Una anomalía en un contenedor del puerto de Algeciras destapa 51 kilos de cocaína y activa una alerta por explosivos
La Policía Nacional y Vigilancia Aduanera descubrieron 45 paquetes de droga escondidos en el motor de refrigeración. Un cableado sospechoso obligó a intervenir a unidades especializadas antes de continuar la inspección
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Una inspección de mercancías en el puerto de Algeciras, ha permitido descubrir 51 kilos de cocaína ocultos en una zona poco visible de un contenedor marítimo.
La operación, desarrollada conjuntamente por la Policía Nacional y el Servicio de Vigilancia Aduanera, tuvo un momento especialmente delicado cuando los agentes encontraron una instalación eléctrica que hizo sospechar de la posible presencia de un artefacto explosivo.
La alerta obligó a extremar las medidas de seguridad antes de localizar los 45 paquetes de droga escondidos en el equipo de refrigeración.
Una refrigeración fuera de lo normal puso a los agentes sobre la pista
Los hechos ocurrieron el pasado 29 de octubre en la terminal TTIA del puerto de Algeciras, durante una inspección de un contenedor de mercancías. Lo que inicialmente parecía una comprobación de las instalaciones terminó convirtiéndose en una intervención contra el tráfico de drogas.
Los agentes observaron que el sistema encargado de mantener la temperatura del contenedor funcionaba a un nivel anormalmente elevado. Su comportamiento no encajaba con las condiciones habituales de trabajo de este tipo de equipos, una circunstancia que llevó a examinar con mayor detenimiento el compartimento técnico.
Durante esa revisión apareció otro elemento que incrementó las sospechas: un conjunto de cables cuya distribución y características no resultaban habituales a primera vista. Los funcionarios no pudieron determinar inicialmente cuál era su función ni descartar que estuvieran conectados a algún dispositivo peligroso.
La combinación de ambas circunstancias cambió el desarrollo de la inspección. Antes de manipular el interior del equipo, los responsables de la intervención decidieron aplicar las medidas de seguridad previstas para situaciones en las que puede existir un riesgo para los agentes.
El temor a un explosivo obligó a activar un protocolo de seguridad
El hallazgo del cableado motivó la intervención de unidades especializadas de la Policía Nacional. La prioridad era comprobar que no existía ningún mecanismo explosivo antes de permitir que continuaran los trabajos en el contenedor.
Los especialistas examinaron la instalación y realizaron las verificaciones necesarias para determinar el origen de los elementos sospechosos. Finalmente, descartaron la presencia de explosivos y comprobaron que los cables pertenecían al propio sistema de refrigeración.
Con esa posibilidad eliminada, los investigadores pudieron retomar la inspección del compartimento del motor, donde encontraron la mercancía ilícita.
En total, se recuperaron 45 paquetes de cocaína con un peso conjunto de 51 kilogramos. La sustancia estaba escondida dentro de la estructura técnica del contenedor, en lugar de encontrarse entre la carga transportada.
La actuación fue comunicada públicamente el martes 3 de noviembre, cinco días después de la inspección en las instalaciones portuarias.
El compartimento del motor, un escondite para introducir droga por vía marítima
El lugar elegido para ocultar la cocaína constituye uno de los aspectos más relevantes de esta intervención. Los responsables del transporte de la sustancia aprovecharon un espacio destinado al funcionamiento del contenedor, una zona que no forma parte del compartimento ordinario de carga.
La Policía Nacional ha señalado que este hallazgo evidencia cómo los espacios técnicos de los contenedores marítimos pueden utilizarse para esconder sustancias estupefacientes. Por ello, las inspecciones no se limitan necesariamente a las mercancías, sino que pueden extenderse a los equipos incorporados a estas unidades de transporte.
La operación también pone de relieve la coordinación entre los organismos encargados de combatir el narcotráfico en las instalaciones portuarias. En este caso participaron efectivos policiales y funcionarios de Vigilancia Aduanera, cuya actuación conjunta permitió detectar y recuperar la droga.
La información oficial difundida sobre la intervención no precisa la procedencia del contenedor, su destino comercial ni si se han practicado detenciones relacionadas con los 51 kilos de cocaína incautados.