El increíble gato que burló la muerte tres veces durante la Segunda Guerra Mundial
El misterioso «gato insumergible» que sobrevivió al hundimiento de tres barcos de guerra
Durante la Segunda Guerra Mundial, en medio de la devastación y la muerte de muchas personas, en los océanos y entre los acorazados hundidos, surgió una historia que aún hoy despierta asombro, es la de Oscar, conocido también como "Unsinkable Sam" o “el gato insumergible”.
Según los relatos más comentados entre los puertos y buques de guerra, este felino blanquinegro habría sobrevivido al hundimiento de tres buques de guerra distintos —como fueron el Bismarck, el HMS Cossack y el HMS Ark Royal— entre los años 1941 y 1942.
Su historia, entre la realidad y la leyenda, ha sido una especie de símbolo de resistencia y suerte en el mar así como de una llamada a la esperanza.
Del Bismarck al Cossack: el primer milagro
El punto de partida de esta singular odisea fue el temido acorazado alemán Bismarck, orgullo de la Kriegsmarine nazi. Fletado en el año 1939, el buque fue protagonista de una de las batallas más célebres del Atlántico Norte.
En mayo del año 1941, tras destruir al HMS Hood, fue perseguido y hundido por la Royal Navy. Solo 114 de los más de 2200 tripulantes sobrevivieron.
Según los relatos, entre los escombros y restos flotantes, los marinos británicos del HMS Cossack hallaron un gato con pelaje blanco y negro, exhausto pero todavía con vida. Lo bautizaron “Oscar”, y lo adoptaron como mascota de a bordo.
Para los superticiosos marineros, el pequeño sobreviviente representó una señal de fortuna. No obstante, su suerte no estuvo exenta de ironía. Apenas cinco meses después, el Cossack fue alcanzado por un torpedo lanzado por el submarino alemán U-563.
El barco se hundió lentamente en octubre del año 1941. Una vez más, Oscar fue rescatado por otro navío británico, el HMS Legion, ileso pero empapado, ganándose su apodo definitivo: “Unsinkable Sam”.
El último hundimiento: el Ark Royal
El destino quiso que el gato acompañara posteriormente al portaaviones HMS Ark Royal, pieza fundamental en la persecución del propio Bismarck. La coincidencia era inquietante.
En noviembre de 1941, el submarino U-81 torpedeó al Ark Royal mientras regresaba al puerto de Gibraltar, en España. A pesar de los esfuerzos por remolcarlo, el barco se fue a pique el 15 de noviembre.
¿Quién se salvó? Sam emergió sobre una tabla, esperando su rescate. Tras este tercer naufragio, la Royal Navy decidió retirarlo del servicio activo.
Fue trasladado a una residencia de marineros en la localidad irlandesa de Belfast, en la que pasó sus últimos años bajo el cuidado de veteranos navales hasta su muerte en 1955.
Hoy, su retrato —que se titula Oscar, el gato del Bismarck, obra de Georgina Shaw Baker— se conserva en el Museo Marítimo Nacional de Greenwich, perpetuando de esta forma la memoria del que tal vez fue el marinero más afortunado de la guerra.
A pesar de su popularidad, los historiadores han puesto en duda la autenticidad de la historia ya que no existen oficiales que documenten la presencia de un gato en los barcos mencionados, lo cual no quiere decir que no sea real.
La posibilidad de que un mismo animal haya sobrevivido tres naufragios consecutivos en condiciones extremas si parece improbable.
Perola ausencia de pruebas no ha impedido que su figura sea muy destacada y la historia de Oscar reúne todos los elementos de una buena leyenda como es la tragedia, supervivencia y un héroe inesperado.
En tiempos de guerra, narraciones como esta servían para potenciar la moral de las tripulaciones, proporcionando un toque de esperanza entre la incertidumbre del combate naval.
Los gatos del mar: compañeros y talismanes
Desde hace siglos, los gatos han sido presencia habitual en los barcos. Más allá de su valor como un símbolo cumplían una función práctica: mantener bajo control las plagas de ratones que amenazaban los víveres y los equipos.
En los buques de guerra, igualmente, se convirtieron en símbolos de buena suerte, una superstición muy extendida entre los marineros británicos y europeos.
En ese contexto, la figura de Oscar, aquel bonito gato, encarna el vínculo emocional entre los marinos y sus animales. Su historia, repetida en libros, exposiciones y artículos, representa la lucha ante la adversidad y el deseo humano de encontrar significado incluso en lo imposible.
Más allá de los archivos y los registros, el “gato insumergible” sigue "flotando" en la memoria y el recuerdo como una llamada de atención que incluso en los mares más turbulentos de la historia, la esperanza siempre encuentra la manera de mantenerse a flote.