Imagen en dibujo de Julian Assange y un pendrive junto a carpetas con el sello TOP SECRET.
Las filtraciones de Wikileaks.

La historia de WikiLeaks, las filtraciones que sacudieron a gobiernos y revelaron secretos de guerra

De Bagdad a la CIA: las filtraciones de WikiLeaks que cambiaron el periodismo mundial

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Desde su aparición en internet a mediados de la década de 2000, WikiLeaks pasó a ser en uno de los proyectos mediáticos más influyentes y polémicos del mundo.

La plataforma, fundada por Julian Assange, revolucionó el periodismo al publicar documentos secretos de gobiernos, ejércitos y corporaciones o empresas en todo el mundo.

Sus revelaciones impulsaron debates mundiales sobre transparencia, seguridad nacional y libertad de información, pero también de presión y censura.

Desde su creación en el año 2006, WikiLeaks se convirtió en una de las plataformas más influyentes del periodismo de filtraciones a escala global.

Fundada por Julian Assange, la organización nació con el objetivo de publicar documentos confidenciales proporcionados por fuentes anónimas, defendiendo que el acceso público a información sensible puede fortalecer la rendición de cuentas de gobiernos y corporaciones.

Con el tiempo, el proyecto evolucionó hacia una red mediática internacional que colaboró con periódicos de referencia para difundir materiales clasificados y grandes bases de datos filtradas.

Entre sus publicaciones más conocidas destaca el video del ataque aéreo ocurrido en Bagdad el 12 de julio de 2007, difundido en 2010 bajo el título Asesinato colateral.

Las imágenes muestran a un helicóptero militar estadounidense disparando contra un grupo de personas, entre ellas los periodistas de Reuters Namir Noor-Eldeen y su asistente.

La grabación provocó indignación internacional al evidenciar la muerte de civiles y abrió un debate global sobre la transparencia en las operaciones militares de Estados Unidos.

Ese mismo año WikiLeaks impulsó otra de sus mayores revelaciones: los llamados Diarios de la Guerra de Afganistán.

Cerca de 92000 informes militares secretos describían incidentes ocurridos entre 2004 y 2009, incluyendo víctimas civiles no reportadas, episodios de fuego amigo y sospechas sobre vínculos entre servicios de inteligencia pakistaníes y grupos talibanes.

Los documentos fueron analizados y publicados en colaboración con medios como The Guardian, The New York Times y Der Spiegel, inaugurando un modelo de periodismo colaborativo basado en filtraciones masivas verificadas por redacciones internacionales.

En octubre de 2010 llegó otra filtración histórica: los Registros de la Guerra de Irak. Más de 390000 documentos militares describían la evolución del conflicto entre 2004 y 2009 y aportaban datos sobre torturas, abusos y miles de muertes civiles registradas en informes internos.

Los archivos señalaban que autoridades estadounidenses conocían denuncias de malos tratos cometidos por fuerzas iraquíes aliadas sin investigarlas de forma sistemática.

Para muchos analistas, la publicación representó una de las mayores filtraciones de documentos clasificados en la historia contemporánea.

Ese mismo año la organización difundió también Cablegate, una colección de más de 250000 cables diplomáticos del Departamento de Estado estadounidense.

Los mensajes revelaban evaluaciones internas de líderes mundiales, estrategias diplomáticas y tensiones geopolíticas en decenas de países.

La magnitud del archivo obligó a coordinar su análisis con varias redacciones internacionales, que publicaron los contenidos de forma gradual.

El impacto político fue inmediato, ya que las revelaciones expusieron opiniones reservadas de diplomáticos estadounidenses sobre gobiernos aliados y rivales, generando tensiones diplomáticas en numerosos países.

Las filtraciones de Wikileaks

Con los años WikiLeaks amplió su foco hacia nuevas filtraciones relacionadas con vigilancia digital y ciberseguridad.

En 2017 publicó Vault 7, una serie de documentos que describían herramientas de hackeo desarrolladas por la Agencia Central de Inteligencia estadounidense.

Según los archivos, los programas permitían infiltrar teléfonos inteligentes, ordenadores y televisores conectados a internet para convertirlos en dispositivos de vigilancia encubierta.

Las revelaciones reavivaron el debate mundial sobre los límites del espionaje digital y el equilibrio entre seguridad nacional y privacidad ciudadana.

A pesar de su defensa de la transparencia, la organización ha sido objeto de fuertes críticas. Diversos gobiernos y especialistas en seguridad sostienen que algunas filtraciones expusieron datos personales sensibles y pudieron poner en riesgo a informantes o colaboradores mencionados en documentos confidenciales.

También se ha cuestionado la supuesta falta de neutralidad política en determinadas publicaciones, especialmente durante la campaña presidencial estadounidense de 2016.

En ese contexto algunos analistas acusaron al portal de favorecer indirectamente a Donald Trump al difundir correos electrónicos del Partido Demócrata.

Mientras tanto Julian Assange continúa enfrentando procesos judiciales y disputas sobre su posible extradición a Estados Unidos, símbolo persistente del choque entre secretos estatales.