Los veterinarios alertan del grave peligro de los petardos en perros y gatos durante las romerías
El ruido de la pólvora puede provocar taquicardias, desorientación y episodios de pánico extremo en animales domésticos
Las celebraciones populares con petardos y fuegos artificiales vuelven a poner sobre la mesa un problema que veterinarios y asociaciones protectoras denuncian cada año: el impacto del ruido en las mascotas.
Durante las romerías y fiestas patronales, el estruendo de la pólvora provoca episodios de ansiedad severa en miles de perros y gatos, especialmente en animales sensibles, mayores o con patologías previas. Clínicas veterinarias y colectivos de protección animal advierten de que el miedo intenso puede acabar en fugas, accidentes e incluso colapsos cardíacos en casos extremos.
El problema tiene una explicación fisiológica. Los perros y gatos cuentan con una capacidad auditiva muy superior a la humana. Perciben frecuencias más altas y sonidos a mucha mayor distancia, por lo que una explosión que para una persona resulta molesta puede convertirse para ellos en un estímulo insoportable.
El impacto no es solo emocional. El cuerpo del animal entra en un estado de alerta extrema que desencadena reacciones físicas inmediatas.
Petardos: temblores, jadeos y huidas: las señales más frecuentes del miedo
Veterinarios consultados habitualmente por este tipo de episodios explican que el miedo a los petardos se manifiesta de distintas formas. Algunos animales comienzan a temblar, jadear o salivar de manera excesiva.
Otros intentan esconderse bajo camas, mesas o en rincones oscuros de la vivienda. También son frecuentes los ladridos continuos, los gemidos y las conductas nerviosas repetitivas.
Uno de los principales riesgos aparece cuando el animal intenta escapar. El instinto de huida se activa de forma inmediata ante el ruido inesperado. Muchos perros intentan saltar vallas, forzar puertas o escapar durante los paseos.
En estas fechas, protectoras y policías locales suelen registrar un incremento de avisos por mascotas perdidas coincidiendo con noches de fuegos artificiales o celebraciones populares.
El peligro no termina en la fuga. Los animales desorientados pueden acabar atropellados o sufrir accidentes al correr sin control. En el caso de gatos, algunos permanecen ocultos durante horas o incluso días tras un episodio de estrés intenso.
Las asociaciones animalistas recuerdan que muchos de los extravíos registrados durante las fiestas podrían evitarse con medidas preventivas sencillas dentro del hogar.
Los especialistas también alertan de consecuencias más graves en animales con problemas cardíacos o respiratorios previos. El estrés agudo provoca un aumento brusco del ritmo cardíaco y de la presión arterial. Aunque no es lo habitual, existen casos documentados de colapsos físicos relacionados con episodios extremos de miedo.
Mascotas y petardos: cómo reducir el impacto del ruido dentro de casa
Los veterinarios recomiendan preparar con antelación un espacio seguro para las mascotas durante las romerías y celebraciones con pólvora. Lo más aconsejable es habilitar una habitación interior alejada del ruido exterior, con puertas y ventanas cerradas y persianas bajadas para amortiguar tanto el sonido como los destellos luminosos.
También puede ayudar mantener música suave o la televisión encendida a volumen moderado para reducir el impacto de las explosiones. Las mantas, camas acolchadas o cajas abiertas funcionan como refugios donde el animal puede sentirse protegido. La recomendación general es permitir que la mascota permanezca en ese espacio sin forzarla a salir.
Frente a la idea extendida de ignorar al animal para “no reforzar el miedo”, muchos especialistas consideran más adecuado acompañarlo si busca contacto con sus dueños. Las caricias y la presencia cercana pueden disminuir la sensación de amenaza en algunos casos.
Otra de las advertencias habituales se centra en la automedicación. Los veterinarios insisten en que nunca deben administrarse sedantes sin supervisión profesional. Algunos fármacos pueden inmovilizar físicamente al animal sin reducir el miedo, aumentando todavía más la angustia. En situaciones severas, los especialistas pueden recomendar tratamientos específicos o suplementos adaptados a cada caso.
El microchip, clave en caso de pérdida durante las fiestas
Las protectoras recuerdan además la importancia de revisar la identificación de las mascotas antes de las celebraciones. Llevar el microchip actualizado y una chapa con teléfono de contacto aumenta notablemente las posibilidades de recuperación si el animal escapa durante un episodio de pánico.
En muchas localidades, las campañas de concienciación sobre el uso de petardos han ganado presencia en los últimos años, especialmente en entornos urbanos con alta población de mascotas.
Pese a ello, veterinarios y colectivos animalistas sostienen que las recomendaciones siguen siendo insuficientes y piden más sensibilidad durante las fiestas para reducir situaciones de riesgo que se repiten cada temporada.