Varios futbolistas del Cádiz CF se abrazan junto a la banda durante la celebración de un gol en la victoria por 3-1 ante la AD Ceuta.
Los jugadores del Cádiz CF celebran uno de los goles de la remontada ante la AD Ceuta en el JP Financial Estadio. Foto: Cádiz CF.

Borja Jiménez gana su primer partido con el Cádiz CF tras rescatar al equipo en el descanso

El técnico cambió el sistema tras una primera parte desastrosa y los amarillos remontaron al Ceuta (3-1) en su estreno

Actualizado:
Añadir Cádiz Directo en

Síguenos en Google

Borja Jiménez ha ganado su primer partido como entrenador del Cádiz CF. Literalmente. Por la victoria en sí, en su estreno en el banquillo amarillo, y porque su lectura del encuentro, los cambios de piezas y la modificación del sistema le dieron las herramientas a su equipo para remontar un partido que al descanso tenía muy mala pinta.

Eso no significa que haya que olvidar la penosa y preocupante primera parte cadista. Tampoco las acciones de penalti reclamadas por la AD Ceuta, especialmente una posible falta de Ontiveros. Si al Cádiz CF le hubieran dejado de señalar algunas de esas penas máximas, probablemente estaríamos hablando de un escándalo arbitral y del VAR. Esta vez, al menos en esas decisiones, la fortuna estuvo del lado amarillo.

El Cádiz CF consiguió una victoria tan necesaria como sufrida ante la AD Ceuta. Un gol de Borja Vázquez en el minuto 94 estableció el definitivo 3-1 y desató la alegría en el JP Financial Estadio, que hasta entonces había vivido con inquietud la corta ventaja de los amarillos. Tres puntos que parecían muy lejos durante buena parte de la tarde y que llegaron después de una reacción que tuvo mucho que ver con la intervención del nuevo entrenador.

El resultado, sin embargo, no debería tapar lo sucedido sobre el césped. El Ceuta fue muy superior durante la mayor parte de la primera mitad y obligó al Cádiz a sobrevivir antes de encontrar una remontada que parecía improbable. Y conviene recordar de qué rival estamos hablando: el conjunto caballa llegaba penúltimo, con una sola victoria en diez jornadas.

La tarde empezó con novedades importantes. Borja Jiménez, que apenas había dirigido dos entrenamientos desde su llegada, apostó inicialmente por un 4-4-2 con Urko Izeta y Vladys como pareja de delanteros. Jokin Ezkieta recuperó la titularidad en la portería, Bojan Kovacevic ocupó el puesto de Javi Castro en el centro de la defensa y Damián Rodríguez entró en la medular. Beñat de Jesús se mantuvo en el lateral derecho.

El Cádiz mostró cierta intención en los primeros cinco minutos, pero fue perdiendo presencia conforme avanzaba el encuentro. El Ceuta comenzó a manejar el balón, encontró espacios entre las líneas amarillas y dispuso de ocasiones antes de los diez minutos, con un paradón de Ezkieta incluido. Desde mediados del primer acto, monopolizó el juego y convirtió el partido en un ejercicio de resistencia para los locales.

Un Cádiz a merced del Ceuta durante la primera parte

La imagen del equipo amarillo antes del descanso fue especialmente preocupante. Sin capacidad para sostener la posesión ni para enlazar ataques, el Cádiz apenas generó peligro con un disparo lejano y un par de aproximaciones. Enfrente, el Ceuta circulaba con comodidad, se desplegaba por ambas bandas y acumulaba llegadas al área.

Los números del descanso reflejaban esa diferencia. El conjunto visitante había disfrutado del 71 % de la posesión y había rematado ocho veces, por solo dos intentos del Cádiz. El equipo de José Juan Romero no necesitaba esperar atrás ni especular. Se había adueñado del encuentro ante un rival incapaz de recuperar la iniciativa.

El gol llegó en el peor momento posible para los amarillos. En el minuto 44, Manu Fernández cometió una mano dentro del área tan tonta como punible que el árbitro castigó con penalti. Yann Bodiger lo transformó en el minuto 45 para establecer el 0-1. El exfutbolista cadista no celebró el tanto, aunque acababa de poner por delante al Ceuta en el estadio de su antiguo equipo. La ley del ex se cumplía justo antes del descanso, y eso que el Cádiz CF se había encargado de que no jugase el cedido Joaquín González.

