Yacimiento de Marruecos.

El hallazgo en Marruecos que reescribe la Historia del norte de África

Descubren en Marruecos una civilización perdida de hace 4.200 años

·

Durante décadas, el relato arqueológico sobre el noroeste de África estuvo dominado por un vacío histórico tremendo como es la aparente ausencia de comunidades organizadas antes de la llegada de los fenicios.

No obstante, un reciente descubrimiento en el yacimiento de Kach Kouch, al norte de Marruecos, ha transformado esa percepción. Los arqueólogos han hallado restos de un asentamiento de más de 4.200 años de antigüedad, revelando que la región albergaba sociedades muy complejas siglos antes del contacto con los pueblos del Mediterráneo oriental.

Publicada en la revista Antiquity, la investigación ofrece una nueva mirada sobre un territorio que hasta ahora se consideraba marginal en los mapas de la historia antigua.

Las evidencias arqueológicas demuestran que, lejos de ser una tierra vacía a la espera de civilizaciones “avanzadas”, el noroeste africano fue escenario de comunidades con estructuras sociales, agricultura establecida y un dominio de tipo técnico notable.

Un pueblo olvidado por la historia

Las excavaciones en Kach Kouch indican que el lugar estuvo ocupado desde el 2200 a.C. En sus primeras fases, se trataba de asentamientos estacionales, cuyos habitantes fabricaban cerámicas, herramientas de piedra y criaban también animales domésticos.

Pero hacia el 1300 a.C., el sitio experimentó una expansión considerable se consolidó una aldea permanente con una arquitectura definida y una economía agrícola diversificada.

Las viviendas, construidas con un entramado de madera y barro endurecido, demuestran una comprensión avanzada del entorno. Este tipo de edificación ofrecía aislamiento térmico y resistencia, características fundamentales en un clima de contrastes como el del norte marroquí.

Los análisis de restos orgánicos confirman la presencia de elementos como cebada, trigo, habas y guisantes, junto con la cría de bovinos, ovinos y caprinos.

El descubrimiento desmonta la idea de que el norte de África era un territorio vacío antes del comercio fenicio. Por el contrario, las comunidades de Kach Kouch practicaban actividades agrícolas sostenidas, dominaban técnicas constructivas así como mantenían relaciones de intercambio con otras poblaciones cercanas.

El panorama cambió hacia el 800 a.C., con la llegada de los fenicios a las costas atlánticas. Pero los investigadores señalan que este contacto no supuso una colonización sobre una tierra deshabitada, más bien fue un encuentro entre civilizaciones.

Las excavaciones muestran una interesante fusión arquitectónica: las casas locales comenzaron a incorporar bases de piedra, una característica propia de la tradición fenicia, sobre las que se mantenía el sistema tradicional de barro y acacia.

Igualmente se hallaron fragmentos de cerámica fenicia, indicio de un comercio activo y de una interacción cultural pacífica. Este proceso de hibridación arquitectónica y tecnológica refleja una relación de cooperación más que de dominación, lo que contradice las visiones eurocéntricas tradicionales sobre el origen de las sociedades africanas.

El misterio del abandono de Kach Kouch

Kach Kouch fue abandonado hacia el 600 a.C. sin señales de destrucción ni violencia. Los arqueólogos proponen que su población se desplazó hacia la zona de la costa, atraída por nuevas oportunidades vinculadas al auge de Cartago y a la reestructuración de las rutas comerciales del Mediterráneo.

El final del asentamiento no representa una desaparición, sino más bien una transformación social en respuesta a los cambios económicos y políticos de la época.

Los restos de fragmentos de barro con huellas de entramados de madera y de utensilios cotidianos son testimonio silencioso de una comunidad que supo adaptarse y evolucionar.

El descubrimiento de Kach Kouch obliga a estudiar y repensar los modelos históricos sobre el África antigua. Lejos de ser periferia, el continente albergó culturas autónomas, capaces de innovar y de interactuar en pie de igualdad con los grandes pueblos mediterráneos.

A medida que avanzan las excavaciones, los investigadores esperan reconstruir más detalles sobre la organización social así como del modo de vida de estos habitantes olvidados.

Lo que ya resulta muy evidente es que la historia de la humanidad no puede entenderse sin reconocer la riqueza y complejidad de las civilizaciones africanas que florecieron miles de años antes del dominio fenicio.

Ver más de Gente