El Cádiz CF vuelve a dar pasos atrás y sufre otra preocupante derrota ante el Real Oviedo
Los cambios de Borja Jiménez en el once inicial no funcionan y el Cádiz firma una pésima primera parte ante un Oviedo que aprovecha sus errores
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El Cádiz CF volvió a dar pasos atrás y sufrió una preocupante derrota ante el Real Oviedo (1-2) en el JP Financial Estadio. El equipo de Borja Jiménez firmó una pésima primera parte, encajó dos goles que nacieron de errores propios y volvió a pasar demasiados minutos a merced de su rival.
Y entre lo preocupante de esos pasos atrás está que muchos se le pueden atribuir directamente al técnico, en faes de conocer a sus futbolistas, sí, pero parece que está cambiando lo que funciona, no vuelve a apostar por lo que da resultado y la confianza en algunos jugadores no se traduce en buenas actuaciones.
La derrota resulta especialmente inquietante porque devuelve al Cádiz a problemas que parecían empezar a corregirse. Ante el Ceuta, Borja Jiménez fue protagonista de una remontada impulsada por sus decisiones al descanso. Frente al Mallorca modificó piezas y, aunque el equipo estuvo cerca de puntuar, no ofreció una buena actuación.
Contra el Oviedo volvió a cambiar el once y el planteamiento, pero el resultado fue una primera mitad todavía peor. El Cádiz volvió a jugar a remolque, como ante el conjunto caballa en la primera mitad, con la diferencia de que los asturianos supieron aprovechar las facilidades recibidas.
Lejos queda aquel juego propositivo que el presidente, Christian Septien, y el vicepresidente, Rafael Contreras, defendieron como una de las señas de identidad de su proyecto. El Cádiz no es protagonista ni consigue imponer su fútbol. Juega a remolque y termina apelando más a la casta y a la entrega que al juego para acercarse al empate, como ha sucedido en sus dos últimos encuentros. Ante rivales de la zona alta de la clasificación, por ahora, no parece alcanzarle con eso.
Un comienzo engañoso y una primera parte para olvidar
El partido comenzó con una ocasión de Álvaro García Pascual cuando apenas habían transcurrido treinta segundos. En el minuto 12, Javi Castro tuvo otra oportunidad muy clara, pero cabeceó fuera prácticamente solo en el área pequeña tras un saque de esquina. Fueron dos acciones que ofrecieron una imagen engañosa de lo que vendría después.
El Oviedo se adueñó progresivamente del encuentro ante un Cádiz sin continuidad con el balón, impreciso en los pases y demasiado blando en las disputas. Los amarillos no conseguían superar la presión visitante y sus pérdidas permitían a los asturianos recuperar rápidamente la iniciativa. Y poco a poco, el cuadro carballón se adueñó del balón.
El 0-1, en el minuto 22, nació precisamente de un doble error en la salida. Bojan Kovacevic buscó a Aimen Mouffek con un pase sin la tensión necesaria y el centrocampista esperó el balón en lugar de anticiparse a la presión rival. La pérdida desembocó en una acción que Estanis Pedrola culminó con un disparo desde el lado izquierdo del área tras recibir de Enzo Pérez. Un gol en el que dio la sensación de que, otra vez, Ezkieta pudo haber hecho algo más.
El Cádiz no reaccionó. El Oviedo siguió encontrando espacios y, en el minuto 38, en otra mala salida del Cádiz, Pedrola encontró a Ilyas Chaira, que amplió la ventaja con un disparo de zurda desde fuera del área.
Antes del descanso, García Pascual desperdició otra ocasión clara. Una falta dejó el balón suelto cerca del área pequeña y el delantero remató por encima del larguero en el minuto 41. El Cádiz había tenido oportunidades para marcar, pero su juego había sido claramente inferior al del Oviedo, que se marchó al vestuario con dos goles de ventaja pese a las ausencias en la delantera (juega de 9 un extremo, entre otras cuestiones por las lesiones de los ex cadistas Chris Ramos y Carlos Fernández).

