La carta secreta de Franco que convenció a Hitler para apoyar la Guerra Civil española
Cuando Hitler decidió intervenir en la Guerra Civil española
El comienzo de la Guerra Civil española en 1936 no fue solo un conflicto local, doméstico. Desde sus primeras jornadas, las grandes potencias europeas siguieron con atención el desarrollo del levantamiento militar contra la República.
Entre ellas destacó la Alemania nazi de Adolf Hitler, cuya intervención temprana resultaría decisiva para el rumbo de la contienda y para el desarrollo posterior de la política internacional europea.
El estallido de la Guerra Civil española en julio de 1936 abrió inmediatamente un escenario internacional que pronto superó las fronteras del propio conflicto.
Desde los primeros días, las potencias europeas observaron con atención la evolución del levantamiento militar encabezado por Francisco Franco, consciente de que el resultado podía alterar el equilibrio político del continente.
Entre los líderes que recibieron noticias tempranas del golpe estuvo Adolf Hitler, quien se encontraba en Bayreuth asistiendo al tradicional festival wagneriano organizado bajo la dirección de Winifred Wagner.
Allí, mientras Alemania ultimaba los preparativos para inaugurar los Juegos Olímpicos de Berlín, el dictador nazi comenzó a recibir informes confusos sobre la situación española.
Un informe más detallado llegó el 24 de julio a través de la embajada alemana en Madrid. El documento describía un panorama complicado para los sublevados: amplios sectores obreros, organizaciones comunistas y grupos anarquistas habían tomado las armas para defender al gobierno republicano.
En varias de las principales ciudades españolas las autoridades legítimas mantenían el control, mientras el país se precipitaba hacia una guerra abierta.
En ese contexto, Franco comprendía que la sublevación corría serio peligro de fracasar. El general Emilio Mola había calculado que numerosas guarniciones se unirían rápidamente al golpe, pero la resistencia en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia alteró por completo aquellos planes.
Si bien los rebeldes contaban con el experimentado Ejército de África, carecían de medios suficientes para trasladarlo a la península.
Republicanos contra rebeldes en la Guerra Civil española
La flota republicana dominaba el Estrecho de Gibraltar después de que muchas tripulaciones se amotinaran contra sus oficiales sublevados. Ese bloqueo naval impedía transportar por mar a los regulares marroquíes y a los legionarios que debían reforzar las posiciones rebeldes en Andalucía.
Ante esa situación, Franco recurrió a una solución urgente: solicitar ayuda directa a la Alemania nazi.
El 23 de julio redactó una carta dirigida personalmente a Hitler. En ella exponía la gravedad del momento y pedía apoyo militar inmediato.
Con gran precisión solicitaba aviones de transporte Junkers Ju 52, cazas Heinkel 51, armamento automático y material antiaéreo.
El objetivo era organizar un puente aéreo capaz de trasladar tropas desde el norte de África hasta territorio peninsular.
La carta fue confiada al capitán de aviación Francisco Arranz, uno de los pocos oficiales españoles que dominaban el alemán. Acompañado por el empresario Johannes Bernhardt y por el dirigente nazi Adolf Langenheim,
Arranz emprendió un rápido viaje en avión comercial de Lufthansa. Tras varias escalas europeas, la delegación llegó a Berlín el 24.
Gracias a la mediación de Rudolf Hess y al consejo del almirante Wilhelm Canaris, jefe de la inteligencia alemana, el emisario consiguió entrevistarse con Hitler al día siguiente en Bayreuth.
En el transcurso de la reunión se discutió la situación militar española y las posibles consecuencias estratégicas para Alemania. El dictador comprendió que apoyar a Franco podía ofrecer ventajas políticas y militares.
Tras consultar con el ministro de Guerra Werner von Blomberg y con el jefe de la Luftwaffe Hermann Göring, Hitler tomó una decisión que tendría enormes consecuencias para la contienda española.
Alemania enviaría aviones y pilotos para apoyar a los sublevados, aunque evitaría desplegar tropas terrestres regulares. Poco después, el plan se amplió y se aprobó el envío de veinte aparatos.
Aquella intervención permitió establecer el primer gran puente aéreo militar de la historia. En pocos días cientos de soldados del Ejército de África comenzaron a cruzar el Estrecho hacia la península.
La operación aseguró la supervivencia inicial del levantamiento y abrió la puerta a una colaboración que culminaría con la creación de la Legión Cóndor alemana, protagonista de algunos de los episodios más devastadores de la guerra española. Aquel apoyo extranjero resultó decisivo para consolidar el avance franquista.