El alcalde de Chiclana, José María Román -e pie) y el delegado José Vera-

El nuevo transporte urbano de Chiclana ya tiene hoja de ruta: 15 líneas y autobuses de biogás

El Ayuntamiento inicia la licitación de un servicio que prevé una nueva flota impulsada por biogás, 15 líneas y una mejora de la cobertura para responder al crecimiento de viajeros

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El transporte público de Chiclana de la Frontera afronta una de las mayores transformaciones de los últimos años.

El Ayuntamiento de Chiclana llevará al Pleno la aprobación del pliego que permitirá licitar un nuevo contrato para la gestión del servicio de autobuses urbanos, una concesión con un valor estimado de 29,6 millones de euros y una vigencia de diez años.

Si el procedimiento administrativo avanza conforme a los plazos previstos, la nueva red podría comenzar a funcionar aproximadamente dentro de un año, con una renovación de la flota, mejoras operativas y un modelo orientado a reforzar la movilidad sostenible.

Chiclana: un contrato de diez años para modernizar el servicio

El futuro contrato contempla una inversión de gran alcance para renovar la prestación del transporte urbano en la ciudad. Según la documentación presentada por el Gobierno municipal, el coste medio anual rondará los 2,84 millones de euros, mientras que la inversión inicial prevista alcanzará los 3,3 millones.

El proyecto llega después de un largo proceso técnico y administrativo que ha requerido la elaboración de numerosos informes y trámites antes de su llegada al Pleno.

Una vez aprobado el expediente, el siguiente paso será la publicación de la licitación en los boletines oficiales correspondientes, incluido el ámbito europeo, para abrir el proceso de presentación de ofertas por parte de las empresas interesadas.

El modelo económico mantiene el sistema habitual de financiación. Los ingresos procedentes de la venta de billetes y abonos cubrirán una parte del coste del servicio, mientras que el Ayuntamiento asumirá la diferencia necesaria para garantizar su funcionamiento.

Más líneas, nuevos autobuses y apuesta por combustibles menos contaminantes en Chiclana

Uno de los aspectos centrales del nuevo contrato será la renovación progresiva de la flota. El pliego establece un mínimo de 22 vehículos, distribuidos entre 14 autobuses de mayor capacidad y ocho microbuses, todos ellos impulsados por biogás, una tecnología que busca reducir las emisiones contaminantes respecto a los motores diésel tradicionales.

La futura concesión contempla además una red formada por 15 líneas, a las que podrán añadirse servicios especiales en función de la evolución de la ciudad y de las necesidades de movilidad que vayan surgiendo durante la vigencia del contrato.

Entre los criterios de adjudicación no solo tendrá peso la oferta económica. También se valorarán aspectos relacionados con la calidad del servicio, la organización técnica, la atención al usuario, los medios materiales disponibles, la comunicación con la ciudadanía y la incorporación de medidas de sostenibilidad ambiental.

La empresa adjudicataria también deberá asumir la gestión de la estación de autobuses en el horario previsto por el contrato, con posibilidad de ampliarlo mediante mejoras incluidas en su oferta.

El aumento de viajeros impulsa la renovación del transporte urbano

La reforma del servicio llega en un contexto de crecimiento sostenido del uso del autobús urbano en Chiclana. El Ayuntamiento destaca que la demanda ha superado el millón de pasajeros anuales durante los ejercicios 2023, 2024 y 2025, consolidando la recuperación de usuarios tras el impacto que tuvo la pandemia sobre la movilidad colectiva.

Ese incremento de viajeros es uno de los argumentos que sustentan la necesidad de actualizar el contrato y adaptar el sistema a una ciudad que continúa ampliando su población y su actividad económica, especialmente durante los meses de mayor afluencia turística.

El pliego también fija los recursos humanos mínimos que deberá aportar la empresa concesionaria. Entre ellos figuran 27 conductores, un inspector, tres mecánicos, dos administrativos y un jefe de servicio, con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y el mantenimiento de la red.

Las tarifas seguirán siendo competencia municipal y deberán aprobarse en el Pleno, al igual que las bonificaciones destinadas a determinados colectivos, como personas mayores o estudiantes.

De esta forma, el Consistorio mantiene el control sobre la política tarifaria mientras impulsa un nuevo modelo de transporte que pretende combinar mayor cobertura, renovación tecnológica y una gestión adaptada a las necesidades actuales de la movilidad urbana.

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