Cuadro "La dama del armiño" de Leonardo da Vinci.

El cuadro de Leonardo da Vinci que escondía tres versiones y nadie lo sabía

La dama del armiño: el retrato de Leonardo que escondía tres cuadros en uno

·

Leonardo da Vinci, Cecilia Gallerani, Ludovico Sforza y el Museo Nacional de Cracovia concentran la historia de una de las pinturas más estudiadas del Renacimiento.

"La dama del armiño", realizada hacia el año 1490, no solo figura entre los cuatro retratos femeninos conservados del artista italiano. También es una obra modificada varias veces, cargada de mensajes políticos y convertida hoy en una pieza clave para entender cómo trabajaba el maestro florentino en la corte de Milán.

Leonardo da Vinci y un retrato nacido en la corte de Milán

La mayoría de especialistas identifica a la joven retratada con Cecilia Gallerani, una noble culta y reconocida por su inteligencia en el entorno de Ludovico Sforza, gobernante de Milán. Cuando Leonardo trabajaba al servicio del duque, recibió el encargo de pintar a la joven, entonces vinculada sentimentalmente con el mandatario.

La obra fue conocida ya en su tiempo. Un poeta de la corte la citó en sus versos y la propia Cecilia la recordó años después en una carta fechada en 1498.

En ese texto habló del cuadro como una imagen realizada cuando aún era “inmadura”, una referencia que encaja con la juventud visible en el retrato.

Ese contexto explica parte de la fuerza del lienzo. No se trata de una imagen oficial ni de una escena religiosa, géneros dominantes entonces, sino de una representación privada donde la personalidad de la modelo ocupa el centro.

Leonardo rompe con la rigidez habitual del siglo XV y presenta a la mujer girando el cuerpo mientras dirige la mirada hacia un punto exterior, como si alguien acabara de entrar en la estancia.

El hallazgo de las tres versiones ocultas

En 2014, el ingeniero francés Pascal Cotte anunció un estudio técnico que reabrió el debate sobre la pintura. Mediante una tecnología de escaneo multiespectral conocida como L.A.M., aseguró haber detectado capas sucesivas bajo la superficie visible del cuadro.

Según ese análisis, la primera versión mostraba a Cecilia sola, sin animal alguno. En una segunda fase apareció el armiño en su regazo. Después, Leonardo retocó de nuevo la composición y agrandó la figura del animal hasta darle el aspecto actual.

El descubrimiento reforzó una idea repetida por los historiadores: Leonardo no trabajaba de forma lineal. Corregía, añadía, borraba y revisaba constantemente. Más que ejecutar una imagen cerrada desde el principio, avanzaba por tanteos visuales hasta encontrar el resultado deseado.

El armiño no sería un detalle decorativo. Ludovico Sforza era asociado al símbolo del armiño blanco, por lo que la presencia del animal funcionaría como alusión directa al duque. También podía proyectar una imagen de pureza y prestigio, cualidades útiles en un retrato destinado al círculo cortesano.

Los detalles del cuadro de Leonardo que explican su fama actual

La pintura concentra varios rasgos clásicos de Leonardo. La boca de Cecilia dibuja una sonrisa mínima, apenas insinuada, recurso que años después alcanzaría fama universal en La Gioconda. El gesto evita lo explícito y deja la emoción abierta a interpretación.

También destaca la mano derecha, apoyada sobre el animal. Su construcción anatómica revela el interés del artista por el estudio del cuerpo humano. Leonardo dedicó años a observar músculos, huesos y proporciones, conocimientos que trasladó a sus retratos con precisión poco común en la época.

Otro elemento importante es la luz. Aunque hoy el fondo aparece oscuro, algunos estudios sostienen que originalmente existían elementos arquitectónicos y una entrada luminosa. Esa iluminación lateral modela el rostro y aumenta la sensación de volumen.

El cuadro pertenece desde comienzos del siglo XIX a la familia Czartoryski y actualmente se conserva en Polonia. Su sede habitual es el Museo Nacional de Cracovia, aunque también ha pasado temporadas en el castillo de Wawel. Más de cinco siglos después, sigue siendo una de las obras que mejor muestran a Leonardo en pleno proceso creativo.

Ver más de Gente