Plaza de Cádiz con una palmera y cuatro cotorras argentinas junto a una paloma.
Cotorras argentinas le disputan la comida a las palomas en la plaza de Fragela frente al Teatro Falla de Cádiz. Foto: José Luis Porquicho Prada.

Las cotorras argentinas siguen expandiéndose por Cádiz y hay una razón por la que se retiran sus nidos

La especie invasora se ha asentado en parques y jardines de la ciudad y obliga cada año a retirar grandes nidos para reducir el peligro sobre el arbolado y contener su crecimiento

Actualizado:
Añadir Cádiz Directo en

Síguenos en Google

Las cotorras argentinas, una especie catalogada en España como exótica invasora, forman ya parte del paisaje habitual de numerosos parques y jardines de Cádiz.

Su presencia se ha afianzado enormemente durante los últimos años hasta el punto de que el Ayuntamiento de Cádiz mantiene un programa que es específico de vigilancia y control para limitar su expansión así como para minimizar los riesgos para la seguridad ciudadana y reducir su impacto sobre la biodiversidad urbana.

La imagen de estas aves verdes sobrevolando zonas ajardinadas o concentrándose en grandes árboles resulta muy colorista cada vez más frecuente.

Pero detrás de esa presencia existe un problema que preocupa a técnicos y administraciones, ya que la especie desarrolla es invasora y hace enormes nidos comunales a la par que compite con la fauna autóctona por el alimento y el espacio.

Los grandes nidos obligan a intervenir cada invierno

Uno de los principales motivos por los que el Ayuntamiento de Cádiz actúa de forma periódica está relacionado con el tamaño y la ubicación de los nidos. La cotorra argentina construye estructuras colectivas con ramas y palos que pueden alcanzar dimensiones considerables y llegar a pesar hasta 250 kilogramos.

Además, se trata de construcciones que las propias aves amplían continuamente. Las cotorras transportan ramas de manera constante y van incorporando nuevo material, por lo que determinados nidos pueden adquirir un volumen importante con el paso del tiempo.

Estas construcciones suelen levantarse en palmeras y pinos, árboles muy presentes en distintas zonas verdes de la capital gaditana. Precisamente aquí se encuentra uno de los aspectos que más preocupa al Ayuntamiento: la seguridad. Cuando las características del árbol, la ubicación del nido o el estado de la estructura hacen que exista riesgo de desprendimiento, los servicios municipales proceden a su retirada.

Desde el Consistorio señalan que este es uno de los principales problemas asociados a la presencia de cotorras en la ciudad, ya que la caída de una de estas estructuras puede representar un peligro en espacios frecuentados por peatones o próximos al tráfico.

Por ese motivo, el servicio municipal de Parques y Jardines revisa el estado del arbolado y actúa sobre aquellos nidos que pueden presentar problemas de seguridad.

Cotorra argentina: una especie con efectos sobre la biodiversidad urbana

La expansión de la cotorra argentina no solo plantea problemas de seguridad. Los especialistas llevan años advirtiendo de sus efectos sobre los ecosistemas urbanos debido a su elevada capacidad de adaptación y reproducción.

Esta ave aprovecha recursos que también utilizan especies autóctonas como el gorrión común, con el que compite por alimento y espacios adecuados para refugiarse.

Además, para construir sus enormes nidos rompe ramas de los árboles donde se instala, lo que puede afectar al estado del arbolado cuando las colonias alcanzan un gran tamaño.

A ello se suma la acumulación de excrementos bajo los dormideros y la presencia de restos vegetales procedentes de los nidos, circunstancias que incrementan las molestias en espacios públicos muy transitados.

En España, la cotorra argentina (Myiopsitta monachus) figura en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, por lo que está prohibida su posesión, comercialización, transporte y liberación en el medio natural.

¿Tiene depredadores y hasta dónde puede llegar su expansión?

Uno de los factores que favorecen el crecimiento de la población es la escasez de depredadores naturales dentro de las ciudades. Aunque rapaces como el halcón peregrino, el azor o algunas águilas pueden capturar ejemplares de forma ocasional, su presencia en entornos urbanos no resulta suficiente para ejercer un control efectivo sobre colonias numerosas.

La elevada inteligencia de esta especie, su comportamiento social y su capacidad para aprovechar prácticamente cualquier recurso disponible facilitan que continúe expandiéndose si no se desarrollan programas de gestión continuada.

Los expertos consideran que eliminar completamente las poblaciones asentadas resulta muy complicado una vez que alcanzan un determinado tamaño. Por ello, las administraciones centran sus esfuerzos en limitar el crecimiento, reducir los riesgos asociados a los grandes nidos y evitar que la especie siga colonizando nuevos espacios.

En Cádiz, el seguimiento permanente del arbolado y la retirada periódica de nidos forman parte de esa estrategia de contención. El objetivo no pasa por erradicar una población ya fija, más bien pasa por impedir que siga aumentando y minimizar sus efectos sobre la biodiversidad urbana, la conservación de los árboles y la seguridad de quienes utilizan diariamente los parques y jardines de la ciudad.