Borja Jiménez rectifica, pero el Cádiz vuelve a reaccionar demasiado tarde
El planteamiento inicial de Borja Jiménez tampoco funcionó. En fase defensiva, el Cádiz se organizaba prácticamente en un 4-2-3-1 que, cuando tenía el balón, se transformaba en un 4-1-4-1. El problema no era tanto el dibujo como las características de los futbolistas elegidos para ocupar determinadas posiciones.
Dilan Zárate quedó como principal referencia por delante de la defensa en la fase ofensiva, una función para la que le falta presencia física, especialmente en las disputas aéreas cuando el rival recupera. Aimen Mouffek, por su parte, tampoco encontró su sitio en el eje de la medular. Su potencia y verticalidad resultan más útiles cuando puede avanzar y romper líneas que cuando debe mantener una posición fija y garantizar el equilibrio táctico.
También volvió a apostar el técnico por Borja Vázquez como titular en la derecha, pero el extremo desaprovechó otra oportunidad desde el inicio. Su rendimiento parece ajustarse mejor al papel de revulsivo, aunque parece que este Cádiz no tiene una alternativa convincente para esa banda. La titularidad de Giorgi Gocholeishvili, recién recuperado de una larga lesión, también resultó arriesgada por su evidente falta de ritmo competitivo.
El propio Borja Jiménez rectificó al descanso con tres sustituciones. Kovacevic, Mouffek y Borja Vázquez se quedaron en el vestuario para dar entrada a Cristian Gutiérrez, Javi Ontiveros y Urko Izeta. Los cambios mejoraron ligeramente la presencia ofensiva del Cádiz, pero no consiguieron transformar el partido.
Ontiveros estuvo participativo y mostró una mejor condición física, aunque todavía está lejos de aquel futbolista diferencial de hace dos temporadas. Izeta, en cambio, fue la mejor baza atacante. En el minuto 57 se fabricó una acción que terminó en córner y aportó movilidad e insistencia dentro del área.
Tras el empuje inicial cadista, el Oviedo volvió a equilibrar el juego y mantuvo una mayor sensación de control. El Cádiz tenía más intención, pero seguía sin claridad en los últimos metros. Javi Castro tuvo que retirarse lesionado en el minuto 63 y fue sustituido por Noah Ukwuji, mientras que Gocholeishvili dejó su sitio a Beñat de Jesús en el 72.
Cuando el partido parecía encaminarse hacia una derrota sin respuesta, apareció Izeta. El delantero mantuvo viva una jugada en la que inicialmente no había encontrado una opción clara de remate y terminó aprovechando un centro de Antoñito Cordero para marcar de cabeza en el minuto 83. El 1-2 dio paso a unos minutos finales de mayor insistencia amarilla.
El Oviedo pudo sentenciar poco después, cuando Jacobo González lanzó una falta que tomó un efecto extraño y acabó golpeando el larguero ante un Ezkieta que apenas reaccionó. El Cádiz, por su parte, tuvo el empate en un cabezazo de García Pascual que detuvo Aarón Escandell y terminó volcado sobre el área visitante. Incluso el portero cadista subió a rematar el último saque de esquina, que acabó en otro córner que la colegiada ya no permitió ejecutar.
El arreón final no debe maquillar lo sucedido. El Cádiz volvió a necesitar demasiado para marcar y concedió a su rival una ventaja que después fue incapaz de remontar. Borja Jiménez, que acertó con sus rectificaciones ante el Ceuta, acumula ahora dos partidos en los que sus decisiones iniciales no han dado resultado.
El equipo sigue sin dominar los encuentros, se muestra vulnerable cuando pierde el balón y depende de reacciones tardías para intentar corregir sus errores. Dos derrotas consecutivas que vuelven a situar a los amarillos ante una realidad preocupante en la lucha por la permanencia. Y se le está volviendo a poner cara de Real Zaragoza. La cara y la dinámica de perdedor es difícil cambiarla.