Caos y soldados disparando contra sus propias tropas en Karánsebes.

El ejército que acabó disparando contra sus propios soldados al creer que los turcos estaban atacando en Karánsebes

El episodio de 1788 ha pasado a la historia como una de las derrotas militares más insólitas, aunque el relato de los soldados borrachos y los 10.000 muertos no está respaldado por las fuentes contemporáneas

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Una noche de septiembre de 1788, el ejército de José II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, quedó atrapado en una situación difícil de imaginar: unidades de sus propias tropas abrieron fuego unas contra otras en las proximidades de Karánsebes, en la actual Rumanía, convencidas de que los otomanos estaban atacando.

El episodio ocurrió durante la guerra austro-turca y acabó convertido, con el paso de los años, en una historia mucho más espectacular de lo que permiten asegurar los testimonios de la época.

Un falso aviso de ataque desató el pánico durante la noche

El ejército de los Habsburgo participaba en la guerra contra el Imperio otomano como aliado de Rusia. José II dirigía personalmente una campaña que ya atravesaba serias dificultades antes de llegar a Karánsebes. Las enfermedades habían castigado duramente a las tropas y la situación militar en la región era complicada.

La noche del 21 al 22 de septiembre de 1788 se produjo el incidente que alimentaría la leyenda. Un relato publicado en octubre de aquel mismo año en The European Magazine and London Review describió cómo dos columnas austríacas se cruzaron en la oscuridad mientras marchaban hacia la zona.

Una falsa alarma sobre la proximidad del enemigo provocó entonces una confusión general.

Algunas unidades de infantería terminaron disparándose entre ellas. El miedo también alcanzó a sirvientes y personal encargado del equipaje, que abandonaron apresuradamente parte del material durante la huida.

Las fuentes históricas recogen además enfrentamientos reales con fuerzas otomanas en aquellos movimientos, circunstancia que hizo todavía más difícil reconstruir posteriormente qué bajas correspondieron al fuego amigo y cuáles al combate con el enemigo.

El aguardiente y los gritos de “Alá”: la parte más dudosa de la historia

La versión que convirtió Karánsebes en una de las anécdotas militares más famosas apareció con numerosos detalles en relatos posteriores. Según esa narración, un grupo de húsares habría conseguido aguardiente durante una patrulla y se habría negado a compartirlo con soldados de infantería.

La discusión habría terminado a tiros hasta que alguien lanzó una falsa advertencia sobre la llegada de los turcos.

A partir de ahí, la historia añade otro elemento llamativo. El ejército de los Habsburgo reunía hombres de diferentes territorios y lenguas, lo que dificultaba las comunicaciones.

Algunas versiones sostienen que las órdenes de “Halt!” —“¡Alto!” en alemán— pudieron confundirse con gritos de “Alá”, aumentando el temor a un ataque otomano.

El problema es que los detalles más pintorescos no aparecen con la misma claridad en los testimonios contemporáneos. Parte de la narración popular fue recogida décadas después de los hechos, por lo que resulta arriesgado presentar la disputa por el alcohol o la confusión lingüística como acontecimientos demostrados.

Lo que sí está documentado es el pánico, el fuego entre unidades austríacas y la desorganización de la retirada.

Las supuestas 10.000 bajas tampoco resisten el examen de las fuentes

Las cifras constituyen otro de los grandes problemas de la historia de Karánsebes. Durante años se ha repetido que el ejército imperial sufrió hasta 10.000 bajas sin necesidad de que los otomanos participaran en aquella supuesta batalla. Esa cantidad procede de fuentes secundarias mucho más tardías y carece de un respaldo documental sólido.

Un testimonio contemporáneo habló de 150 muertos y heridos en la retaguardia austríaca. Otras fuentes mencionan alrededor de un millar de heridos trasladados posteriormente a Arad, así como centenares de desaparecidos, muchos de los cuales regresaron después a sus unidades.

Determinar un balance exacto resulta imposible porque los registros disponibles mezclan las consecuencias del pánico, los enfrentamientos con los turcos y otros incidentes ocurridos durante aquellos días.

Karánsebes, por tanto, sí fue escenario de un grave episodio de fuego amigo y desbandada dentro del ejército de José II. Lo que permanece bajo sospecha es la versión convertida en leyenda: una enorme batalla provocada únicamente por soldados ebrios que habría dejado miles de hombres fuera de combate antes de que apareciera el enemigo.

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