Rey Midas con una copa de oro en su mano y montañas de oro al fondo.
Imagen idealizada del Rey Midas.

Los hallazgos que confirman que el rey Midas existió de verdad, la historia detrás del mito del oro

La arqueología revela la verdad sobre el rey Midas: así fue el monarca que inspiró la leyenda del oro

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El legendario rey Midas, célebre por convertir en oro todo lo que tocaba, ha pasado de la fábula a la historia gracias a una serie de descubrimientos arqueológicos que confirman la existencia de un soberano frigio real.

Más allá del relato moral sobre la avaricia, la figura de Midas se asienta ahora sobre evidencias tangibles halladas en Gordión, la capital de los frigios en la antigua Anatolia, que demuestran la grandeza política, cultural y económica de su reino.

Las fuentes griegas describen a Midas como un rey tocado por los dioses, bendecido —o castigado— por Dionisio con el poder de transformar en oro cuanto tocaba.

Pero los registros históricos lo presentan bajo otro nombre: Mita de Muski, un poderoso gobernante del siglo VIII a. C. mencionado en los anales asirios de Tiglatpileser III y Sargón II.

En ellos aparece como un aliado o adversario de los imperios vecinos, lo que demuestra su influencia en el complicado tablero geopolítico de Anatolia.

Su reinado coincidió con una etapa de expansión del Imperio asirio y con la amenaza de los invasores cimerios.

Pese a las tensiones, Midas consolidó un estado próspero que controlaba rutas comerciales esenciales entre el Mediterráneo y el Cercano Oriente.

Esta prosperidad material, reflejada en la riqueza de sus objetos y monumentos, podría haber inspirado la leyenda de su “toque de oro”.

Los frigios y la capital de Gordión

Los frigios, un pueblo indoeuropeo llegado a Anatolia tras la caída del Imperio hitita, desarrollaron una cultura sofisticada basada en la metalurgia, la agricultura y el comercio.

Su capital, Gordión, era el epicentro político y religioso del reino. Allí se han encontrado restos de palacios, murallas ciclópeas y santuarios dedicados a la diosa madre Cibeles, divinidad central en su cosmovisión.

Durante el llamado “Periodo frigio medio”, entre los siglos VIII y VII a. C., Midas convirtió a Gordión en un centro de poder regional.

Las excavaciones han revelado objetos de lujo, cerámicas finamente decoradas y textiles de gran calidad que atestiguan el esplendor de la corte frigia.

Igualmente la presencia de inscripciones y relieves confirma que los frigios empleaban una escritura alfabética propia, lo que sugiere un notable nivel de desarrollo cultural.

La tumba monumental del Túmulo MM

El hallazgo más impresionante vinculado al rey Midas se produjo en 1957, cuando el arqueólogo estadounidense Rodney S. Young excavó un gigantesco túmulo en Gordión, identificado como Túmulo MM.

Con 53 metros de altura y más de 300 de diámetro, esta estructura funeraria de madera y piedra albergaba un sarcófago rodeado de un ajuar extraordinario: muebles tallados, vasos de bronce, restos de textiles y los vestigios de un banquete funerario compuesto por carne, cerveza y vino.

Los análisis dendrocronológicos de la madera situaron la construcción del túmulo hacia 740 a. C., coincidiendo con el periodo de máximo esplendor del reino frigio.

Si bien no se ha hallado una inscripción que identifique de forma directa al difunto como Midas, la magnitud del enterramiento y la cronología apuntan inequívocamente a un monarca de su rango.

Algunos expertos sostienen que podría tratarse de la tumba de Gordias, padre de Midas, lo que reforzaría la tradición de una dinastía real de larga duración.

El legado histórico de Midas

El conjunto de fuentes clásicas, inscripciones asirias y evidencias arqueológicas permite afirmar que Midas fue un gobernante real y no una invención literaria.

Heródoto menciona que ofreció un trono al oráculo de Delfos, prueba de su contacto con el mundo griego. Su figura, distorsionada por el mito, encarna el esplendor y la caída de un reino que logró desafiar a los grandes imperios de su tiempo.

Lejos del personaje codicioso de las leyendas, el verdadero Midas emerge como un líder pragmático, diplomático y ambicioso.

Los hallazgos en Gordión no solo confirman su existencia, sino que revelan una civilización avanzada cuya influencia se extendió por toda Anatolia.

Merced a la arqueología, el mito del “rey del toque dorado” se transforma hoy en una historia tangible, recordándonos que, a veces, las leyendas más brillantes nacen de verdades históricas ocultas en el tiempo.