Hallazgo en Irak, descubren una ciudad perdida de hace 4.000 años que podría ser la legendaria Qabra
Arqueólogos hallan en Irak una ciudad perdida de Mesopotamia que podría ser la legendaria Qabra
En el noreste de Irak, cerca de Erbil, un equipo internacional de arqueólogos encabezado por Tiffany Earley-Spadoni ha desenterrado los restos de una antigua ciudad mesopotámica que podría corresponder a la mítica Qabra, mencionada en inscripciones babilónicas del segundo milenio antes de Cristo.
El hallazgo, realizado en el sitio de Kurd Qaburstan, ha sacado a la luz un conjunto arquitectónico monumental y artefactos excepcionales que están reescribiendo la historia del norte de Mesopotamia.
Entre los descubrimientos más notables se encuentran un palacio construido con ladrillos de adobe, tres tablillas de arcilla con escritura cuneiforme, piezas de cerámica decorada y un tablero de juego que evidencia un nivel de vida sorprendentemente refinado.
Estos objetos, fechados alrededor del año 1800 a.C., ofrecen una nueva ventana al período del Bronce Medio, cuando la región floreció bajo la influencia de potencias como Babilonia y Asiria.
Una ciudad olvidada entre el Tigris y el Éufrates
Kurd Qaburstan se localiza en una planicie fértil entre los ríos Tigris y Éufrates, un punto estratégico que habría permitido el desarrollo de una red comercial activa.
A diferencia de los grandes centros del sur, como Uruk o Babilonia, el norte mesopotámico ha sido tradicionalmente menos explorado.
Este nuevo hallazgo cambia esa percepción, mostrando que las urbes del norte también poseían estructuras administrativas, jerarquías sociales complejas y vínculos políticos de amplio alcance.
La arquitectura descubierta incluye restos de un palacio en la llamada “ciudad baja”, con muros de hasta un metro de grosor y amplias estancias.
En el lugar se hallaron grandes vasijas fracturadas y marcadas con símbolos distintivos, lo que sugiere un sistema de almacenamiento y control de recursos.
Los arqueólogos detectaron señales de destrucción, posiblemente causadas por un conflicto o un incendio, que habría marcado el abrupto final de la ciudad.
Las investigaciones mediante magnetometría han permitido elaborar un mapa detallado del asentamiento sin excavaciones extensivas.
Estas mediciones revelaron la existencia de un complejo administrativo, zonas residenciales y espacios abiertos, lo que confirma un diseño urbano planificado.
Tales hallazgos respaldan la hipótesis de que Kurd Qaburstan fue un centro regional de relevancia, quizá la desaparecida Qabra, mencionada en la Estela de Dadusha, rey de Eshnunna.
Tablillas cuneiformes: la voz de una ciudad perdida
Las tres tablillas cuneiformes recuperadas en el sitio podrían ser la clave para descifrar la verdadera identidad del asentamiento.
Según los primeros análisis, contienen registros administrativos y posiblemente referencias a conflictos militares.
Los investigadores esperan que, una vez traducidas completamente, aporten una perspectiva inédita sobre la vida cotidiana y la organización política del lugar.
Lo singular de estas tablillas es que proceden de una zona poco documentada del norte mesopotámico, donde las fuentes escritas son escasas.
Su estudio podría revelar cómo interactuaban las ciudades septentrionales con los grandes reinos del sur y hasta qué punto compartían rasgos culturales, lingüísticos y económicos.
Vida cotidiana y estructura social
Las excavaciones en los barrios residenciales de Kurd Qaburstan también han permitido conocer la vida diaria de sus habitantes.
Se identificaron patios exteriores, canales de drenaje de arcilla y utensilios domésticos, entre ellos platos, cuencos y jarras finamente decoradas.
Estos objetos muestran que incluso las clases menos privilegiadas tenían acceso a bienes elaborados, lo que apunta a una sociedad más diversa y equilibrada de lo que se pensaba.
El análisis de restos óseos ha revelado una dieta variada, basada en el consumo de animales domésticos y especies silvestres, evidencia de una economía mixta que combinaba agricultura, ganadería y caza.
Los restos humanos hallados cerca del palacio indican que la ciudad pudo haber sido escenario de un episodio violento, quizá una invasión o una revuelta interna.
Los descubrimientos en Kurd Qaburstan representan una de las aportaciones más importantes al conocimiento de la Mesopotamia septentrional en las últimas décadas.
Más allá de su valor arqueológico, este yacimiento ofrece una nueva comprensión de cómo se desarrollaron las ciudades fuera del núcleo tradicional del sur.
Si las investigaciones confirman que se trata de la legendaria Qabra, el hallazgo no solo llenará un vacío histórico, sino que también redefinirá el mapa político y cultural del antiguo Cercano Oriente.
En palabras de los arqueólogos, cada fragmento de cerámica y cada tablilla descubierta en Kurd Qaburstan ayuda a reconstruir la memoria de una civilización que, después de cuatro milenios, vuelve a hablar desde la arena del desierto iraquí.