El desafío de Tamil Nadu, un millón de dólares por descifrar la escritura del Indo
Un código perdido hace 5.000 años promete un millón de dólares a quien lo descifre
Desde hace algo más de un siglo, la civilización del Valle del Indo sigue siendo uno de los enigmas más profundos de la arqueología.
Sus ciudades son y están perfectamente planificadas, con unos increíbles sus sistemas de drenaje avanzados y su escritura aún indescifrada revelan un nivel de sofisticación sorprendente para una cultura que floreció hace más de cinco milenios.
En la actualidad un nuevo incentivo ha puesto este misterio de nuevo en el centro de la atención mundial, en el "ojo del huracán" como es que el gobierno de Tamil Nadu ha ofrecido un millón de dólares a quien logre descifrar la escritura del Indo, uno de los desafíos más complejos en la historia de la lingüística.
La civilización del Indo, que prosperó entre los años 3300 y 1900 a.C. en lo que hoy es Pakistán y el noroeste de la India, rivalizó en desarrollo con Mesopotamia y Egipto, pero con una organización social muy diferente.
No se han encontrado templos monumentales ni inscripciones sobre reyes o batallas, lo que sugiere una sociedad más igualitaria y quizás gobernada por consejos o sacerdotes.
Su herencia para la Humanidad del presente más intrigante se conserva en pequeños sellos de esteatita, donde aparecen figuras de animales y signos geométricos grabados con precisión. Esos símbolos, que podrían representar un lenguaje perdido, son la clave de una cultura que aún se resiste a ser comprendida.
Un código que desafía a los expertos en el Valle del Indo
Desde el descubrimiento de los primeros sellos en el siglo XIX, arqueólogos y lingüistas han intentado sin éxito interpretar los signos del Indo.
La principal dificultad radica en la brevedad de las inscripciones —la mayoría tiene entre una cifra de cuatro y seis caracteres— y en la ausencia de textos bilingües que permitan establecer equivalencias con otros idiomas, como ocurrió con la famosa Piedra de Rosetta en el caso de los jeroglíficos egipcios.
Pero no hay un documento de comparación, los especialistas solo pueden formular hipótesis sobre su estructura y propósito.
A lo largo de los años, se han propuesto diversas teorías: algunos sostienen que los signos representan un lenguaje fonético, mientras que otros creen que podrían ser ideogramas o símbolos comerciales.
En las últimas décadas, los avances tecnológicos han introducido una nueva herramienta en esta búsqueda: la inteligencia artificial. Modelos de aprendizaje automático han analizado miles de secuencias de signos para detectar patrones que podrían sugerir una gramática o estructura lingüística.
Si bien los resultados apuntan a una posible coherencia interna, todavía no existe una prueba concluyente de que se trate de una escritura propiamente dicha.
Tamil Nadu y las huellas del pasado dravídico
El interés del estado de Tamil Nadu, en el sur de la India, no es casual. Investigaciones recientes han encontrado similitudes entre los símbolos del Indo y las inscripciones halladas en cerámicas antiguas de sitios arqueológicos del sur indio, como Keezhadi.
Algunos estudios afirman que hasta el 60% de los signos coinciden, lo que sugiere un vínculo cultural entre ambas regiones.
Esta posible conexión ha revitalizado la hipótesis de que la escritura del Indo esté relacionada con las lenguas dravídicas, un grupo lingüístico aún vivo que incluye el tamil, hablado por más de 80 millones de personas.
Si esta teoría fuera confirmada, implicaría que los pueblos del sur de la India podrían ser los herederos directos de la civilización del Indo, lo que transformaría la narrativa histórica del subcontinente.
El premio anunciado busca precisamente incentivar investigaciones que puedan ofrecer pruebas sólidas sobre esta continuidad cultural y lingüística.
El desafío lanzado por Tamil Nadu ha reactivado el interés de expertos y aficionados de todo el mundo. Equipos de universidades de Cambridge, Harvard y el Instituto Indio de Tecnología de Madrás ya trabajan en modelos computacionales que podrían aportar nuevas pistas.
Pero los criterios para reclamar el premio son estrictos: cualquier propuesta deberá demostrar de manera consistente que el sistema de signos tiene un significado verificable y aplicable a múltiples inscripciones.
La historia ofrece ejemplos esperanzadores. El lineal B, un antiguo sistema de escritura usado por los micénicos, fue descifrado en 1952 tras siglos de misterio gracias a la perseverancia de Michael Ventris, un arquitecto aficionado.
Algo similar podría ocurrir con el Indo, aunque el reto es aún mayor, ya que se carece de textos extensos o de contextos religiosos o administrativos claros.
Un enigma que resiste al tiempo
Más de un siglo después de su descubrimiento, la escritura del Indo es todo un rompecabezas para la ciencia moderna.
Cada nuevo hallazgo arqueológico, cada análisis digital, parece acercarnos a una posible respuesta, pero el significado profundo de esos signos permanece oculto.
Muchas preguntas surgen como: ¿Fueron símbolos sagrados? ¿Registros comerciales? ¿Un idioma hablado por millones de personas cuyo eco se extinguió con el paso de los siglos?
Si algún investigador logra romper este código, logra vencer a ese lenguaje, no solo obtendrá una recompensa millonaria a la par que reescribirá la historia del lenguaje humano y revelará el mensaje de una civilización del pasado.