Arqueólogos desenterrando una embarcación maorí.
Embarcación en el yacimiento.

El hallazgo en las islas Chatham que podría reescribir la historia de la navegación en el Pacífico

Hallan una embarcación ancestral en las islas Chatham que podría reescribir la historia de la navegación en el Pacífico

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Un hallazgo fortuito en la remota isla de Rēkohu, también conocida como las islas Chatham, ha llamado la atención de los científicos e historiadores.

Un antiguo waka, embarcación tradicional polinesia, ha sido descubierto tras una serie de tormentas invernales, revelando una colección excepcional de más de 450 fragmentos de madera, cuerdas trenzadas, fibras vegetales y obsidiana. Este hallazgo podría transformar lo que se creía sobre los orígenes de la navegación en el océano Pacífico.

El hallazgo se produjo cuando Vincent Dix y su hijo Nikau, pescadores locales, recorrían una playa cercana a su granja en busca de madera arrastrada por las lluvias. Entre los restos, Nikau observó una pieza tallada con detalles ornamentales que no parecían naturales.

Al poco tiempo, una segunda tormenta dejó al descubierto lo que eran nuevos fragmentos, confirmando que se trataba de una embarcación ancestral.

Alertadas las autoridades, en enero de 2025 comenzó una excavación arqueológica dirigida por el investigador Justin Maxwell, que se extendió durante más de un mes. Lo que en principio parecía un hallazgo de tipo menor acabó convirtiéndose en uno de los descubrimientos arqueológicos más relevantes de las últimas décadas en Oceanía.

Según Maxwell explicó “la calidad de conservación de los materiales es excepcional y podría ofrecer información inédita sobre cómo se construían y equipaban las embarcaciones polinesias”.

Un testimonio del ingenio polinesio y de navegación

El análisis preliminar de los restos apunta a que la madera utilizada en la construcción del waka procede de árboles originarios de Nueva Zelanda, lo que podría confirmar una conexión directa entre los antiguos navegantes maoríes con  las islas Chatham, que están más de 800 kilómetros al este.

Entre los objetos encontrados se encuentran cuerdas de fibra vegetal, conchas marinas talladas y fragmentos que habrían pertenecido a una vela, elementos que nos hablan de un avanzado conocimiento en técnicas de navegación oceánica.

El uso de obsidiana y materiales decorativos típicos de la Polinesia refuerza la hipótesis de que esta embarcación pudo pertenecer a una época anterior al asentamiento definitivo de los Moriori, que era el pueblo originario de las Chatham.

Según Maxwell, estos fragmentos podrían datar de hace más de tres mil años, si bien los estudios de datación por carbono aún están en curso.

Para la comunidad Moriori, el descubrimiento trasciende lo arqueológico. Es un hecho profundamente cultural así como emocional, que conecta de manera tangible con las narraciones orales transmitidas por generaciones.

Los detalles decorativos del waka coinciden con los diseños descritos en los relatos tradicionales sobre las primeras embarcaciones de sus antepasados, quienes llegaron a las Chatham hacia el siglo XV procedentes de Aotearoa, en Nueva Zelanda.

La excavación se ha convertido en un auténtico acontecimiento comunitario. Los residentes locales no solo apoyaron el trabajo de los arqueólogos, sino que participaron activamente en las tareas de recuperación y preservación.

Escuelas de la zona organizaron visitas educativas al yacimiento, permitiendo que los niños aprendieran sobre la Historia de sus ancestros de forma directa en el lugar del descubrimiento.

Los restos del waka han sido sumergidos en tanques con agua a finde de poder garantizar su preservación mientras los expertos deciden el tratamiento más adecuado.

El Ministerio de Cultura y Patrimonio de Nueva Zelanda ha abierto un proceso oficial para registrar reclamaciones sobre la propiedad del hallazgo, siguiendo la Ley de Objetos Protegidos, una medida habitual ante descubrimientos de valor histórico y cultural.

Los investigadores prevén que el proceso de análisis y restauración podría alargarse durante varios años. Sin embargo, el hallazgo ya ha comenzado a cambiar la forma en que los arqueólogos entienden las rutas migratorias y los contactos culturales en el Pacífico.

Para los habitantes de Rēkohu Wharekauri, este waka es una reliquia del pasado así como una puerta abierta a la memoria de los ancestros, un testimonio físico de cómo los pueblos polinesios conquistaron uno de los océanos más vastos del planeta utilizando únicamente el conocimiento del mar, las estrellas y el viento.