Grupo de monolitos de piedra de Karahan Tepe.
Ruinas de Karahan Tepe.

Karahan Tepe, el sorprendente templo turco que podría ser el primer poblado de la humanidad

Karahan Tepe: el enigma del primer asentamiento humano de la historia

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Ubicado en la árida provincia de Şanlıurfa, al sureste de Turquía, el yacimiento de Karahan Tepe se ha convertido en uno de los descubrimientos arqueológicos más trascendentales de las últimas décadas.

Situado a unos 35 kilómetros de su sitio hermano, Göbekli Tepe, este enclave prehistórico, datado alrededor del 9400 a.C., está reescribiendo la historia de los primeros asentamientos humanos y del surgimiento de la civilización.

Las primeras evidencias de Karahan Tepe salieron a la luz en 1997, cuando un grupo de investigadores exploraba las montañas Tek Tek, en las inmediaciones del barrio de Kargalı.

Pero las excavaciones sistemáticas no comenzaron hasta 2019, bajo la dirección del arqueólogo Necmi Karul, de la Universidad de Estambul.

Desde entonces, el sitio ha revelado estructuras monumentales y esculturas de piedra caliza que evocan un sofisticado simbolismo ritual, comparable al de Göbekli Tepe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2018.

El complejo arqueológico forma parte del proyecto Cultura Göbeklitepe y Excavaciones Karahantepe, dentro de la iniciativa Taç Tepeler, un programa nacional que investiga doce yacimientos neolíticos concentrados en Sanliurfa.

Los arqueólogos locales llaman a la zona “Keçilitepe”, y los habitantes la describen como un lugar cargado de energía ancestral, una “colina de los antepasados” que custodia los secretos del origen humano.

El santuario del Neolítico de Karahan Tepe

En Karahan Tepe, los arqueólogos han identificado una sala circular de 23 metros de diámetro, cuyos muros y pilares en forma de “T” recuerdan a los de Göbekli Tepe. Se cree que estos obeliscos sostenían un techo de madera o paja, hoy desaparecido.

El recinto parece haber tenido una función ceremonial o política, posiblemente como sede de una autoridad tribal o espacio de culto.

Durante las excavaciones, se hallaron más de 250 estelas decoradas con relieves de animales —serpientes, zorros, aves y bóvidos— que reflejan una cosmovisión simbólica centrada en la naturaleza y la muerte.

Los arqueólogos creen que la transición del arte zoomórfico al antropomórfico, visible en las capas más recientes, señala un cambio profundo en las creencias religiosas: los hombres comenzaron a representarse a sí mismos como figuras divinas o totémicas.

Un hallazgo particularmente inquietante es el de las estatuas humanas decapitadas, con las cabezas invertidas y los rostros mutilados.

Según el equipo de la Universidad de Estambul, esta práctica pudo formar parte de un ritual de clausura o abandono premeditado, una forma simbólica de “enterrar” el poder espiritual del lugar antes de marcharse.

Esculturas que hablan del origen de Karahan Tepe

En 2023, el Ministerio de Cultura y Turismo de Turquía anunció el descubrimiento en Karahan Tepe de una escultura monumental de 2,3 metros de altura, esculpida en piedra caliza y hallada en el interior de un nicho.

Representa a un hombre desnudo, con las costillas y la columna vertebral talladas con un realismo sorprendente, y las manos sosteniendo su falo.

Este gesto, repetido en un relieve hallado en Sayburç en 2021, sugiere la existencia de un lenguaje ritual común entre las comunidades neolíticas de la región.

Junto a la figura se encontraron fragmentos de una escultura de buitre adosada a un muro y varias placas grabadas, posiblemente utilizadas en ceremonias funerarias o de iniciación.

Estas imágenes refuerzan la idea de que Karahan Tepe no era solo un poblado, sino un centro ceremonial donde los primeros humanos reflexionaban sobre la vida, la muerte y la trascendencia.

La herencia compartida con Göbekli Tepe

Mientras tanto, las excavaciones en Göbekli Tepe siguen ofreciendo revelaciones paralelas. En su estructura D, los arqueólogos descubrieron recientemente una estatua de jabalí de tamaño natural que conserva restos de pigmentos rojos, blancos y negros.

Se cree que podría tratarse de la primera escultura pintada de la historia, un testimonio del temprano desarrollo del arte figurativo.

Ambos yacimientos, separados por pocos kilómetros y unidos por un mismo horizonte cultural, configuran el núcleo de lo que los investigadores denominan la “civilización de los pilares en T”.

Para Necmi Karul, estos lugares son la prueba tangible de que la espiritualidad y la organización social precedieron a la agricultura: “Antes de sembrar el trigo, el ser humano ya había sembrado los símbolos”.

Hoy, Karahan Tepe no solo amplía los límites del conocimiento arqueológico, sino que cuestiona la propia definición de civilización.

En las arenas del sureste turco, entre piedras talladas hace más de once milenios, late el eco del primer pensamiento humano sobre el mundo y sobre sí mismo.