La peligrosa moda de beber orina que médicos y farmacéuticos desaconsejan rotundamente
Expertos y organismos sanitarios alertan de que la llamada “orinoterapia” no tiene respaldo científico y puede afectar al organismo
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La práctica de beber orina, conocida en algunos círculos como “orinoterapia” o “uroterapia”, ha vuelto a circular de forma muy intensa en redes sociales y plataformas de vídeo impulsada por testimonios personales que prometen supuestos beneficios para la salud.
No obstante, médicos, farmacéuticos y entidades sanitarias coinciden en que no existen pruebas científicas sólidas o que avalen y respalden estas afirmaciones y advierten de posibles consecuencias para el organismo.
Aunque la idea no es nueva y aparece en tradiciones antiguas de distintas culturas, el fenómeno ha encontrado una nueva difusión (y creencia) en internet, donde algunos usuarios aseguran que consumir la propia orina mejora la piel, fortalece el sistema inmunitario o ayuda a tratar enfermedades.
Frente a estos mensajes, instituciones sanitarias recuerdan que la orina es un residuo biológico que el cuerpo elimina precisamente porque no necesita esas sustancias.
Qué contiene realmente la orina y por qué el cuerpo la elimina
La orina está compuesta aproximadamente por un 95% de agua, pero el resto incluye urea, ácido úrico, creatinina, sales minerales y otros compuestos que los riñones han filtrado para expulsarlos del organismo. Según especialistas en nefrología y farmacología, volver a ingerir esos elementos obliga al cuerpo a procesarlos otra vez sin aportar beneficios demostrados.
El Muy Ilustre Colegio Oficial de Farmacéuticos de Valencia (MICOF) ha advertido en varias ocasiones de que esta práctica debe considerarse una pseudoterapia. La entidad señala que no existe evidencia clínica que avale propiedades curativas de la orina y recuerda que los testimonios difundidos en internet no equivalen a estudios científicos.
Uno de los argumentos más repetidos por quienes defienden esta práctica es que la orina es “estéril”. Sin embargo, profesionales sanitarios explican que puede contener bacterias al pasar por la uretra y entrar en contacto con distintas zonas del tracto urinario. Ese riesgo aumenta si existen infecciones previas o determinadas enfermedades.
Además, los especialistas recuerdan que la composición de la orina cambia según la hidratación, la alimentación, la medicación y el estado de salud de cada persona. En algunos casos puede contener restos de fármacos, toxinas o concentraciones elevadas de sales que el cuerpo había decidido eliminar.
Riesgos asociados y advertencias en situaciones extremas
Los médicos también alertan de que beber orina puede generar un esfuerzo innecesario para los riñones. Cuando una persona vuelve a consumir esos desechos, el sistema renal debe filtrarlos de nuevo, algo especialmente desaconsejado en personas con patologías renales o problemas metabólicos.
Otro de los puntos que más preocupa a los expertos es la falsa idea de que la orina puede servir como fuente de hidratación en situaciones extremas. Organismos sanitarios y manuales de supervivencia advierten de que su alto contenido en sales puede empeorar la deshidratación.
Para eliminar el exceso de sodio y otros compuestos, el cuerpo necesita gastar más agua, lo que termina acelerando la pérdida de líquidos.
Portales médicos internacionales como UPMC HealthBeat también han publicado artículos desmontando los supuestos beneficios de esta práctica.
Los especialistas consultados por esa plataforma sostienen que no hay ensayos clínicos fiables que demuestren efectos terapéuticos reales y recomiendan no sustituir tratamientos médicos por métodos sin respaldo científico.
El papel de las redes sociales en la difusión de pseudoterapias
La expansión de contenidos relacionados con remedios caseros y terapias alternativas ha facilitado que prácticas antiguas vuelvan a viralizarse. En muchos casos, los vídeos utilizan experiencias personales como argumento principal y presentan la orinoterapia como una alternativa “natural” frente a la medicina convencional.
Los expertos en salud pública alertan de que este tipo de mensajes puede generar confusión, especialmente cuando se mezclan testimonios emocionales con lenguaje pseudocientífico.
También recuerdan que las recomendaciones sanitarias deben apoyarse en estudios revisados y evidencia verificable, no en relatos individuales.
La comunidad médica mantiene una posición clara sobre este asunto: beber orina no aporta beneficios demostrados y sí puede implicar riesgos para el organismo.
Por ese motivo, las autoridades sanitarias recomiendan desconfiar de las supuestas curas difundidas en redes y acudir siempre a profesionales acreditados ante cualquier problema de salud.