Sobre un monte la Torre de Hércules de A Coruña.
Torre de Hércules en A Coruña.

El faro más antiguo del mundo sigue en funcionamiento y está en una ciudad española

A Coruña conserva el único faro de origen romano que continúa en funcionamiento en todo el mundo, un monumento declarado Patrimonio de la Humanidad

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A Coruña está íntimamente ligada a la Torre de Hércules, al el océano Atlántico, el Imperio romano y la UNESCO, todos forman parte de la historia de uno de los monumentos más singulares de Europa.

Situado en la costa gallega, este faro -pues se trata de eso- mantiene su función como ayuda a la navegación desde su construcción en el siglo I d. C., una continuidad que lo convierte en el único faro romano que permanece operativo en el mundo.

Más allá de su utilidad marítima, el edificio se ha consolidado como uno de los grandes símbolos del patrimonio histórico español y como una referencia para quienes visitan el litoral coruñés.

Un faro construido por Roma que ha sobrevivido al paso de los siglos

La Torre de Hércules fue levantada por los romanos para señalizar la entrada al puerto y facilitar la navegación en un tramo especialmente expuesto de la costa atlántica.

En su origen era conocida como Farum Brigantium y utilizaba un sistema de fuegos alimentados con leña para proyectar una señal luminosa visible desde el mar, una solución habitual en la ingeniería marítima de la Antigüedad.

Aunque el edificio ha experimentado reformas a lo largo de los siglos, conserva el núcleo de la construcción romana. La restauración más importante llegó durante el siglo XVIII, cuando el arquitecto Eustaquio Giannini diseñó una nueva envolvente de estilo neoclásico que protegió la estructura original sin alterar su esencia. Gracias a esa intervención, el monumento presenta hoy el aspecto que lo ha convertido en uno de los iconos de Galicia.

La torre alcanza actualmente 55 metros de altura. De ellos, aproximadamente 39 corresponden al núcleo romano, mientras que el resto pertenece a la ampliación realizada durante la restauración ilustrada. Esta combinación entre arquitectura antigua y reformas posteriores ha permitido que el edificio continúe desempeñando su función original.

Entre la leyenda de Hércules y una obra maestra de la ingeniería antigua

La tradición mitológica atribuye el origen del monumento a Hércules. Según la leyenda, el héroe derrotó en este lugar al gigante Gerión, considerado el primer rey mitológico de Tartessos, y ordenó levantar una gran torre para conmemorar su victoria.

Si bien el relato forma parte del patrimonio legendario, el origen histórico del edificio está plenamente vinculado a la presencia romana en el noroeste de la Península Ibérica.

Una inscripción latina conservada junto al monumento permitió identificar al arquitecto responsable de la obra original: Cayo Sevio Lupo, natural de Aeminium, la actual Coimbra, en Portugal. Este hallazgo constituye uno de los escasos testimonios directos que relacionan un gran proyecto de ingeniería romana con su autor.

El diseño también explica parte de su extraordinaria resistencia. La estructura se organiza en varios niveles que reducen progresivamente su anchura conforme ascienden, una solución que ha contribuido a soportar durante siglos la fuerza del viento, la humedad y el ambiente salino característicos de la costa atlántica. El empleo de granito procedente de canteras próximas reforzó todavía más la durabilidad del conjunto.

Patrimonio de la Humanidad y uno de los grandes símbolos de Galicia

La importancia histórica de la Torre de Hércules fue reconocida internacionalmente cuando la UNESCO la declaró Patrimonio Mundial en 2009.

Además de su protección como Bien de Interés Cultural, el monumento representa uno de los ejemplos mejor conservados de la ingeniería marítima romana que han llegado hasta nuestros días.

Su papel fue especialmente relevante durante la Antigüedad como referencia para las embarcaciones que recorrían la denominada Ruta del Estaño, utilizada para transportar este metal desde las islas británicas hasta el Mediterráneo. La señal luminosa facilitaba la navegación en una costa compleja y contribuía al desarrollo del comercio marítimo de la época.

Con el paso del tiempo, el sistema de iluminación evolucionó desde las antiguas hogueras hasta la tecnología moderna. La electrificación del faro se llevó a cabo en 1927 y, desde entonces, las intervenciones se han centrado principalmente en la conservación del monumento y de su entorno.

Hoy, quienes ascienden por su escalera interior pueden contemplar una panorámica privilegiada del litoral coruñés y del océano Atlántico.

El acceso al interior está regulado mediante un aforo limitado para favorecer la conservación del edificio y garantizar una visita segura, especialmente en jornadas con condiciones meteorológicas adversas.

Casi dos mil años después de su construcción, la Torre de Hércules continúa cumpliendo la misión para la que fue concebida: servir de guía a los navegantes y recordar la extraordinaria capacidad técnica de la ingeniería romana.