Coches entrando en Gibraltar.

Las primeras sanciones en la Verja de Gibraltar sorprenden a quienes cruzan a diario

La nueva frontera con Gibraltar deja sus primeros fallos: viajeros reciben sanciones por desconocer las nuevas normas

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La puesta en marcha del nuevo marco de funcionamiento en la frontera entre Gibraltar, La Línea de la Concepción, España y el Reino Unido ha comenzado a evidenciar las primeras dificultades prácticas para los miles de personas que cruzan diariamente entre ambos territorios.

Si bien es cierto que el objetivo del acuerdo es agilizar la movilidad y sustituir el antiguo modelo de control fronterizo, las primeras semanas también están dejando errores administrativos y sanciones motivadas, en muchos casos, por el desconocimiento de las nuevas obligaciones que afectan a los viajeros.

La nueva regulación modifica parte de los procedimientos que durante décadas resultaron habituales en la Verja. Esa transición obliga tanto a residentes como a trabajadores transfronterizos y visitantes ocasionales a familiarizarse con nuevas comprobaciones, límites sobre mercancías transportadas y distintos criterios de inspección, aspectos que ya están generando incidencias puntuales.

Las primeras incidencias aparecen tras el cambio de modelo en Gibraltar

El nuevo sistema establece que determinados controles ya no se desarrollan como hasta ahora y contempla verificaciones basadas en perfiles de riesgo o inspecciones aleatorias.

También se introduce nuevas reglas para el transporte de mercancías en el equipaje personal, efectivo, alimentos, productos vegetales, animales de compañía y otros artículos sujetos a restricciones específicas.

Ese cambio ha provocado que algunos viajeros hayan incumplido procedimientos por simple desconocimiento. Las incidencias detectadas incluyen errores relacionados con las declaraciones exigidas en determinados supuestos o con el transporte de productos sometidos a controles específicos, situaciones que pueden derivar en expedientes sancionadores cuando no se ajustan a la normativa aplicable.

Las autoridades recuerdan que el nuevo marco jurídico pretende armonizar el funcionamiento de la frontera con las normas vinculadas al espacio Schengen y al acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y el Reino Unido respecto a Gibraltar. Pero también admiten que toda transición de este tipo requiere un periodo de adaptación para ciudadanos y operadores habituales.

Gibraltar: qué ha cambiado para quienes cruzan la frontera

El acuerdo introduce un sistema diferente de competencias entre las autoridades españolas y las gibraltareñas, especialmente en materia de controles aduaneros y de viajeros.

Las verificaciones pueden ser realizadas por una u otra administración dependiendo del origen, el destino y el tipo de desplazamiento, además de aplicarse criterios específicos cuando se transportan mercancías de carácter no comercial.

La normativa también contempla procedimientos concretos para los viajeros que acceden por vía marítima o aérea y posteriormente continúan su desplazamiento entre Gibraltar y España.

Asimismo, regula la actuación respecto a mercancías sujetas a prohibiciones, restricciones o sanciones internacionales, además de productos de origen animal o vegetal que requieren controles adicionales.

Todo ello supone un cambio relevante respecto al funcionamiento conocido durante los últimos años, especialmente para quienes cruzan la frontera de manera rutinaria y estaban acostumbrados a un sistema mucho más estable tras el Brexit.

Un periodo de adaptación para miles de trabajadores y residentes

La frontera de Gibraltar es una de las más transitadas del sur de Europa y constituye un punto esencial para la economía del Campo de Gibraltar. Miles de trabajadores españoles acceden diariamente al Peñón, mientras residentes y empresas mantienen una intensa actividad comercial y de servicios entre ambos lados de la frontera.

Precisamente por ese elevado volumen de movimientos, cualquier modificación administrativa tiene un impacto inmediato sobre la movilidad cotidiana.

Los especialistas consideran previsible que durante las primeras semanas aparezcan incidencias derivadas del aprendizaje del nuevo sistema, aunque confían en que la difusión de las normas reduzca progresivamente el número de errores y sanciones.

El acuerdo entre la Unión Europea y el Reino Unido persigue facilitar la circulación de personas y aportar mayor seguridad jurídica tras años de negociaciones posteriores al Brexit.

No obstante, su aplicación práctica exige que viajeros habituales y ocasionales conozcan con detalle las nuevas obligaciones antes de cruzar la frontera, ya que el desconocimiento de la normativa no evita la apertura de procedimientos sancionadores cuando se incumplen las disposiciones vigentes.

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