Juan Cala, 'el elefante en la habitación' de la reestructuración del Cádiz CF
El club omite a Juan Cala en los anuncios de la nueva estructura deportiva, aunque sigue como jefe de Operaciones de Fútbol
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El Cádiz CF anunció el viernes una reorganización en su estructura deportiva tras la llegada de Borja Jiménez al banquillo. Comunicó una nueva estructura poniendo a Javier Muiños al frente de la dirección deportiva. Sin embargo, hay un nombre que parece haber desaparecido de todas las explicaciones oficiales, un nombre que jerárquicamente parece que está por encima al ser Jefe de Operaciones de Fútbol, Juan Cala.
El hasta ahora rostro más reconocible de la gestión deportiva no aparece en los comunicados que describen la nueva etapa, ni en la presentación de Borja Jiménez, pero continúa en el club y sigue siendo jefe de Operaciones de Fútbol.
Es el elefante en la habitación del Cádiz CF. Esa expresión que se utiliza cuando existe una cuestión demasiado evidente para ignorarla, pero de la que nadie quiere hablar. En este caso, no es precisamente la afición la que no quiera hablar de ello. El silencio de la entidad club no significa que Cala haya dejado de estar. Significa que el club no ha explicado públicamente cuál es su papel en la reorganización ni qué responsabilidades conserva.
Su nombre no apareció en la nota oficial sobre el fichaje de Borja Jiménez, tampoco en el primer vídeo del entrenador ni en el comunicado de la reestructuración deportiva. Cala tampoco estuvo presente en la rueda de prensa de presentación del nuevo técnico. Una ausencia llamativa tratándose del responsable de Operaciones de Fútbol de la entidad. Eso sí, estuvo en el palco en la victoria ante la AD Ceuta.
El Cádiz no habla de Cala, pero confirma que sigue en su puesto
La cuestión no es únicamente que Cala haya dejado de ocupar el primer plano. Es que su continuidad contrasta con el modo en que el Cádiz está presentando los cambios. La entidad ha puesto el foco en los nuevos responsables y en el comienzo de otra etapa, sin aclarar cómo encaja en ella quien continúa ocupando uno de los cargos más relevantes de su estructura deportiva.
Este medio preguntó expresamente al club por la situación de Cala. La respuesta trasladada por la entidad fue que si no se había dicho nada al respecto es que no había cambiado. Más o menos que lo que no habla es que no ha variado. Una contestación que refrenda la continuidad de su situación, pero que no aclara si se han modificado sus atribuciones, su capacidad de decisión o su relación jerárquica con los nuevos responsables.
Tampoco ha habido una comparecencia pública del jefe de Operaciones de Fútbol para explicar la reorganización, valorar las decisiones adoptadas o presentar el nuevo proyecto. El Cádiz ha comunicado los cambios sin que uno de sus principales responsables deportivos haya ofrecido explicaciones ante los medios. Ni siquiera estuvo en la rueda de prensa del sábado de presentación de Borja Jiménez, como tampoco lo estuvieron el presidente ni el vicepresidente del club, Christian Septien y Rafael Contreras.
Y Cala no ha abandonado la entidad. Este domingo estuvo en el palco presidencial durante el encuentro frente al Ceuta. Su presencia confirma que sigue vinculado al día a día institucional del club, aunque por sí sola no permite determinar cuáles son sus funciones actuales.
Una nueva estructura con los mismos responsables por encima
La promoción de Muiños a una posición de liderazgo en el área deportiva puede representar un cambio en el funcionamiento del Cádiz CF. Pero para valorar su alcance resulta imprescindible conocer quién tiene la última palabra en las decisiones.
Sobre el papel, por encima del nuevo responsable siguen existiendo varios niveles de autoridad. El primero es el de Juan Cala como jefe de Operaciones de Fútbol. Después aparece Rafael Contreras, vicepresidente,la figura de más peso en la entidad, especialmente ante la ausencia habitual del presidente en la ciudad. Y finalmente está Christian Septién, presidente del Cádiz CF desde la distancia y, a veces, parece que desde la sobreactuación.
La reorganización también incorpora nombres con argumentos propios para desempeñar un papel relevante en el futuro deportivo del Cádiz CF. Es el caso de Jesús Casas, un profesional con una trayectoria reconocida en el fútbol y experiencia de primer nivel, y de Alejandro Varela, exjugador cadista que conoce la entidad desde dentro. Junto a Muiños, representan una apuesta por distribuir las responsabilidades y dotar de nuevos perfiles al proyecto.
Sin embargo, su presencia abre una pregunta que el club todavía no ha respondido con claridad: ¿qué capacidad real de decisión tendrán? Porque, al menos sobre el papel, el reparto de funciones debería convivir con la figura de Juan Cala, que continúa como jefe de Operaciones de Fútbol.
Si ese cargo mantiene su posición jerárquica y sus competencias anteriores, las decisiones de los nuevos responsables seguirían pasando, en mayor o menor medida, por quien ya ocupaba un lugar central en la gestión deportiva del Cádiz.
Por encima de esa estructura también permanece Rafael Contreras, uno de los principales hombres fuertes de la entidad, y, en última instancia, el presidente Christian Septién. La cuestión no es poner en duda la capacidad de Muiños, Casas o Varela, sino saber si llegan para ejercer responsabilidades con verdadera autonomía o si sus decisiones continuarán sometidas a los mismos niveles de supervisión que existían antes de
El interrogante es hasta qué punto la nueva organización concede autonomía real a Muiños y cuánto poder de decisión permanece en quienes ya ocupaban los puestos superiores. No basta con anunciar una redistribución de funciones si no se explica quién decide los fichajes, quién supervisa la planificación y quién responde cuando los resultados no acompañan.
La continuidad de Cala tampoco demuestra por sí misma que la reestructuración sea cosmética. Puede haber cambios efectivos en el reparto de competencias sin que desaparezcan los cargos anteriores. Pero el silencio del Cádiz impide conocerlos y alimenta la impresión de que se ha renovado la presentación pública del proyecto sin despejar las dudas sobre su dirección.
El silencio sobre uno de los nombres más cuestionados
La figura de Cala se ha convertido en uno de los focos de las críticas de un sector del cadismo, que le atribuye, junto a Contreras, una parte importante de la responsabilidad por las decisiones deportivas de los últimos tiempos. Se trata de una valoración de esos aficionados, no de una responsabilidad individual que pueda establecerse únicamente a partir de los resultados.
Precisamente por ese contexto, su ausencia en las explicaciones oficiales resulta más significativa. El Cádiz ha optado por destacar las incorporaciones y los nuevos nombres, mientras evita detallar públicamente qué sucede con uno de los dirigentes cuya gestión está siendo cuestionada.
La diferencia entre una renovación real y un cambio de imagen no se mide solo por las personas que aparecen en las fotografías o en los comunicados. También depende de las responsabilidades que se modifican, de las decisiones que pasan a otras manos y de quién debe responder por ellas.
Por ahora, el Cádiz ha presentado una nueva etapa sin aclarar suficientemente el lugar que ocupa Juan Cala en ella. El jefe de Operaciones de Fútbol sigue ahí, aunque apenas se hable de él. El elefante continúa en la habitación.