El oscuro pasado del manicomio secreto de Cádiz con muertes, fantasmas y recuerdos prohibidos
En Cádiz funcionó un manicomio que estaba ubicado en Campo del Sur y que era el «Asilo de Mendicidad»
Pocos saben que en Cádiz funcionó un manicomio que estaba ubicado en Campo del Sur y que era el "Asilo de Mendicidad" que, en 1852, pasó a ser "Manicomio de Santa Catalina", del que se tiene constancia la lápida conmemorativa de su fundación.
En esa lápida se podía leer: “Fue fundada esta casa en el año 1852. Por acuerdo de la Excma. Diputación Provincial y a expensas de la misma, dieron principio en 1888 las obras necesarias para la creación de un manicomio que respondiera a las exigencias médicas, terminándose en 1889, siendo visitador de este establecimiento el presidente de aquella, el excelentísimo e Ilmo. Señor Don Cayetano del Toro y Quartier”.
Curiosamente, entre el personal sanitario del centro, había dos "loqueros" y se permitía la dureza como "sujeción" y "nunca como castigo", así se contaba con celdas acolchadas, camisas de fuerza y otros elementos dispuestos para la sujeción para garantizar la seguridad del paciente.
Se advertía que los "enfermos furiosos" debían ser separados de los "pacíficos e idiotas", existiendo una clara diferenciación entre ellos.
El 3 de mayo de 1909 falleció el "loquero mayor" José Lamas a manos del paciente Miguel Juan Oliver. Se dispone de información de prensa, de Diario de Cádiz, que indicaba que: "El demente se encontraba recluido en el citado lugar y en el momento en el que el funcionario abrió su celda de reclusión aprovechó para agredirle con un zambullo (orinal de metal), ocasionándole la muerte instantánea".
Además se indica que: "A la Audiencia acudió multitud de público, el acusado llevaba camisa de fuerza y se reía de forma indiferente. Finalmente el Tribunal del jurado se pronunció de acuerdo al letrado de la defensa, el Sr. Camacho, que había pedido la inculpabilidad atendiendo a la circunstancia eximente de locura. El demente es conducido de nuevo al manicomio".
Hechos extraños en el psiquiátrico de Cádiz
Con el paso del tiempo cambió la estética del centro y hasta su nombre, en los años 60 se llamaba "Residencia Psiquiátrica Provincial Nuestra Señora de la Paz".
Con el tiempo, se derribaron alas en desuso del mismo y el 29 de mayo de 1969 comenzó el traslado de los pacientes a otro lugar para derribar definitivamente el sitio y construir viviendas de protección estatal.
Rufino tuvo a su abuelo ingresado en el hospital y vino a contar una experiencia muy impactante al respecto: "Mi abuelo estuvo allí metido casi 8 años, no creo que estuviera loco pero si es verdad que tenía arrebatos de violencia y lo que pillaba a su paso no lo dejaba sano, lo destrozaba todo, no se sabe bien la razón".
Así comenzaba a narrar lo que sucedía a su familiar y proseguía diciendo "mi padre me decía que mi abuelo no estaba loco pero que era peligroso y o el manicomio o la cárcel o, peor aún, que alguien lo matara en una pelea en la calle. Recuerdo que mi padre nos llevó una vez allí, años antes de cerrar, y todo era muy penoso".
En relación a hechos extraños en el interior de este edificio recordaba que "mi abuelo me decía que allí, por las noches, había fantasmas y que eran los que habían muerto allí los que venían a visitar a los vivos y a volverlos más locos de lo que estaban".
Rufino pensaba que estaba loco de verdad pero, años después, conoció a uno de los que trabajaban allí y le decía que había zonas por las que no estaban jamás, que les daba miedo, que se veían sombras y se escuchaban voces, llamadas, que no eran de nadie pues eran en las alas vacías.
"Él decía que eran los fantasmas de allí y que no podríamos imaginar la vida que tenían allí los pacientes y que había "loqueros" que los trataban como si no fueran personas, que no le extrañaba que muchos de ellos, después de muertos, estuvieran aún allí" decía nuestro testigo recordando aquellos años.
Otro testigo, Antonio, me decía: "Aquello era duro para los locos y para nosotros, digo locos en el sentido cariñoso, yo les tenía mucho respecto y creo que nos tenían tanto miedo a nosotros como nosotros a ellos. Un compañero mío no se quería ni acercar, decía que la locura se pegaba y no quería tener ni contacto con ellos".
También vivió hechos extraños y me contaba como "se sentían sonidos que uno se quedaba helado, se escuchaba arrastrar los pies por pasillos que no había nadie o en la zona antigua se encendían y apagaban las luces y se escuchaban ruidos".
También recordó que "había allí un chico, más o menos de mi edad en la época, que entró nuevo y una noche vimos que las luces del ala vacía se encendieron. Le dijimos que fuera él que sería un mal contacto. Tardaba mucho y fui a ver qué pasaba, cuando llegué me lo encontré vomitando, me dijo que cuando fue a apagar la luz vio a una persona allí que se le iba acercando, que llevaba ropas antiguas, que no le veía los pies y que hacía mucho frío".
Aquel "ser" se fue por una puerta lateral entre risas y el chico entró en pánico, "le dio un shock, le dijimos que mejor no contara nada no fuera a ser que lo tomaran a él por loco, duró poco tiempo en el trabajo".
Hechos extraños en este viejo psiquiátrico gaditano, lugares donde también se manifiesta lo imposible más allá de la locura.