El mítico león de la MGM, de la Metro.

La increíble historia del león de la MGM con accidentes, supervivencia y un rugido falso

El rugido más famoso del cine cumple 100 años: así nació el león de la Metro Goldwyn Mayer

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Desde la escena de la ducha de Psicosis hasta el baile entre John Travolta y Uma Thurman en Pulp Fiction, el cine ha construido imágenes que forman parte de la memoria colectiva.

Pero antes incluso de que aparezcan los protagonistas o arranque la historia, hay símbolos capaces de identificar una película en apenas unos segundos.

Entre todos ellos, ninguno ha alcanzado el nivel de reconocimiento del león de la Metro Goldwyn Mayer, la histórica cabecera de la MGM que este año cumple un siglo desde su primera aparición en pantalla.

El rugido del felino rodeado por un marco dorado se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de la industria cinematográfica.

Durante décadas ha acompañado estrenos históricos y ha sobrevivido a los cambios tecnológicos, a la llegada del cine sonoro, al color, a los efectos digitales y a las plataformas de streaming.

El origen del león de la Metro que marcó a Hollywood

La primera versión del logotipo apareció en 1924. Su creador fue el publicista estadounidense Howard Dietz, que se inspiró en el lema deportivo de la Universidad de Columbia: “Roar, Lion, Roar”.

La idea era sencilla: asociar la productora con una imagen de fuerza y autoridad visual en un momento en el que Hollywood empezaba a consolidarse como gran industria cultural.

El primer animal utilizado fue “Slats”, un león que aparecía moviendo la cabeza de un lado a otro dentro del emblema circular del estudio.

Aquella primera versión todavía pertenecía a la era del cine mudo, por lo que el animal no rugía. La secuencia solo servía como carta de presentación de la productora antes del inicio de la película.

La llegada del sonido cambió por completo el impacto del logotipo. En 1928 debutó “Jackie”, el primero cuyo rugido pudo escucharse en las salas.

La escena causó una fuerte impresión entre el público de la época y terminó convirtiéndose en una de las señas de identidad más reconocibles de Hollywood.

“Jackie” también acabó convirtiéndose en el león más legendario de la compañía. Fue apodado “Leo, el afortunado” después de sobrevivir a varios accidentes durante su vida: un terremoto, una explosión en un estudio de cine, el hundimiento de un barco y un accidente aéreo en el que permaneció varios días aislado en el desierto hasta ser rescatado.

Siete leones distintos para una misma imagen de la Metro

Aunque muchos espectadores creen que siempre se trató del mismo animal, la MGM utilizó siete leones diferentes a lo largo de su historia. Tras “Slats” y “Jackie” llegaron otros como “Telly”, “Coffee”, “Tanner” o “George”, cada uno asociado a distintas etapas del estudio y a cambios en la forma de rodar las cabeceras.

El más conocido de todos apareció en 1957. Se trata de “Leo”, el león que continúa asociado a la imagen actual de la productora y cuya presencia sigue apareciendo antes de muchas películas distribuidas por el estudio.

Sin embargo, incluso el rugido más famoso del cine tiene truco. El sonido que acompaña las versiones modernas del logotipo no pertenece exclusivamente a un león. Los técnicos de sonido mezclaron grabaciones de distintos animales, incluido un leopardo, para conseguir un efecto más potente y profundo.

El rugido real de un león resultaba menos impactante para las necesidades del estudio.

En 2012, la compañía modernizó definitivamente la secuencia. MGM sustituyó las imágenes clásicas por una versión digital creada con tecnología CGI para adaptarse a los formatos de alta definición y mejorar la calidad visual del emblema en pantalla.

Un símbolo convertido en parte de la cultura cinematográfica

La popularidad del logotipo de la Metro Goldwyn Mayer terminó trascendiendo el propio cine. Su imagen ha sido homenajeada y parodiada durante décadas en series, películas y dibujos animados.

En El Rey León (1994), Simba sustituía al felino original en una versión especial de la cabecera. También lo hicieron personajes como Bugs Bunny en Looney Tunes, Brian en Padre de familia o el perro Ayudante de Santa Claus en Los Simpson.

La imagen del león rugiendo dejó de ser únicamente una marca corporativa para convertirse en un elemento reconocible incluso para quienes nunca habían visto una película de la MGM.

El centenario del emblema coincide además con un momento de transformación para la industria audiovisual. Mientras las plataformas digitales cambian los hábitos de consumo y los estudios buscan nuevas fórmulas para competir, el rugido de la Metro sigue funcionando como una conexión directa con la historia clásica de Hollywood.

Un símbolo que comenzó en el cine mudo y que cien años después continúa apareciendo antes de algunas de las producciones más importantes de la industria.

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