Grazalema toma una decisión inédita tras las lluvias: perforan el suelo del pueblo para comprobar si hay riesgo
Los técnicos analizan varias calles del municipio después de las lluvias históricas registradas en febrero
Grazalema, uno de los municipios más afectados por las borrascas del pasado invierno en Andalucía, ha iniciado una nueva fase de trabajos técnicos para determinar si el subsuelo mantiene condiciones seguras tras las lluvias extremas que provocaron evacuaciones, daños y la saturación de acuíferos en la Sierra de Cádiz.
El Ayuntamiento de la localidad ha comenzado perforaciones y sondeos geotécnicos en distintos puntos del casco urbano para confirmar la estabilidad del terreno y comprobar el estado real de la roca bajo las calles.
Las actuaciones se desarrollan después de varios meses de estudios preliminares realizados durante la emergencia provocada por las borrascas.
En aquel episodio se registraron acumulaciones de lluvia excepcionales, con más de 600 litros por metro cuadrado en apenas dos días, una situación que desbordó la capacidad natural de infiltración del terreno kárstico sobre el que se asienta el municipio.
Los nuevos sondeos buscan verificar sobre el terreno los datos obtenidos anteriormente mediante georradar y análisis sísmicos. La empresa encargada de las perforaciones trabaja ya en varias calles de Grazalema, donde se están realizando extracciones y comprobaciones de la calidad de la roca a diferentes profundidades.
Grazalema: calles afectadas y estudios hasta ocho metros de profundidad
Las perforaciones comenzaron en la calle Las Parras, uno de los puntos más afectados durante el temporal. Según los primeros ensayos realizados en esa zona, la composición y resistencia de la roca permitieron reabrir el tráfico semanas atrás después de comprobar que no existía un riesgo inmediato para la circulación.
Ahora los trabajos se amplían también a Corrales Segundos, Corrales Terceros, Las Piedras y Plaza de España. Los técnicos pretenden conocer con precisión cómo quedó el subsuelo tras la acumulación masiva de agua y si existen cavidades, filtraciones o zonas debilitadas que puedan comprometer la estabilidad futura de las calles y viviendas.
Las perforaciones alcanzan hasta ocho metros de profundidad y forman parte de un estudio geotécnico más amplio impulsado tras los fenómenos registrados durante febrero.
Los informes definitivos combinarán la información extraída directamente de la roca con los perfiles obtenidos mediante georradar y mediciones sísmicas realizadas durante la emergencia.
El objetivo es determinar qué usos pueden recuperarse en cada zona y si algunas calles podrán volver a habilitar aparcamientos o tráfico pesado.
La situación del subsuelo se convirtió en una prioridad para las administraciones después de que numerosos vecinos alertaran de ruidos, vibraciones y filtraciones de agua procedentes del interior del terreno durante las lluvias más intensas.
Un episodio excepcional en la Sierra de Cádiz que puso en alerta a los científicos
El caso de Grazalema llamó la atención de especialistas en hidrogeología y geofísica por el comportamiento inusual del acuífero y del terreno calizo de la zona.
Técnicos del CSIC y del Instituto Andaluz de Geofísica participaron en el seguimiento de la emergencia para analizar cómo respondió el subsuelo a unas precipitaciones consideradas extraordinarias incluso para uno de los municipios más lluviosos de España.
Los estudios preliminares concluyeron que el sistema kárstico quedó momentáneamente sobrepasado por el volumen de agua acumulado. Esa saturación provocó corrientes subterráneas bajo calles y viviendas, además de la aparición de agua en zonas donde normalmente no aflora.
Durante aquellos días, las autoridades llegaron a evacuar completamente el municipio por precaución ante el riesgo de inestabilidad y posibles colapsos en el terreno. Más de 1.500 vecinos tuvieron que abandonar temporalmente sus casas mientras se realizaban evaluaciones de seguridad.
Las nuevas perforaciones representan ahora una fase clave para decidir futuras actuaciones urbanas y confirmar si el casco urbano puede recuperar completamente la normalidad.
Los resultados técnicos servirán también para definir medidas preventivas ante nuevos episodios meteorológicos extremos en una comarca especialmente vulnerable a lluvias torrenciales y fenómenos asociados a la saturación del subsuelo.