Un RCD Mallorca superior devuelve al Cádiz CF a la realidad y acaba con el efecto Borja Jiménez
El Cádiz se adelantó con un gol de Antoñito Cordero, pero el Mallorca remontó con dos cabezazos y devolvió a los amarillos a los puestos de descenso tras un partido de clara superioridad local
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El Cádiz CF mostró sus costuras en Son Moix. Después de dos victorias consecutivas (ante el colista de segunda y un equipo de Segunda RFEF) con Borja Jiménez, el equipo amarillo cayó por 2-1 ante un RCD Mallorca muy superior que remontó el gol inicial de Antoñito Cordero gracias a los tantos de Pablo Torre y Adrián Fuentes.
El equipo amarillo, pese a jugar a sobrevivir, estuvo cerca de llevarse un resultado positivo que apenas había merecido, pero terminó sucumbiendo ante un rival que tuvo el control del juego durante casi todo el encuentro. La derrota devuelve a los cadistas a los puestos de descenso y pone, de momento, fin al breve efecto revitalizador del cambio de entrenador.
Borja Jiménez sorprendió con su planteamiento inicial. Javi Castro apareció como lateral derecho, una posición que no es la suya habitual, mientras Beñat de Jesús y Juan Díaz se quedaron fuera del once.
Las estadísticas finales retrataron el partido con crudeza: 23 remates del Mallorca frente a 10 del Cádiz, siete ocasiones claras frente a una, 10 córneres frente a dos y una posesión cercana al 64 % para los locales. El Cádiz completó 45 despejes, más del triple que su rival. Son números de un equipo que pasó demasiado tiempo defendiéndose y demasiado poco intentando imponer su fútbol.

La derrota deja además varias cuestiones abiertas. Javi Castro parece claro que no es lateral derecho salvo emergencia y el Mallorca aprovechó repetidamente los problemas de ese costado. Borja Vázquez, pese a su trabajo, parece ofrecer más como revulsivo que como titular en este momento.
Y el discurso del juego propositivo que defiende Contreras y la dirección deportiva sigue sin encontrar suficiente correspondencia sobre el césped si es que se interpretar con tener el balón y ser protagonista. El trabajo se presupone, se exige y se da por hecho, pero no basta: hay que ofrecer algo más con el balón.
Ante el equipo mallorquín, el técnico apostó por un 1-4-2-3-1, lejos de ese 1-4-4-2 con el que salió de inicio ante la AD Ceuta o de la defensa de tres centrales y dos carrileros con el que remontó el choque. El Mallorca no tardó en detectar las dificultades del Cádiz por ese costado derecho de su defensa y comenzó a atacar con insistencia desde los primeros minutos.
Los amarillos apenas podían salir de su campo. Aún así, en el minuto siete, Borja Vázquez llegó a marcar tras un envío largo de Damián, pero el árbitro anuló el tanto por una falta sobre Raíllo que en el centro del campo no se señala. Fue una acción aislada en medio de un comienzo dominado por los locales, que obligaron a intervenir a Ezkieta y encontraron espacios con demasiada facilidad.
En el minuto 13, Javi Castro tuvo que aparecer en el área pequeña para evitar una ocasión peligrosa. Tres minutos después, Sergi Darder superó a dos defensores y puso un centro que Adrián Fuentes cabeceó muy cerca del poste derecho. El Mallorca seguía llegando y Darder también probó a Ezkieta desde fuera del área.
El Cádiz consiguió equilibrar algo el encuentro a partir del minuto 25, coincidiendo con una bajada de intensidad de los bermellones. Los amarillos empezaron a tener más balón y a jugar en campo contrario. Borja Vázquez remató alto en el 29, Álvaro García Pascual lo intentó en dos ocasiones en el 32 y Antoñito Cordero vio bloqueado un disparo en el 33. Fue el mejor tramo cadista de la primera mitad, pero duró poco.
En el minuto 35, Luvumbo desperdició una ocasión extraordinaria. Adrián Liso le hizo llegar el balón al segundo palo y, con Ezkieta vencido, el atacante mallorquinista remató al lateral de la red. El Mallorca recuperó entonces su dominio y volvió a someter al Cádiz. Raíllo cabeceó fuera en el 45 y, ya en el tiempo añadido, Javi Castro protagonizó una salvada espectacular cuando buena parte de Son Moix cantaba el gol.
