Un autobús urbano de la Línea 2 de Cádiz circula por una calle de la ciudad con el número 2 y los destinos Plaza de España, Puntales y Loreto visibles en el panel frontal.
Un autobús de la actual Línea 2 de Cádiz, cuyo cambio de recorrido se ha convertido en el principal foco de oposición al nuevo servicio. Foto: José Luis Porquicho Prada.

¿Para qué sirven los procesos públicos? El nuevo servicio de autobuses de Cádiz tuvo una sola alegación ciudadana y ningún voto en contra en el Pleno

El pliego salió adelante con el apoyo de PP y PSOE y la abstención de AIG; semanas después, la polémica por la línea 2 supera las 2.600 firmas

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Un contrato de 215 millones de euros y 12 años que cambiará buena parte del transporte urbano de Cádiz recorrió sus trámites públicos sin que apareciera la polémica durante toda su tramitación, algo que ha estallado apenas unas semanas después.

Más allá de la lógica oposición ciudadana ante una reorganización de del autobús urbano que afecta a miles de personas y que deja barrios de Cádiz prácticamente incomunicados entre sí por autobús urbano, la pregunta resulta evidente. Si nadie protestó ni se opuso durante su proceso público, ¿ para qué sirven estos procedimientos? Y más allá, ¿para qué sirven algunas organizaciones que dicen velar por el interés ciudadano?

Durante el procedimiento de aprobación de este pliego del servicio público de transporte urbano hubo una sola alegación ciudadana y no estaba relacionada con los itinerarios (estaba relacionada con la tinta que se iba a usar y la presentó una ciudadana a nivel privado e individual). Cuando el pliego llegó al Pleno del Ayuntamiento para su aprobación definitiva, tampoco recibió un solo voto en contra: PP y PSOE votaron a favor y Adelante Izquierda Gaditana se abstuvo. A

hora, más de 2.600 firmas reclaman mantener el actual recorrido de la línea 2 y asociaciones y partidos cuestionan una modificación que ya figuraba en el nuevo servicio. La secuencia deja una paradoja alrededor de los procesos públicos que preceden a decisiones municipales de esta envergadura. El expediente avanzó, fue sometido a los trámites correspondientes y terminó aprobado políticamente sin oposición frontal.

Sin embargo, ha bastado que una parte de sus consecuencias llegue de forma concreta a los usuarios para que surja una movilización que no apareció durante todo ese recorrido previo.

Una sola alegación ciudadana, y no cuestionaba los recorridos

Durante la tramitación se presentó una única alegación ciudadana. Pero aquella aportación no advertía de los efectos de fusionar las líneas 2 y 3, no cuestionaba la pérdida de conexiones directas ni planteaba modificaciones en los itinerarios.

La alegación se refería al tipo de tinta previsto para la impresión de los billetes, que la ciudadana consideraba nociva. No hubo, por tanto, ninguna objeción ciudadana a los recorridos que posteriormente se han convertido en uno de los principales focos de controversia del nuevo servicio.

El contraste es especialmente significativo visto desde finales de agosto. La campaña iniciada por Manuel Pérez Fabra después de conocerse los cambios de la actual línea 2 supera ya las 2.600 firmas. Lo que no apareció en forma de alegación durante la tramitación administrativa ha terminado convirtiéndose semanas después en una movilización respaldada por diferentes entidades de la ciudad.

Entre ellas se encuentran AGADI, la Asociación de Vecinos Segunda Aguada, la Asociación de Vecinos Cádiz Centro, la Asociación de Vecinos de Puntales y la Federación de Asociaciones Vecinales 5 de Abril.

El Pleno tampoco tuvo ningún voto en contra

La segunda paradoja aparece en el terreno político. El Pleno extraordinario del 29 de julio aprobó el pliego con los votos favorables del equipo de Gobierno del Partido Popular y del PSOE y la abstención de Adelante Izquierda Gaditana. Ninguno de los grupos municipales votó en contra.

Además, la reorganización de las líneas no era una novedad que apareciera después de aquella votación. En la propia comunicación municipal sobre la aprobación del pliego, el Ayuntamiento explicaba expresamente que entre las novedades se encontraba la fusión de las líneas 2 y 3 y destacaba que la nueva línea mejoraría su frecuencia en hora punta, pasando de los actuales 10-15 minutos a intervalos de entre 6 y 10 minutos.

Un mes después, el PSOE se ha situado junto a quienes cuestionan las consecuencias de esa modificación. Su portavoz municipal, Óscar Torres, ha denunciado "falta de transparencia y de participación ciudadana", reclama cambios en el recorrido y responsabiliza directamente a Bruno García de la decisión.

