Sentada y posando en un sillón rústico Margarita Xirgu.
Margarita Xirgu.

La actriz que desafió a Franco y conquistó América: la vida secreta de Margarita Xirgu, la musa de Lorca

Margarita Xirgu: la actriz que llevó la pasión española a los escenarios del mundo

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Pocas figuras del teatro español del siglo XX condensan tanta fuerza, sensibilidad y compromiso como Margarita Xirgu Subirá. Nació en Molins de Rey (en Barcelona) el 18 de julio de 1888, hija de un cerrajero y de una campesina, su vida fue una constante superación de límites sociales, artísticos y políticos.

Desde sus primeras actuaciones amateurs hasta su consagración internacional, Xirgu transformó la escena ibérica y también se convirtió en un vehículo de libertad y modernidad.

Con apenas once años, Margarita debutó en el papel de una niña en La muerte civil de Paolo Giacometti, una experiencia que marcaría el inicio de una carrera que fue precoz y meteórica.

En una España de inicios del siglo XX, en el que la profesión de actriz era vista con recelo, la joven catalana rompió moldes. Mientras trabajaba en un taller de pasamanería, participaba en el teatro amateur del Ateneo barcelonés, que era, en la época, un hervidero cultural donde se gestaban nuevas ideas artísticas y políticas.

Su salto al profesionalismo llegó en el año 1906, cuando sustituyó de urgencia a una actriz enferma en Teresa Raquin, de Émile Zola. Su interpretación fue tan magistral que la crítica barcelonesa la elevó a la categoría de revelación. A partir de entonces, el Teatro Romea la incorporó a su elenco de artistas y su nombre comenzó a asociarse con la renovación del teatro catalán.

En el año 1910 protagonizó uno de sus papeles más escandalosos y recordados: Salomé, de Oscar Wilde, donde mostró el ombligo sobre el escenario, algo impensable para la moral de la época.

A raíz del revuelo, el Teatro Principal rescindió su contrato. Lejos de rendirse, Margarita formó su propia compañía teatral, demostrando que su independencia artística no conocía límites y estaba más allá de convencionalismos. Su visión como empresaria y directora fue pionera en un entorno dominado por hombres.

Con tan solo 24 años, en el año 1913, emprendió su primera gira internacional. Chile, Uruguay y Argentina fueron los escenarios donde conquistó a la crítica con Magda, de Sudermann.

Su dominio del castellano, aprendido en tiempo récord, y su capacidad para adaptar las obras europeas al gusto de Latinoamérica consolidaron su fama. A su regreso a España, trabajó en el Teatro Español de Madrid, interpretando textos de Valle-Inclán, Galdós, Casona o Bernard Shaw, y se convirtió en el rostro femenino más importante e influyente del teatro nacional.

Encuentro entre Xirgu y Federico García Lorca

El encuentro con Federico García Lorca en el año 1926 marcaría un antes y un después. Xirgu fue la gran intérprete de Mariana Pineda, Yerma, Doña Rosita la soltera y, sobre todo, Bodas de sangre, donde su fuerza visceral definió una nueva forma de entender el drama.

Ambos compartieron una profunda afinidad estética y política puesto que ella era defensora de la Segunda República, y él, poeta de la libertad y la tragedia.

El estallido de la Guerra Civil truncó su regreso a España. En el año 1936 inició una gira por América que se convirtió en un exilio forzoso. En Uruguay y Chile, Xirgu se reinventó: creó la Escuela de Arte Dramático de Chile y dirigió la Comedia Nacional de Uruguay, formando generaciones de actores que la reconocieron como maestra y guía.

Durante su exilio, nunca dejó de representar a Lorca, incluso cuando su nombre estaba prohibido en la España del régimen franquista. Dirigió y protagonizó La casa de Bernarda Alba, El adefesio y La dama del alba, manteniendo vivo el espíritu de un teatro libre y comprometido.

Falleció en Montevideo en el año 1969, a los 81 años, sin poder regresar a su país. Su legado, no obstante, permanece intacto. En el Teatro Romano de Mérida, donde inauguró el festival interpretando Medea, se erige una estatua que la inmortaliza.

Margarita Xirgu fue mucho más que una actriz puesto que fue símbolo de resistencia, modernidad y pasión. Como escribió Alejandro Casona, “lo milagroso es hacerse escuchar por todo un pueblo... y eso lo consiguió Margarita”.