Crean en Cádiz una barrita energética con un ingrediente marino poco habitual en España
CTAQUA desarrolla un prototipo con Ulva y holoturia para aumentar el aporte de proteínas y calcio en formatos pensados para consumo diario
CTAQUA, el centro tecnológico de acuicultura ubicado en El Puerto, ha desarrollado una barrita energética elaborada con algas del género Ulva y polvo de Holothuria, conocido comúnmente como pepino de mar, dentro del proyecto AQUAFISH 0.0.
El objetivo del trabajo pasa por crear nuevos productos alimentarios funcionales a partir de materias primas marinas con potencial nutricional y valor añadido.
La formulación incorpora ingredientes poco habituales en este tipo de productos comerciales. Según los datos facilitados por la entidad, el resultado es una barrita con aporte proteico y un contenido elevado de calcio, alcanzando hasta 568,4 miligramos por cada 100 gramos.
Esa cifra permite que pueda etiquetarse como alimento con “alto contenido de calcio”, conforme a la normativa europea sobre declaraciones nutricionales.
Desde CTAQUA explican que el desarrollo se ha realizado en la Planta Piloto de I+D de Productos Transformados del centro, donde se trabaja en nuevas aplicaciones alimentarias ligadas a modelos de aprovechamiento sostenible y reducción de residuos.
La iniciativa forma parte de una línea de investigación centrada en encontrar salidas comerciales a ingredientes marinos poco explotados en la alimentación cotidiana.
Un producto pensado más allá del consumo deportivo
Aunque las barritas energéticas suelen asociarse al ámbito deportivo, el proyecto busca ampliar el perfil del consumidor potencial. Teresa Picó, jefa de la Sección de Transformados de CTAQUA, señala que el producto está orientado tanto a personas con actividad física habitual como a consumidores interesados en mejorar determinados aspectos de su alimentación diaria.
La presencia de Ulva aporta minerales, fibra y proteínas. Esta macroalga verde lleva años siendo objeto de estudio por sus propiedades nutricionales y por su capacidad de adaptación a sistemas de producción sostenibles.
De forma paralela, la holoturia destaca por su contenido en colágeno, calcio y compuestos funcionales empleados en distintos mercados asiáticos y en aplicaciones vinculadas a la alimentación y la cosmética.
La combinación de ambos ingredientes pretende responder a una tendencia creciente dentro de la industria alimentaria: el desarrollo de productos funcionales capaces de aportar nutrientes concretos sin modificar en exceso los hábitos de consumo.
El formato de barrita, ya asentado en supermercados y tiendas especializadas, facilita esa incorporación al mercado.
El trabajo de investigación no se limita a la formulación nutricional. CTAQUA asegura que cada prototipo pasa por diferentes fases de validación antes de valorar su posible viabilidad comercial.
Entre ellas se incluyen pruebas microbiológicas, análisis organolépticos, estudios de conservación y evaluación de aceptación gastronómica.
Recetas domésticas y aprovechamiento de nuevos ingredientes marinos
Además del desarrollo de la barrita energética, el proyecto ha servido para ensayar aplicaciones culinarias dirigidas al consumo doméstico de la holoturia en fresco. El objetivo es facilitar el uso cotidiano de este ingrediente y explorar posibilidades gastronómicas alejadas del consumo industrial.
Entre las recetas desarrolladas aparecen propuestas como salsa de tomate con marisco, ceviche, risotto o sopas con inspiración japonesa y sabores umami.
Con ello, CTAQUA intenta acercar ingredientes marinos poco conocidos al consumidor general mediante elaboraciones reconocibles y fáciles de integrar en la cocina habitual.
La entidad explica que el proceso de innovación parte de la identificación de materias primas consideradas diferenciales y continúa con estudios sobre tendencias de mercado y comportamiento del consumidor. A partir de ahí se desarrollan pruebas de concepto y prototipos destinados a analizar su encaje comercial.
Según Teresa Picó, el procedimiento incluye desde la generación inicial de ideas hasta la validación técnica del producto final, contemplando aspectos relacionados con transformación, envasado, conservación y percepción gastronómica.
El propósito es determinar si estos ingredientes pueden convertirse en alternativas viables dentro de la industria alimentaria.
El proyecto AQUAFISH 0.0 se enmarca en las líneas de investigación que buscan dar valor a recursos marinos infrautilizados y avanzar hacia modelos productivos con menor desperdicio.
La apuesta de CTAQUA se centra ahora en comprobar si productos como esta barrita funcional encuentran espacio en un mercado cada vez más orientado hacia alimentos con propiedades nutricionales específicas.