El local de la calle Zurbarán donde se proyecta la apertura de una pescadería con cocedero de marisco. Foto: José Luis Porquicho Prada.

La comunidad de Zurbarán 1 denuncia que el Ayuntamiento no atiende sus alegaciones sobre un nuevo negocio en el edificio

El colectivo intervendrá en el próximo Pleno para reclamar que se deniegue la calificación ambiental de una pescadería con cocedero tras los problemas que, asegura, provocó una actividad similar

·

La comunidad vecinal de Zurbarán 1 intervendrá el próximo jueves en el Pleno del Ayuntamiento de Cádiz para denunciar que sus alegaciones contra la autorización de una pescadería con cocedero no han sido tenidas en cuenta durante la tramitación del expediente.

El colectivo reclama que se deniegue la calificación ambiental del proyecto y defiende que la actividad podría reproducir las molestias que, según sostiene, ya sufrió el edificio con un negocio similar.

Los escritos, registrados por la administración de la finca en representación de la comunidad, defienden que la actividad proyectada podría reproducir las molestias que, según sostiene el vecindario, ya ocasionó un negocio similar en ese mismo local. El establecimiento permanece actualmente precintado.

La comunidad vecinal insiste en que su posición no responde a un rechazo de la actividad comercial, sino a la ubicación elegida para un negocio que, según argumenta, requiere un control ambiental específico por el tipo de actividad que desarrolla.

La comunidad vecinal llevará sus reclamaciones al Pleno

La intervención prevista en el Pleno supone un nuevo paso después de varios meses de escritos, alegaciones y reuniones mantenidas con responsables municipales y personal técnico de Urbanismo.

Según la documentación presentada por la comunidad, las alegaciones se apoyan tanto en la experiencia vivida con el anterior cocedero instalado en el mismo local como en la interpretación de la normativa urbanística y ambiental aplicable a este tipo de actividades.

El colectivo sostiene que la actividad está sometida al procedimiento de calificación ambiental por tratarse de una actividad potencialmente generadora de molestias para las personas residentes y el entorno. Por ese motivo considera que el Ayuntamiento debería aplicar el principio de prevención antes de autorizar el proyecto.

Desde la comunidad vecinal aseguran que durante la tramitación del expediente se han incorporado diversas subsanaciones y medidas correctoras tras la presentación de sus alegaciones, aunque consideran que esas modificaciones no garantizan que desaparezcan los problemas que denuncian.

"No queremos volver a vivir lo que ya ocurrió"

La portavoz de la comunidad explica que la preocupación es especialmente intensa entre quienes residen en las viviendas más próximas al local. "Una vecina me llama llorando porque está reviviendo aquello que sufrió", relata al recordar las molestias que, según afirma, provocó el anterior cocedero.

La comunidad sostiene que aquella actividad generó olores, vapores, calor y vibraciones que afectaban al edificio y que motivaron varias denuncias ante el Ayuntamiento. Según explica su portavoz, el negocio terminó cerrando por decisión de su titular, aunque el vecindario asegura que durante meses convivió con esas molestias.

"No estamos en contra de la actividad económica. Lo que pedimos es que no vuelva a autorizarse una actividad que ya ocasionó problemas en este edificio", resume la portavoz de la comunidad.

Entre las cuestiones planteadas en los escritos registrados figura la evacuación de humos y vapores prevista para el nuevo establecimiento. La comunidad sostiene que la salida proyectada continúa realizándose por fachada mediante un sistema de filtrado y considera que esa solución no garantiza la eliminación total de olores y vapores derivados de un cocedero de marisco.

Según explican desde el vecindario, la propia documentación técnica incorporada al expediente reconoce que el sistema de filtrado no elimina completamente este tipo de emisiones, motivo por el que consideran insuficientes las medidas previstas.

Asimismo, afirman que durante la reunión mantenida con responsables municipales se les trasladó que el Ayuntamiento actúa cuando se presentan denuncias, pero que no realiza un seguimiento continuado del mantenimiento de los filtros instalados en este tipo de establecimientos.

A juicio de la comunidad, esta circunstancia obliga al vecindario a demostrar nuevamente posibles molestias una vez iniciada la actividad, en lugar de prevenirlas antes de conceder la autorización.

Por ese motivo, la principal petición que trasladarán al Pleno municipal será que el Ayuntamiento tenga en consideración las alegaciones presentadas y aplique el principio de prevención antes de resolver definitivamente el expediente de calificación ambiental.

Ver más de Cádiz