El descanso llegó con una preocupación más que evidente en la grada. El equipo estaba siendo ampliamente superado y el cambio de entrenador, de momento, no había alterado una dinámica que amenazaba con desembocar en otra tarde negra para los amarillos.

La mano de Borja Jiménez aparece tras el descanso

El Cádiz necesitaba cambiar muchas cosas después de una primera parte pésima y la reacción no pudo llegar antes. El paso por vestuarios cambió el encuentro. Borja Jiménez corrigió lo que no había funcionado y el equipo regresó al césped con una actitud muy diferente, más decidido a disputar el balón, adelantar posiciones y buscar la portería contraria.

El técnico pareció reanimarlo con todo cuando iba camino del electroencefalograma plano. Con una sola sustitución y varios movimientos de piezas, cambió el dibujo y consiguió que el Cádiz le diera la vuelta al encuentro: primero en las sensaciones y después en el marcador.

Borja Jiménez dio entrada a García Pascual, que cumplió pese al constante runrún en su contra, para disponer de una alternativa en el juego directo. Al mismo tiempo, reorganizó al equipo con tres defensas, Beñat y Antoñito Cordero como carrileros, Damián y Zárate en la medular, Ibon Sánchez de enganche y los dos delanteros. Y funcionó.

La reacción comenzó con una falta cometida por García Pascual, que vio la tarjeta amarilla, pero que acabó desquiciando a Lapeña, el futbolista que la había sufrido. El defensa del Ceuta ejecutó el saque de falta y entregó el balón a Izeta. La jugada terminó con un disparo de Antoñito Cordero al poste y con el equipo y la afición cadista empezando a creer que algo había cambiado.

De aquella recuperación nació el empate. Apenas habían transcurrido seis minutos de la segunda mitad cuando Ibon Sánchez marcó el 1-1 tras un centro de Cordero. El Cádiz tenía ahora el viento a favor en un partido del que había estado prácticamente ausente durante buena parte de los primeros 45 minutos.

En el minuto 59, otro robo de Izeta acabó en un gol anulado a García Pascual por fuera de juego. El encuentro ya era otro. El Cádiz presionaba arriba, mordía y a los centrales del Ceuta les temblaban las piernas cada vez que intentaban sacar el balón desde atrás.

La remontada se completó en el minuto 70. Dos minutos antes, Beñat de Jesús había enviado un pase cruzado en largo para la carrera de Izeta, que le ganó la espalda a Caparrós y acabó provocando un penalti del defensor ceutí. Antoñito Cordero marcó el 2-1 después de que el estadio protestara, de manera poco disimulada, cuando García Pascual tenía el balón en las manos y parecía dispuesto a lanzar.

La escena recordó a aquel grito de la grada cuando Chris Ramos cogió el balón para lanzar un penalti ante el Albacete hace dos campañas. Pero esta vez se trataba, aparentemente, de esa táctica moderna en la que un futbolista que no va a lanzar se queda con el balón para liberar de presión al verdadero ejecutor. Tras un par de minutos de revisión en el VAR, Cordero transformó la pena máxima.

El tanto tuvo una imagen curiosa fuera del campo. El vicepresidente cadista Rafael Contreras debe saber algo que no conoce todo el mundo o tener algo asimilado, porque abandonó su lugar en el palco para el lanzamiento que supuso el segundo gol cadista. Quizás prefirió no verlo. Por lo que sea.

El Cádiz había pasado de estar a merced del Ceuta a ponerse por delante en apenas 25 minutos de la segunda mitad. La respuesta del equipo y las decisiones del nuevo entrenador habían cambiado el sentido de un encuentro que, al descanso, apuntaba hacia otra tarde negra.

Después del 2-1, el Ceuta volvió a resultar peligroso y mantuvo una importante presencia ofensiva, pero los amarillos ya no ofrecían la misma imagen de impotencia. Eso sí, el sufrimiento continuaba por lo ajustado del marcador. Borja Jiménez siguió interviniendo desde el banquillo, modificando piezas y buscando alternativas para sostener la ventaja y aprovechar los espacios.

