Sagrado Mantel de Coria.

La reliquia de la Última Cena que guarda una catedral española y que intriga a la Ciencia moderna

El Mantel de la Última Cena en Coria: historia, leyenda y ciencia en una reliquia única

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En la Catedral de Coria, en la provincia extremeña de Cáceres, se conserva desde al menos el siglo XIV una de las reliquias más enigmáticas y llamativas del patrimonio religioso europeo como se trata de un lienzo de lino que la tradición vincula con la Última Cena de Jesucristo.

Este objeto, rodeado de siglos de fe y enorme devoción, hipótesis históricas y recientes investigaciones científicas, ha convertido a la ciudad extremeña en un punto de interés tanto para creyentes como para estudiosos.

Características del Sagrado Mantel de Coria

El mantel es una pieza de lino de gran tamaño, de más de cuatro con cuarenta metros de longitud por noventa centímetros, con una cara lisa y otra decorada con discretas franjas azules.

Su hallazgo se ubica entre finales del siglo XIV y comienzos del XV, cuando apareció en el interior de un arca bajo el presbiterio de la catedral extremeña durante unas obras.

Ya en el año 1404, una bula papal firmada por Benedicto XIII dejaba constancia de su existencia, lo que evidencia que la reliquia era reconocida oficialmente en esa época y en ese momento.

No obstante, su origen continúa siendo incierto y existen diversas teorías sobre la misma. Así tenemos que distinguir:

-Una de las teorías más difundidas lo relaciona con las reliquias traídas desde Tierra Santa por Santa Helena (Helena de Constantinopla), madre del emperador Constantino, en el siglo III. Según esta hipótesis, el mantel habría pasado por Roma antes de llegar a la península ibérica.

-Otras versiones apuntan a su llegada desde Francia luego de la reconquista de Coria en el siglo XII, posiblemente llevado hasta allí por obispos vinculados a la diócesis.

-La tercera vía es que fue la Orden del Temple, cuya presencia en Extremadura fue significativa, como la localidad de Jerez de los Caballeros (Templarios). La cercanía del enclave templario de Alconétar ha alimentado leyendas e historias heterodoxas que atribuyen a los caballeros la custodia del lienzo antes de su aparición en la catedral.

Devoción popular y deterioro del tejido extremeño de Coria

Durante siglos, el mantel fue objeto de una intensa demostración de fervor y veneración. Entre finales del siglo XV y finales del XVIII, se celebraba en Coria una festividad anual en la que la reliquia se exponía públicamente a los fieles junto a otros objetos sagrados.

Los fieles acudían en masa para contemplarla, tocarla e incluso besarla, convencidos de sus propiedades milagrosas e, incluso, de quedarse con "algún hilo" de recuerdo.

Estas prácticas devocionales, sin embargo, provocaron un progresivo y más que evidente deterioro del tejido. El contacto constante generó desgarros y la pérdida de fragmentos que, con el tiempo, se dispersaron por distintos lugares de Europa, era una forma de tener una parte de la reliquia.

Ante esta situación, en el año de 1791 las autoridades eclesiásticas decidieron restringir su exposición pública, lo que marcó el inicio de un periodo de menor protagonismo para la reliquia.

A pesar de este declive manifiesto que muestra, el mantel nunca dejó de formar parte del imaginario religioso local. Su historia continuó transmitiéndose mediante textos, estudios y tradiciones que mantenían vivo su significado.

El análisis científico y las nuevas hipótesis sobre el Sagrado Mantel de Coria

El interés por el mantel resurgió con una enorme fuerza en el siglo XX, cuando comenzaron los primeros estudios científicos.

En el año 1960, especialistas del Museo de Ciencias Naturales de Madrid analizaron su estructura textil mediante microscopía, dictaminando que su técnica de fabricación no correspondía a la tradición occidental. Según estos estudios, el tejido sería de origen oriental, probablemente arábigo.

Décadas más tarde, ya en el siglo XXI, nuevas investigaciones aportaron datos muy importantes y adicionales. Un equipo relacionado a estudios sobre la Sábana Santa examinó el lienzo con tecnología avanzada, utilizando luz ultravioleta e infrarroja.

Los resultados señalaron similitudes en dimensiones y en la torsión del hilo, abriendo todo ello la posibilidad de una relación entre ambos tejidos.

Además, el análisis de los pigmentos azules reveló la presencia de índigo natural, que se trata de un colorante muy utilizado desde la antigüedad.

Este hallazgo refuerza y potencia la hipótesis de que el mantel podría tener una antigüedad considerable, aunque no existe una datación definitiva al no haberse realizado pruebas de carbono 14.

Estas investigaciones han generado nuevas preguntas más que respuestas que son concluyentes. El mantel de Coria se localiza así en un espacio intermedio entre la Fe, la Historia y la Ciencia, donde cada disciplina aporta su propia interpretación.

Hoy, la reliquia continúa custodiada en la catedral de Coria, protegida y estudiada con mayor rigor. Su valor está en su presunta autenticidad pero también en su capacidad para conectar pasado y presente, la enorme tradición y el conocimiento científico, en un relato que sigue abierto.

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