La estafa del alquiler de vacaciones que investiga la Guardia Civil, pedían menos de 400 euros y desaparecían
La Guardia Civil investiga a un padre y a su hijo por una supuesta estafa en alquileres vacacionales en Sierra Nevada
La investigación abierta por la Guardia Civil de Cádiz vuelve a poner el foco en una práctica fraudulenta que se repite con frecuencia en periodos de alta demanda turística como son los anuncios de viviendas inexistentes, precios gancho y pagos rápidos que terminan en desaparición.
El caso parte de la denuncia de una vecina de Barbate y apunta a dos investigados, padre e hijo, residentes en la provincia de Málaga, como presuntos responsables de una operativa que podría haber afectado a más personas en distintos puntos del país.
Según la información facilitada por la Guardia Civil de Cádiz, el supuesto engaño seguía un patrón muy definido. Los investigados publicaban anuncios de alojamientos en portales y tablones de internet, con imágenes del inmueble, una ubicación apetecible y condiciones económicas difíciles de igualar en una temporada de gran afluencia, como la de esquí.
Luego de ese primer contacto, derivaban a los interesados a canales alternativos de comunicación para continuar la negociación fuera de la plataforma inicial.
Ese cambio de canal resultaba clave en el funcionamiento de la estafa. Una vez ganada la confianza de las víctimas, los presuntos autores pedían una cantidad como señal y reserva, normalmente por debajo de los 400 euros.
Para convencer a los usuarios, les sugerían fórmulas de pago entre particulares o transferencias bancarias directas, con el argumento de evitar comisiones de las plataformas. Cuando el dinero quedaba abonado, desaparecían.
Los arrendatarios dejaban de recibir respuesta y comprobaban que ya no podían contactar con quienes les habían ofrecido el alojamiento.
La denuncia que ha dado origen a la investigación fue presentada por una mujer de Barbate que planeaba viajar con su familia a Sierra Nevada durante el periodo de esquí.
Había localizado una vivienda que, por precio, zona y características, encajaba con lo que buscaba. El anuncio incluso mostraba fotografías del supuesto apartamento y ofrecía un número de teléfono para resolver dudas y cerrar la reserva.
No obstante, tras enviar la cantidad exigida para apartar la vivienda, perdió toda comunicación con los ofertantes.
No es un caso aislado, la Guardia Civil de Cádiz sigue las investigaciones
Los agentes sostienen que no se trataría de un caso aislado. El mismo esquema habría sido utilizado para anunciar otros alojamientos turísticos en distintos puntos de España, siempre en enclaves de alta demanda y con reclamos muy competitivos.
Por ese motivo, la Guardia Civil no descarta que puedan aparecer más perjudicados vinculados a esta misma operativa, desarrollada presuntamente por ambos investigados desde Málaga.
Ante este tipo de fraudes, las fuerzas de seguridad insisten en varias recomendaciones básicas. La primera es desconfiar de los chollos, especialmente cuando se ofrecen viviendas muy atractivas en destinos populares por precios claramente inferiores a los habituales.
También aconsejan examinar con detalle las fotografías del anuncio, comprobar si la calidad es deficiente o si las imágenes aparecen en otras webs, y verificar que la identidad del anunciante se mantenga estable en todas las publicaciones.
Además, la Guardia Civil pide extremar la cautela cuando la persona de contacto aporta pocos datos sobre sí misma o intenta sacar la conversación de la plataforma donde se encontró el anuncio.
En esos casos, conviene sospechar y evitar cualquier pago fuera de los sistemas oficiales del portal. Revisar que la web sea segura, comparar anuncios similares y buscar en internet referencias de la vivienda ofertada son pasos sencillos que pueden evitar pérdidas económicas y frustraciones a las puertas de unas vacaciones.
Los investigadores recuerdan que una reserva vacacional debe dejar rastro documental suficiente desde el primer momento: anuncio localizable, mensajes dentro de la aplicación, justificantes de pago y datos verificables del arrendador.
Conservar esa información puede resultar decisivo para denunciar con rapidez, facilitar la investigación y tratar de identificar a los responsables del presunto engaño.
La investigación se enmarca en un contexto en el que las reservas por internet se han convertido en una práctica habitual y, precisamente por eso, también en un terreno fértil para los ciberdelincuentes. La combinación de urgencia, precios bajos y comunicaciones fuera de las plataformas crea un escenario propicio para el fraude.
En destinos estacionales, donde la oferta se agota rápido, muchas víctimas actúan con precipitación por miedo a perder la oportunidad de reserva, una reacción que los estafadores conocen y explotan con notable eficacia.