La polémica detrás de los expedientes OVNI en España: sospechas de manipulación y archivos censurados
La guerra oculta de los OVNIs en España: las acusaciones que sacudieron la desclasificación militar
Mucho se habla de la desclasificación OVNI en Estados Unidos pero parece que se olvida la española. La desclasificación de los expedientes OVNI en España, iniciada oficialmente por el Ministerio de Defensa en el año 1991, abrió al público decenas de informes militares sobre fenómenos aéreos no identificados.
Pero también provocó una fractura dentro del mundo de la ufología española. Se produjo una interesante paradoja, mientras algunos investigadores celebraron el acceso a documentos que durante años estuvieron marcados como “materia reservada”, otros denunciaron que parte del proceso sirvió para desacreditar casos históricos y controlar el relato sobre los avistamientos.
El debate sigue presente más de tres décadas después. Cabe destacar que no existen pruebas documentadas que acrediten una operación oficial de desinformación dirigida por ufólogos relacionado o vinculados al Ejército o al Estado, sí hubo acusaciones cruzadas entre investigadores sobre el papel que algunos desempeñaron durante la apertura de los archivos.
España liberó 80 expedientes -que no son todos los que están bajo el sello de "Clasificado"- con más de 1.900 páginas de documentación elaborada entre 1962 y 1995 por el Ejército del Aire.
Los informes incluían testimonios de pilotos, militares, guardias civiles y civiles que aseguraban haber observado luces extrañas, objetos sin identificar o maniobras aéreas consideradas anómalas. Parte de esos casos terminaron archivados sin explicación definitiva.
El enfrentamiento entre ufólogos durante la apertura de archivos
Uno de los puntos más conflictivos surgió cuando varios investigadores civiles comenzaron a colaborar con mandos militares encargados de revisar los expedientes antes de su publicación.
Dentro del sector más creyente de la ufología aparecieron sospechas sobre una posible estrategia para reducir el impacto de algunos casos históricos mediante explicaciones convencionales.
Ufólogos de corte escéptico -que están identificados y señalados- defendieron durante años que numerosos avistamientos podían explicarse por causas astronómicas, errores de percepción o fenómenos aeronáuticos. Esa postura provocó críticas de otros investigadores que consideraban que el proceso estaba orientado a “desactivar” el componente anómalo de los expedientes.
Las acusaciones nunca fueron acompañadas de pruebas que demostraran una campaña organizada de manipulación. Tampoco apareció documentación oficial que vinculara a ufólogos con operaciones de desinformación coordinadas por organismos militares, que, de existir, no se iban a hacer públicas, lógicamente, pero las sospechas existían y existenm
Lo cierto es que el enfrentamiento marcó durante años las relaciones dentro del ámbito ufológico español.
Parte de la tensión procedía de las expectativas generadas antes de la desclasificación. Durante décadas circularon teorías sobre supuestos archivos secretos que contendrían pruebas concluyentes de tecnología desconocida o visitas extraterrestres.
Cuando los documentos comenzaron a hacerse públicos, muchos casos terminaron asociados a fenómenos convencionales o quedaron sin conclusión clara, pero sin aportar evidencias definitivas de origen extraterrestre.
Expedientes incompletos y críticas al Ministerio de Defensa
Otra de las críticas habituales estuvo relacionada con el contenido de los expedientes liberados. Algunos investigadores denunciaron que determinados documentos aparecían parcialmente censurados o "mutilados", con nombres eliminados o fragmentos tachados. También cuestionaron que el proceso avanzara de manera lenta y selectiva.
El Ministerio de Defensa defendió en varias ocasiones que esas omisiones respondían a cuestiones legales vinculadas a privacidad, protección de datos personales y seguridad nacional. Pese a ello, la existencia de partes ocultas alimentó nuevas sospechas dentro de algunos sectores de la ufología.
Entre los casos más conocidos incluidos en la desclasificación figura el llamado “Expediente Manises”, ocurrido en noviembre del año 1979. Un avión comercial que cubría la ruta entre Salzburgo y Las Palmas solicitó aterrizar de emergencia en Valencia después de que la tripulación informara de luces que seguían a la aeronave.
El incidente fue investigado por el Ejército del Aire y terminó convirtiéndose en uno de los episodios más conocidos de la ufología española y también sobre el que más polémica concentró.
Teorías tan absurdas como las "luces de la refinería" de Escombreras o una inversión térmica para explicar un caso en el que llegó a salir un caza interceptor de Los Llanos (Albacete) al mando del piloto militar Fernando Cámara.
Qué ocurrió después de la desclasificación OVNI en España
Con el paso de los años, los expedientes terminaron digitalizados y pasaron a ser accesibles de forma pública. En la actualidad pueden consultarse a través de los fondos documentales del Ministerio de Defensa, organizados por fechas, zonas geográficas y número de expediente.
Los archivos muestran cómo actuaban las autoridades ante alertas relacionadas con objetos no identificados en el espacio aéreo español. Muchos informes incluyen entrevistas a testigos, informes meteorológicos, análisis de radar y comunicaciones entre pilotos y torres de control.
La documentación desclasificada no confirmó teorías extraterrestres ni reveló pruebas concluyentes sobre tecnología desconocida. Pero sí permitió conocer cómo el Ejército del Aire gestionó durante más de treinta años incidentes considerados sensibles y cómo la apertura de algunos de esos archivos acabó generando una de las mayores divisiones internas en la historia de la ufología española.