectura ritual europea.

La revisión cronológica de Flagstones añade una nueva página al pasado neolítico británico así como también plantea una pregunta básica: ¿fue Dorset, y no Wiltshire, el verdadero punto de partida de los grandes círculos de piedra? Sea cual sea la respuesta, lo cierto es que bajo el asfalto de Dorchester hay, existe, un monumento capaz de desafiar las certezas más antiguas de la arqueología.