Una remontada que no debe borrar el primer tiempo

Con el 2-1, el Cádiz afrontó el tramo final con la necesidad de proteger una ventaja que había costado mucho conseguir, aunque no lo hizo desde la posesión. El Ceuta siguió buscando el empate y mantuvo la amenaza sobre la portería de Ezkieta, mientras los amarillos trataban de aprovechar los espacios que dejaba su rival.

El cuadro caballa reclamó hasta cuatro posibles penaltis, algunas acciones revisadas por el VAR, y entre ellas hubo una en la que estuvo implicado Ontiveros que dejó dudas. Ninguna de las protestas terminó en pena máxima. Si Andrés Fuentes Molina hubiera señalado alguna de esas acciones, el desenlace podría haber sido muy distinto. Las quejas del conjunto ceutí no pueden despacharse sin más, aunque tampoco cabe dar por cometidas infracciones que no quedaron sancionadas.

Ya en el tiempo añadido, con el Ceuta volcado en ataque y casi desquiciado, los visitantes entregaron el balón a García Pascual. El delantero se giró y lanzó al espacio a Borja Vázquez, que arrancó desde su propio campo, marcó el 3-1 en el minuto 94 y cerró definitivamente la victoria.

El estreno de Borja Jiménez terminaba así con una remontada de enorme valor, construida a partir de una reacción inmediata tras el descanso y culminada con un tercer gol que permitió celebrar el triunfo sin los agobios de los últimos segundos.

La remontada tiene, además, un valor añadido. El Cádiz CF no ganaba un partido después de comenzar perdiendo desde el 9 de mayo de 2025, cuando se impuso por 2-1 a la UD Almería. Han pasado 534 días desde aquella última victoria con remontada hasta la conseguida ante el Ceuta.

Pero las estadísticas finales del choque ante la AD Ceuta obligan a mirar más allá del resultado. El Ceuta terminó con 24 remates frente a los 11 del Cádiz, aunque ambos equipos registraron cinco disparos a puerta. Los visitantes también dominaron la posesión, con un 68 % frente al 31 % que reflejan los datos del encuentro, y mostraron una superioridad muy marcada en la circulación: 522 pases totales por 243 del conjunto amarillo.

Borja Jiménez gana su primer partido con el Cádiz CF tras rescatar al equipo en el descanso

La diferencia también se dejó notar en otros apartados. El Ceuta lanzó diez saques de esquina frente a los tres del Cádiz, acumuló 37 toques en el área rival por 19 de los locales y obligó a los amarillos a realizar 34 despejes, más del doble que su adversario. El conjunto cadista ganó únicamente 28 duelos, mientras que el Ceuta se impuso en 53. Son cifras que explican el sufrimiento del equipo, especialmente durante una primera parte en la que fue ampliamente superado.

El estreno de Borja Jiménez deja dos lecturas que no tienen por qué ser contradictorias. El Cádiz sigue mostrando problemas importantes, como demuestra la superioridad estadística del Ceuta, pero esta vez encontró respuestas desde el banquillo. El equipo que se marchó perdiendo al descanso fue capaz de reaccionar, empatar a los seis minutos de la reanudación y darle la vuelta al marcador en el minuto 70.

El nuevo técnico apenas había dispuesto de dos entrenamientos para preparar el encuentro, pero su lectura del partido y los ajustes realizados durante la segunda mitad tuvieron una influencia evidente en la remontada. Borja Jiménez ganó su primer partido como entrenador del Cádiz CF. Y, por cómo consiguió cambiar el rumbo de la tarde, también puede decirse que ayudó a ganarlo desde el banquillo.

Y el presidente Christian Septien lo vio desde el palco, donde esta vez sí estuvo presente con su llamativo traje azul celeste, levantándose para celebrar los goles y alentar a los suyos. Después bajó al césped para festejar con los jugadores. A veces, Septien parece más un actor sobreactuado que un presidente de fútbol. Pero desde luego, fue un gran domingo para él: su hijo debutó como titular en el Cádiz Mirandilla, el filial amarillo, aunque fue sustituido al descanso.

Borja Jiménez gana su primer partido con el Cádiz CF tras rescatar al equipo en el descanso