Quién pierde realmente con la guerra entre EE.UU. e Irán, y no es solo Medio Oriente
¿A quién perjudica una guerra entre Irán y Estados Unidos?
El inicio de una guerra abierta entre Estados Unidos e Irán, luego del ataque conjunto de Washington y Tel Aviv que culminó con la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenei, ha abierto y desencadenado una crisis a nivel general cuyas consecuencias se extienden más allá del campo de batalla.
La pregunta central que se plantean analistas y ciudadanos en todo el mundo es inevitable y es: ¿a quién perjudica realmente este conflicto?
La respuesta, lejos de ser unívoca, revela que los daños se distribuyen en múltiples frentes, tanto directos como indirectos, y afectan a actores muy diversos de este escenario tan inquietante, desde los propios combatientes hasta economías e instituciones globales.
En el terreno bélico, los perjuicios son inmediatos para Irán y Estados Unidos, así como para sus respectivos socios y aliados.
Las operaciones militares dirigidas por Washington e Israel han provocado la muerte de altos mandos iraníes y civiles, una destrucción importante de infraestructura militar y la respuesta de Irán ha incluído misiles y drones contra bases estadounidenses, instalaciones en países del Golfo y territorio israelí.
Esto ha generado víctimas mortales en ambos lados, incluida la muerte de militares estadounidenses y civiles en países vecinos alcanzados por los combates.
El impacto no se limita al campo de batalla. La economía iraní, ya debilitada por años de sanciones, ve ahora agravada su situación con la interrupción de la actividad productiva y la intensificación de la incertidumbre interna, lo que podría derivar en un aumento de la inflación y una contracción económica profunda a largo plazo.
A nivel regional, el conflicto ha afectado a países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, que han sido blancos de ataques con drones y misiles iraníes, además de obligar a cerrar temporalmente espacios aéreos y puertos marítimos.
Crisis energética y subida de los precios del petróleo por la guerra con Irán
Uno de los efectos más palpables fuera de la zona de combate es la alteración de los mercados energéticos globales.
El estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del petróleo y gas natural licuado del mundo, se ha visto efectivamente paralizado por la escalada bélica y las advertencias de Irán, lo que ha provocado un aumento brusco de los precios del crudo.
Este tipo de alteraciones repercute directamente en los costes de combustibles y energía en Europa, Asia y América, aumentando la inflación y afectando a los bolsillos de los consumidores en economías desarrolladas y emergentes.
La inestabilidad de los mercados energéticos también tiene efectos secundarios en la política monetaria de los bancos centrales, que pueden ver frenadas previsiones de recortes de tipos de interés y adoptan posturas más cautelosas debido al repunte de la inflación y la volatilidad financiera.
La percepción de riesgo geopolítico se traduce en mayores primas de riesgo para diversos activos y un nerviosismo persistente entre inversores globales.
Las economías emergentes, especialmente en Latinoamérica y África, se enfrentan a un escenario mixto de riesgos y oportunidades.
Los países importadores de energía sufrirán el impacto de precios altos y volatilidad en los mercados de cambio, mientras que los exportadores de hidrocarburos pueden obtener beneficios temporales por los precios elevados del crudo.
Sin embargo, estos beneficios pueden verse erosionados si la guerra se prolonga y afecta el comercio global y las cadenas de valor.
En el ámbito político internacional, el conflicto erosiona la confianza en el sistema multilateral y alimenta el rechazo global a las intervenciones militares.
Líderes de países del llamado “sur global” han condenado la ofensiva como ilegal e imperialista, argumentando que socava las normas de derecho internacional y aumenta las tensiones entre potencias.
Esta percepción puede traducirse en un realineamiento geopolítico que aleje a estados en desarrollo de la órbita occidental y fomente alianzas alternativas.
Una guerra entre Estados Unidos e Irán perjudica simultáneamente a varios actores en planos distintos como son, primero, a los combatientes directos, a las poblaciones civiles de la región, a economías dependientes de la energía, a los mercados financieros globales, y al sistema internacional en su conjunto.
Los efectos, tanto humanos como económicos y políticos, se proyectan más allá de Oriente Medio y redefinen equilibrios estratégicos y costos sociales en un mundo interconectado donde no existen vencedores absolutos en un conflicto de tal magnitud.