El 0-0 al descanso favorecía claramente a los visitantes. Los amarillos se habían salvado. El Mallorca había tenido un 59 % de posesión, había rematado siete veces frente a cuatro y había lanzado cinco córneres por ninguno del Cádiz, que no había conseguido disparar entre los tres palos.
Antoñito adelantó al Cádiz cuando peor lo estaba pasando
La segunda parte comenzó incluso peor para el Cádiz. En apenas minuto y medio, Adrián Liso cruzó un disparo que se marchó muy cerca de la portería y Pablo Torre obligó a Ezkieta a realizar una gran parada. El Mallorca salió arrollando y los amarillos no conseguían salir de su campo.
Y entonces llegó lo inesperado. En el minuto 50, una buena combinación entre Dilán Zárate y Antoñito Cordero dejó al extremo en una posición inmejorable. El centrocampista filtró el pase y Antoñito definió con acierto ante la salida de Arnau Tenas. El Cádiz se adelantaba con un 0-1 que, por lo visto hasta entonces, resultaba difícil de justificar y de creer.
El gol descompuso durante unos minutos al Mallorca y permitió al Cádiz respirar. Incluso dispuso de algunas aproximaciones, como un cabezazo de Noah y otro de Sergio Arribas que obligó a intervenir al portero local. Pero los bermellones recuperaron pronto el control. Adrián Liso llegó a estrellar un balón en el poste en el minuto 58 y la sensación de peligro volvió a instalarse alrededor del área amarilla.
El empate llegó en el minuto 63. Luvumbo centró desde la banda, Kovacevic midió mal seguramente y no acertó a despejar y Pablo Torre apareció para cabecear a la red desde el área pequeña. El jugador más pequeño en el césped empataba de cabeza. El 1-1 devolvía al marcador una igualdad que el juego apenas había conocido.
Dos centros laterales y una derrota que devuelve al Cádiz al descenso
Tras el empate, el Cádiz intentó defenderse con el balón y buscar alguna transición que obligara al Mallorca a retroceder. Pero el equipo local siguió llevando la iniciativa, mientras los amarillos acumulaban despejes y dificultades para salir de su propio campo.
Borja Jiménez introdujo a Urko Izeta por Álvaro García Pascual y después a Cristian Gutiérrez por Antoñito Cordero. Los cambios no alteraron sustancialmente la dinámica. El Mallorca continuó atacando y el Cádiz seguía dependiendo de su resistencia defensiva para conservar el punto.
En el minuto 89 llegó el desenlace. Álex Sala puso un centro al área y Adrián Fuentes apareció para rematar en plancha, después de superar la tibia vigilancia de Noah. El cabezazo batió a Ezkieta y consumó una remontada que hacía justicia a lo ocurrido durante el encuentro.
Los dos goles del Mallorca habían nacido de centros laterales y terminado en remates de cabeza. En el primero, Kovacevic no consiguió despejar; en el segundo, Noah perdió la marca de Fuentes. Dos centrales que superan el metro noventa se vieron superados en acciones aéreas decisivas. No fue un problema de centímetros, sino de colocación, atención y contundencia.
Justo antes del 2-1, Borja Jiménez había recurrido a Ontiveros, Moueffek y Beñat de Jesús. Tras el gol, el Cádiz intentó lanzarse al ataque, incluso con Noah de 9 (al estilo Alexanko, para quienes tenemos más edad) pero apenas encontró claridad. Kovacevic probó fortuna desde lejos en el añadido, sin conseguir cambiar el resultado.
El Mallorca demostró por qué es un candidato al ascenso. El Cádiz, de momento, sigue siendo un equipo llamado a sufrir. Los amarillos estuvieron más cerca de puntuar de lo que merecían, pero volvieron a las andadas: a ser un equipo menor, a ir a remolque de lo que propusiera el rival y a depender de que sus ocasiones no acabaran dentro.
Se acabó el efecto del cambio de entrenador y llegó de nuevo la realidad. Empieza de verdad la era Borja Jiménez.