Los socialistas han dado este domingo una explicación a su voto favorable del 29 de julio. Torres sostiene que aquel apoyo estuvo motivado "de manera exclusiva" por la necesidad urgente de contar con nuevos autobuses ante el deterioro de la actual flota y exige al alcalde que deje de "escudarse" en el voto del PSOE para defender la reorganización.

El PSOE considera, por tanto, compatible su respaldo al conjunto del pliego con su rechazo a una de las decisiones incluidas en él. El hecho es que cuando el documento que recogía la fusión de las líneas 2 y 3 llegó al Pleno, los socialistas votaron a favor.

Adelante Izquierda Gaditana tampoco votó contra el pliego, aunque, a diferencia del PSOE, no lo respaldó: se abstuvo. De esta forma, el documento que determinará durante 12 años el funcionamiento del transporte urbano de Cádiz superó el Pleno sin recibir ningún voto en contra.

Asociaciones que aseguran que no conocían el cambio

La situación también plantea interrogantes sobre cómo llega la información contenida en este tipo de procedimientos a la sociedad. La plataforma asegura que la Federación de Asociaciones Vecinales 5 de Abril le ha trasladado que mantuvo varias reuniones con el concejal de Movilidad y con el alcalde para abordar diferentes reivindicaciones relacionadas con los autobuses.

Según la información facilitada por la iniciativa, 5 de Abril sostiene que en esos encuentros no se informó de la modificación de la actual línea 2 ni se pidió opinión sobre este cambio. La plataforma señala además que tanto la federación como la Asociación de Vecinos de Puntales han reiterado su apoyo al mantenimiento del actual trazado y han solicitado una reunión con el concejal de Movilidad para conocer las razones de la fusión de las líneas 2 y 3.

Estas afirmaciones introducen un contraste con la defensa realizada por Bruno García ante las críticas. El alcalde ha asegurado que durante la preparación del nuevo servicio el Ayuntamiento mantuvo reuniones con asociaciones vecinales y con la Universidad de Cádiz y ha recordado que existió un periodo para realizar propuestas.

La cuestión que queda abierta es qué grado de conocimiento tuvieron los colectivos sobre los cambios concretos que finalmente recogió el pliego. La existencia de reuniones previas no permite determinar por sí sola si en ellas se abordó la nueva configuración de las líneas 2 y 3, precisamente uno de los aspectos que ha terminado provocando la movilización posterior.

La protesta apareció después de aprobarse el pliego

Hay otro elemento singular en todo el proceso. La movilización que ha terminado reuniendo más de 2.600 firmas no nació de un partido político, una federación vecinal o una asociación, sino de la iniciativa particular de un ciudadano una vez conocidos los efectos del nuevo recorrido.

Después se han ido incorporando los colectivos. AGADI ha puesto el foco en las consecuencias que puede tener la necesidad de realizar transbordos para las personas con movilidad reducida. Segunda Aguada reclama conservar las conexiones directas con la Universidad, la Alameda y el Parque Genovés. Cádiz Centro defiende mantener una comunicación directa entre extramuros y el casco histórico, mientras Puntales y 5 de Abril reclaman explicaciones sobre la fusión.

La controversia no implica que los más de 2.600 firmantes rechacen el conjunto del nuevo servicio. La propia iniciativa ha defendido las mejoras previstas en flota y frecuencias. Su oposición se concentra en la pérdida de conexiones directas que atribuye a la nueva configuración de la línea 2.

El Ayuntamiento, por su parte, defiende que el contrato supondrá una mejora sustancial después de décadas con el mismo modelo. El pliego contempla 60 autobuses, la renovación de toda la flota con vehículos híbridos en un máximo de cuatro años, un aumento de las horas de servicio desde las aproximadamente 160.000 actuales hasta las 207.000 y nuevas líneas y frecuencias.

Mañana, la discusión vuelve al Ayuntamiento

La paradoja tendrá este lunes 31 de agosto una nueva escena en el mismo Ayuntamiento donde el pliego fue aprobado sin ningún voto en contra. Los promotores de la iniciativa se reunirán a las 16.00 horas con Bruno García para trasladarle las más de 2.600 firmas y defender una alternativa al recorrido previsto.

La plataforma propone mantener las conexiones actuales de la línea 2 y prolongarla hasta Plaza de Sevilla para reforzar además la conexión con las estaciones de tren y autobuses. El alcalde, mientras tanto, ha defendido que con el nuevo diseño "lo que se gana aquí es frecuencia" y ha calificado la mejora global del servicio como "muy, muy, muy evidente".

La reunión se producirá poco más de un mes después del Pleno del 29 de julio. Entonces no hubo ningún voto en contra del pliego y durante el procedimiento solo se había presentado una alegación ciudadana, sin relación con los itinerarios. Ahora serán ciudadanos y asociaciones quienes regresen al Ayuntamiento para pedir que se reconsidere uno de los cambios incluidos en aquel expediente.