Vista de los agujeros en el Monte Sierpe.
Banda de agujeros en el Monte Sierpe.

Un hallazgo asombroso en Perú revela el secreto de los agujeros del Monte Sierpe

Así funcionaba el sistema contable oculto bajo los 5.000 agujeros de Perú

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Durante más de cien años, el misterio de una extensa franja de agujeros excavados en una ladera del sur de Perú ha desconcertado a mucho arqueólogos e historiadores.

Hoy, un equipo de la Universidad de Sídney asegura haber descifrado parte del código oculto tras la llamada “Banda de Agujeros”, una formación que se extiende casi kilómetro y medio sobre el Valle de Pisco, en el imponente Monte Sierpe.

Los investigadores, liderados por el arqueólogo digital Jacob Bongers, utilizaron tecnología de drones así como de análisis de suelos para estudiar este conjunto de más de 5.200 pozos distribuidos en una ladera árida, cuyas dimensiones varían entre uno y dos metros de ancho y medio metro a un metro de profundidad.

El hallazgo, según Bongers, podría transformar la comprensión sobre las prácticas contables así como sociales preincaicas en los Andes.

Un código tallado en piedra

Desde su descubrimiento a comienzos del siglo XX, la Banda de Agujeros había generado decenas de hipótesis que basculaban entre que si era un sistema de riego, una trampa para animales o incluso un calendario astronómico. Sin embargo, los nuevos datos apuntan a una función mucho más práctica y sorprendente.

El equipo australiano detectó patrones numéricos en la disposición de los agujeros, lo que sugiere que no fueron excavados al azar. Las alineaciones parecen guardar una relación estructural con los khipus incas, los antiguos sistemas de cuerdas y nudos que servían como instrumentos contables y de registro.

De esta forma una de las estructuras analizadas en Monte Sierpe guarda un paralelismo directo con un khipu recuperado en el mismo valle, lo que abre la posibilidad de que ambos compartieran una lógica contable común.

Bongers lo define como un descubrimiento “extraordinario”, capaz de ampliar la comprensión sobre la diversidad de las tecnologías indígenas antes de la expansión del Imperio Inca.

El análisis del suelo proporcionó nuevas pistas. Los científicos hallaron pólenes antiguos de maíz, restos de amaranto, algodón, calabaza, chiles y cañas vegetales usadas para fabricar cestas. Estos elementos apuntan a que el lugar pudo funcionar como una especie de centro de acopio o intercambio de productos agrícolas.

La hipótesis más sólida es que el Monte Sierpe fue una especie de mercado preinca, un punto de encuentro entre agricultores, pescadores y comerciantes itinerantes que recorrían la costa y el altiplano.

Cada agujero habría servido como depósito temporal, en el que los bienes se almacenaban y registraban mediante un sistema que anticipaba el control económico del Imperio Inca.

“Tal vez este era un mercado preinca, un lugar de reunión para comunidades que comerciaban maíz y algodón”, detalló Bongers. “Estos agujeros podrían representar una forma temprana de tecnología social, una manera de organizar la economía y reforzar los lazos comunitarios antes de la llegada del Estado inca”.

Un laboratorio arqueológico vivo

A pesar de los avances, el misterio no está completamente resuelto. Los arqueólogos aún se preguntan por qué solo existe una estructura como esta en todo el territorio andino, y si el Monte Sierpe podría entenderse una especie de ‘khipu de paisaje’, un gigantesco libro contable tallado en la tierra.

El estudio continuará con análisis de alta resolución y modelos tridimensionales para entender la secuencia de excavación y el posible uso ceremonial o simbólico de algunos sectores.

La investigación también busca determinar si la disposición de los agujeros podría estar relacionada con rutas comerciales prehispánicas o con un sistema de gestión de recursos agrícolas y pesqueros.

“Todavía hay muchas más preguntas”, afirmaba Bongers. “Pero cada hallazgo nos acerca un poco más a comprender este sitio único. Es muy emocionante descubrir que, en pleno siglo XXI, todavía hay paisajes que guardan secretos del ingenio humano antiguo”.