La primera página web nació en 1990 y todavía puede visitarse: cómo era por dentro
Tim Berners-Lee creó en el CERN una web dedicada a explicar su propia invención: no tenía fotografías, vídeos ni publicidad, pero contenía una de las ideas que terminarían definiendo la vida digital actual
Mucho antes de las redes sociales, las tiendas online, los buscadores y el vídeo en streaming, la World Wide Web cabía prácticamente en una sola página.
Su creador, Tim Berners-Lee, desarrolló en el CERN el primer servidor y el primer navegador web en 1990. El sitio que puso en marcha en un ordenador NeXT tenía una apariencia que hoy resulta casi desconcertante: texto, enlaces y poco más.
Aquella austeridad, sin embargo, escondía una nueva forma de organizar y compartir información que acabaría extendiéndose por todo el planeta.
Una página sin fotos que explicaba qué era la propia Web
La primera web estaba dedicada al proyecto World Wide Web. Su dirección quedó asociada a info.cern.ch y la primera página se encontraba en la ruta /hypertext/WWW/TheProject.html.
Allí se reunía información para entender el sistema, consultar documentación y aprender a utilizarlo.
Vista con los ojos actuales, sorprende sobre todo por lo que no tiene. No hay grandes fotografías, cabeceras espectaculares, animaciones, ventanas emergentes ni ninguno de los elementos visuales habituales en los sitios modernos.
Su importancia estaba en los enlaces: permitían saltar de un documento a otro y relacionar información distribuida en distintos lugares.
El contenido abordaba el propio proyecto WWW y ofrecía acceso a explicaciones sobre el hipertexto, información técnica para crear un servidor y referencias a otros servidores conforme fueron apareciendo. El objetivo original tampoco era construir un escaparate comercial.
Berners-Lee buscaba solucionar un problema mucho más concreto: facilitar el intercambio automatizado de información entre científicos de universidades e instituciones de diferentes países.
Esa necesidad tenía especial sentido en el CERN, donde trabajaban numerosos investigadores y la información podía quedar repartida entre equipos, sistemas informáticos y proyectos diferentes.
Tim Berners-Lee reunió las piezas que hicieron posible navegar
La historia comenzó antes de que existiera aquella página. En marzo de 1989, Berners-Lee presentó en el CERN un documento titulado Information Management: A Proposal.
Allí planteaba un sistema de hipertexto distribuido para afrontar las dificultades que encontraba la organización a la hora de gestionar y conectar información.
La propuesta fue reformulada en 1990 junto al ingeniero belga Robert Cailliau. A finales de ese año, Berners-Lee ya tenía funcionando el primer servidor y el navegador WorldWideWeb.
Además de navegar, aquel programa permitía editar páginas directamente, una característica que muestra que la idea inicial de la Web no consistía únicamente en consumir información, sino también en crearla.
El desarrollo se realizó en un ordenador NeXT que también alojó el primer servidor. La máquina adquirió tal importancia que llevaba una advertencia escrita a mano para evitar que alguien la apagara accidentalmente.
Desde aquel equipo se pusieron en práctica tecnologías fundamentales para la Web. El W3C atribuye a Berners-Lee la creación del primer servidor, el primer navegador/editor y la primera versión de HTML, además del trabajo inicial sobre URI y HTTP.
De un experimento científico a una tecnología abierta para todos
El crecimiento no fue inmediato. En 1991 el software empezó a distribuirse dentro del CERN y, meses después, el proyecto fue anunciado en grupos de noticias de Internet, lo que permitió que el interés comenzara a extenderse fuera del laboratorio europeo.
Otro momento decisivo llegó el 30 de abril de 1993. El CERN puso el software de la World Wide Web a disposición pública y posteriormente publicó una versión con licencia abierta. Esa decisión favoreció que desarrolladores e instituciones pudieran utilizar la tecnología sin tener que pagar derechos al laboratorio.
Para entonces ya comenzaban a aparecer nuevos servidores y navegadores. Mosaic, presentado por el NCSA en 1993, ayudó especialmente a acercar la navegación a ordenadores más populares y aceleró la expansión de la Web.
El sitio histórico puede consultarse actualmente gracias al trabajo de recuperación realizado por el CERN. Lo que aparece en pantalla continúa pareciendo extraordinariamente pequeño frente a la Web actual.
Precisamente ahí reside buena parte de su interés: aquella colección de texto y enlaces contenía ya el principio esencial que sigue funcionando décadas después, conectar documentos y permitir que una persona pase de una información a otra con un clic.