El Ayuntamiento de Cádiz reacciona por fin tras días de caos circulatorio por la obra en la calle Honduras
Nuevas rutas, más policía y menos tiempo de obra tras varios días de problemas en el centro sin alternativas previas
Tras varios días de tráfico complicado en Cádiz, el Ayuntamiento ha anunciado nuevas medidas para aliviar la situación provocada por las obras en la calle Honduras. El responsable de Urbanismo y presidente de Aguas de Cádiz, José Manuel Cossi, ha confirmado cambios en la circulación, más presencia policial y una reducción del plazo de ejecución.
Pero la pregunta que queda en el aire es clara: ¿por qué no se previó este escenario desde el inicio? ¿Nadie en el Ayuntamiento pensó que cortar un tramo de la vía de circunvalación del casco histórico (como alguno la llamó) podría porovocar semenjantes caos y problemas? Parece que antes de esta semana, no.
Entre las decisiones adoptadas destaca la puesta en marcha un nuevo itinerario alternativo que pedían a gritos el vecindario y buena parte de la ciudadanía desde que se anunció la obra. Tampoco hay que tener un Premio Nobel para haber visto que sin ese tramo, el trágico necesitaba otras vías y que podría deshacerse temporalmente (un mes) la despeatonalización en la zona. Algo que el Ayuntamiento, por otro lado, ha echo permanentemente en otros puntos de la ciudad.
Así, desde la plaza de Argüelles, que permitirá el paso de vehículos por Conde O’Reilly, Costa Rica, Plaza de España y San Germán. Este recorrido, que hasta ahora estaba reservado principalmente para taxis, se abre ahora al tráfico general con restricciones en horarios escolares.
Además, se incrementará la presencia policial en toda la zona afectada por las obras, especialmente en horas punta y en los momentos de entrada y salida de los centros educativos, con el objetivo de mejorar la fluidez del tráfico y evitar situaciones de colapso.
El Ayuntamiento también ha anunciado una reducción del plazo de ejecución de los trabajos, que pasa de un mes a aproximadamente quince días. Según las previsiones, la calle Honduras podría reabrirse al tráfico el próximo 30 de abril si se cumplen los tiempos previstos.
Un problema que muchos conductores ya anticipaban
Las medidas llegan después de varios días en los que la circulación en el casco histórico se ha visto seriamente afectada. El corte de una vía clave ha obligado a desviar el tráfico hacia calles ya saturadas, generando retenciones, recorridos más largos y una sensación generalizada de desorden.
En este contexto, la duda se repite entre los conductores: si se corta una parte importante de lo que muchos consideran la “ronda” del casco histórico, ¿no era previsible el impacto que iba a tener en el conjunto del tráfico?
La falta de alternativas claras desde el inicio ha sido una de las principales críticas en estos días. La habilitación ahora de nuevos itinerarios plantea otra cuestión evidente: ¿por qué no se activaron antes?
El corte de Sagasta evidenció la falta de margen
A esta situación se ha sumado en los últimos días otro punto conflictivo. El acceso a la calle Sagasta desde el Campo del Sur, utilizado habitualmente como vía de escape para evitar atascos, ha permanecido cortado por una obra en la acera.
Este cierre ha obligado a los vehículos a desviarse apenas unos metros después de acceder, redirigiéndolos por calles como Virgen de Capuchinos o Regimiento de Infantería, que terminan devolviendo el tráfico al mismo punto de origen: el ya saturado Campo del Sur.

Corte en el acceso a la calle Sagasta desde el Campo del Sur este jueves, con vehículos obligados a desviarse tras unos metros. Foto: José Luis Porquicho Prada.
La imagen en la zona ha sido clara durante estos días: tráfico acumulado, maniobras forzadas y una evidente falta de alternativas reales para los conductores.
Una obra necesaria, pero con un impacto discutido
La actuación en la calle Honduras responde a un proyecto de modernización de la red de saneamiento para mejorar el control de la calidad del agua y los vertidos, en línea con la normativa europea. Sin embargo, su ejecución ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre la planificación del tráfico en la ciudad.
Porque más allá de la necesidad de la obra, la cuestión sigue siendo la misma: si no existían muchas alternativas viarias, ¿no era aún más necesario anticipar el problema y organizar soluciones desde el primer momento?
Con las nuevas medidas ya anunciadas, el objetivo es aliviar la presión en el centro. Pero la sensación tras estos primeros días es que la reacción llega después de que el problema haya sido evidente en la calle.